El regreso con riesgo de Tyson Fury, el gigante inglés de 2,06 metros
El gigante inglés Tyson Fury, ex campeón mundial pesado, de 38 años y 2,06 metros de altura, ha envejecido en muchos aspectos referidos al ámbito del espectáculo. Sin embargo, cada vez que anu...
El gigante inglés Tyson Fury, ex campeón mundial pesado, de 38 años y 2,06 metros de altura, ha envejecido en muchos aspectos referidos al ámbito del espectáculo. Sin embargo, cada vez que anuncia algún proyecto rejuvenece y todavía despierta interés.
Este sábado volverá al cuadrilátero tras 16 meses de ausencia, luego de perder por segunda vez con el ucraniano Oleksandr Usyk en Riad y todo el mundo volverá a girar a su alrededor como en las épocas de oro; cuando la corona de los máximos parecía firme en su cabeza y las multitudes británicas tarareaban con él las estrofas de una melodía de ensueño, “Dulce Carolina”, celebrando cada una de sus victorias.
Pero todo pasó. El tiempo, los títulos... Los triunfos se convirtieron en derrotas y se quebró una sociedad que parecía indestructible: la relación con su padre, John, vital en su formación profesional y decisivo en sus etapas de cumbres borrascosas, en donde la muerte estuvo a punto de ganarle a la vida. Casi como una guerra de líderes de las aldeas gitanas inglesas –tal sus orígenes- en plena festividad.
El conflicto irreconciliable de los Fury parece importar mucho más que su pelea con el ruso Arslanbek Makhmudov, un veterano de 36 años con 21 victorias (19 KO) y dos derrotas contra los únicos adversarios de relativo nivel que destaca su campaña: el alemán Ayit Kabayel, campeón interino del CMB, y el italiano Guido Vianello, que más allá de su protección en los rankings no tiene gran credibilidad.
El combate se efectuará en estadio de futbol de Tottenham Hotspurs, como es habitual en sus localías inglesas, y será televisado por Netflix sin cargo alguno para sus suscriptores. Este recinto tiene capacidad para 60 espectadores. Fury, batió todos los récords de asistencia de espectadores –en su país- al batir a Dillan Whyte, en el estadio de Wembley, con 94.000 simpatizantes en sus gradas en 2022.
La realidad y las advertenciasJohn Fury, siempre fue tan excéntrico, polémico y conflictivo como su hijo favorito: Tyson Fury. Pero está vez fue terminante y decidió abrirse del séquito que forma parte de su nuevo equipo. Con su voz quebrada por el paso del tiempo y por el whisky, John afirmó: “Hay un desgaste físico y mental marcadísimo en Tyson y eso no es invisible para quien lo conoce. Jamás toqué un centavo de sus bolsas ni me interesa hacerlo, pero los ignorantes que lo rodean lo invitan a seguir. No tiene sentido –siquiera- una nueva pelea con Usyk, que ya le ganó dos veces y volverá a hacerlo si hay una tercera”.
La industria del peso completo necesita a Fury como sea. Su campaña de 34 victorias (24 KO), 2 traspiés y un empate aún resuenan en el medio. Los hechos recientes en esta categoría no convencen: ni la victoria por puntos de Deontay Wilder sobre Derek Chisora, el sábado pasado, ni el absurdo desafío de un atleta marcial: Rico Verhoeven, de 38 años, quién en 2014 ganó una pelea de pugilismo por KO. El Consejo Mundial de Boxeo aprobó este match para el 23 de mayo próximo en las pirámides de Giza y el estupor quedó sepultado por la montaña de dólares que producirá este evento con semblanza de parque de diversiones.
Fury pelea esta noche. Todos veremos donde está parado y analizaremos con mucha atención las advertencias gitanas de su padre John; quién en más de una ocasión sacó a su hijo del infierno y sabe por qué vierte las palabras mencionadas más arriba.