El ratón que nunca interrumpe: una mutación en su cerebro abre preguntas sobre el origen del lenguaje humano
Científicos de Cold Spring Harbor Laboratory, en el estado de Nueva York, identificaron una modificación neuronal en el ...
Científicos de Cold Spring Harbor Laboratory, en el estado de Nueva York, identificaron una modificación neuronal en el ratón cantor de Alston que podría ayudar a explicar cómo surgieron formas complejas de comunicación en distintas especies. El trabajo analizó la organización cerebral de estos roedores y detectó diferencias vinculadas con su capacidad vocal.
Cómo vocaliza el ratón cantor de Alston y qué descubrió el estudio publicado en NatureEl ratón cantor de Alston vive en bosques nubosos de América Central y del Sur. Se trata de un pequeño roedor de cola corta que pesa apenas unos pocos gramos y produce secuencias de sonidos audibles y ultrasónicos.
Las vocalizaciones de estos animales pueden extenderse hasta 16 segundos y generan un sonido similar al zumbido de una cigarra. Los investigadores que publicaron su estudio este 6 de mayo en la revista Nature remarcaron además un rasgo particular: los animales esperan que otro ejemplar termine de emitir su canto antes de responder.
Ese sistema de alternancia llamó la atención de los especialistas porque guarda semejanzas con el intercambio verbal humano. En 2019, el biólogo Arkarup Banerjee ya había observado que las “serenatas” de estos mamíferos resultaban parecidas a una conversación. Sin embargo, cuando comparó los cerebros de los ratones cantores con los de laboratorio que no desarrollan ese comportamiento, no encontró diferencias evidentes.
A partir de esa observación, el equipo decidió profundizar el análisis mediante una técnica conocida como el Análisis Multiplexado de Proyecciones por Secuenciación (MAPseq, por sus siglas en inglés).
El procedimiento permite rastrear miles de neuronas individuales mediante virus que incorporan códigos de barras de ARN en cada célula. Después, la secuenciación genética reconstruye el mapa de conexiones presentes en el cerebro.
Las conexiones neuronales que distinguen al ratón cantor de Alston de los ratones comunesCuando aplicaron MAPseq en decenas de ejemplares de ambas clases de ratones, los científicos detectaron que los ratones cantores tenían cerca de tres veces más neuronas que enviaban señales desde la corteza motora hacia dos regiones específicas del cerebro. Aun así, Anthony Zador, neurocientífico y coautor de la investigación, aclaró a The New York Times que se trataba de “un cambio relativamente sutil en la organización neuronal”.
Según Zador, modificaciones pequeñas en las conexiones cerebrales pueden producir conductas vocales nuevas. El investigador sostuvo además que el hallazgo “plantea preguntas interesantes sobre cuánto recableado neuronal intervino en la evolución del lenguaje humano”.
Hacia el cierre del trabajo, Banerjee retomó una frase publicada por Charles Darwin en 1871 en el libro The Descent of Man: “La diferencia mental entre el hombre y los animales superiores, por grande que sea, es ciertamente de grado y no de clase”. El investigador sostuvo que existen cada vez más indicios que respaldan esa idea. “De repente, el desarrollo de cosas como el lenguaje en humanos ya no parece tan misterioso”, afirmó Banerjee.
Qué impacto podría tener el hallazgo en investigaciones sobre lenguaje y comunicación animalEspecialistas externos consideraron que la investigación podría servir para estudiar otros comportamientos complejos en mamíferos. La ecóloga del comportamiento Mirjam Knörnschild afirmó a The New York Times que el trabajo tiene relevancia “mucho más allá de los ratones cantores” y señaló que puede aportar datos útiles para investigaciones sobre aprendizaje vocal y alternancia sonora en murciélagos, primates y humanos.
Por su parte, David Schneider, profesor de neurociencia de la New York University, indicó que el estudio aborda una pregunta clave sobre por qué algunos animales desarrollan capacidades excepcionales que otros no poseen. El profesor Steven Phelps agregó que el método ofrece “una hoja de ruta” para analizar la evolución de la estructura cerebral.