El secreto militar que impuso el Gobierno sería por la compra de equipamiento de los F-16, submarinos y drones
El secreto militar que el gobierno argentino impuso a los trámites para la ...
El secreto militar que el gobierno argentino impuso a los trámites para la compra de equipamiento para las Fuerzas Armadas se da en momentos en que se encaran negociaciones con Francia por la adquisición de submarinos, además de las conversaciones con Estados Unidos por el sistema de armas que portarán los aviones caza F-16 y la actualización del sistema de defensa antiaérea, con nuevos radares y drones.
Así lo pudo saber LA NACION de fuentes castrenses, en medio de la estricta reserva que se maneja en el Ministerio de Defensa.
La tensión por Malvinas y el avance del proyecto Sea Lion, de exploración petrolera, lanzado por el Reino Unido en el Atlántico Sur, imponen condiciones de reserva y confidencialidad para las compras estratégicas de material bélico, afirman fuentes militares.
En ese contexto, el decreto 1205/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, impone estrictas reservas para las negociaciones destinadas a mejorar el equipamiento de las Fuerzas Armadas, mediante compras que podrían llegar a 500 millones de dólares.
En tanto, este martes se completó la incorporación de seis nuevos helicópteros livianos que modernizarán las capacidades del Ejército y de la Fuerza Aérea, al concluir un proceso iniciado en 2023.
“Como soldado, sé lo que significa recibir un nuevo sistema de armas. Conozco las expectativas que genera en una unidad, el entusiasmo de quienes van a operarlo y las nuevas posibilidades que abre para el cumplimiento de una misión”, expresó el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, al recibir en Campo de Mayo la última aeronave Bell 407GXi.
Presti destacó especialmente la movilidad, la autonomía operacional y la capacidad de despliegue de las nuevas aeronaves “para poder defender nuestros intereses estratégicos”. El último helicóptero incorporado será destinado a la V Brigada de Montaña Gral. Manuel Belgrano, con asiento en Salta.
En contraste, la más estricta reserva reina en el Ministerio de Defensa en referencia a las otras incorporaciones de unidades militares que gestiona el Ministerio de Defensa.
En busca de submarinosLa posible compra de tres submarinos Scorpene, producidos por la empresa francesa Naval Group, está contemplada en el proyecto del presupuesto 2027 que debe tratar el Congreso. Como novedad, la iniciativa contempla una autorización al Gobierno para la toma de crédito público con miras a la adquisición de tres submarinos convencionales, por 2300 millones de dólares, y dos fragatas multimisión, por 1200 millones de dólares. Al margen de esa mención, el gobierno de Javier Milei no proporcionó otros detalles de las negociaciones.
La inversión para el reequipamiento militar tiene lugar en medio de la creciente tensión con el Reino Unido por la cuestión Malvinas. La Armada Argentina no tiene submarinos operativos desde el trágico hundimiento del ARA San Juan, en noviembre de 2017.
La Armada buscaría recuperar la capacidad submarina con la incorporación de unidades con tecnología de propulsión diésel-eléctrica, con capacidad furtiva y de patrullaje oceánico.
El armamento para los 24 aviones F-16 con capacidad supersónica comprados a Dinamarca, de los cuales la mitad ya se encuentran en el Área Material Río Cuarto, contemplaría la incorporación de misiles AM-120 Amraam, que son misiles guiados supersónicos aire-aire, de medio y largo alcance. Los especialistas explican que el alcance puede superar los 160 kilómetros.
En cuanto a la incorporación y el desarrollo de drones para uso militar, en el Ejército se apunta a incorporar unas 30 aeronaves no tripuladas de tipo VTOL ligeros, que “combinan el despegue y aterrizaje vertical de un multirrotor con el vuelo horizontal eficiente de un avión de ala fija”, con cámara diurna, sensor térmico, telémetro láser y más de 40 minutos de autonomía.
En junio de este año, los gobiernos de Estados Unidos y la Argentina firmaron una carta de intención para facilitar el acceso de las Fuerzas Armadas a una plataforma de nuevas tecnologías y sistemas aéreos no tripulados. Ello implica la posibilidad de incorporar drones y equipos antidrones que se han convertido en herramientas decisivas en los escenarios de conflictos internacionales.
La prioridad en las Fuerzas Armadas apunta a incorporar radares de vigilancia y alerta temprana y drones de reconocimiento táctico, como sistemas de defensa antiaérea de corto alcance.
Según el presupuesto proyectado para 2027, el Ministerio de Defensa recibirá $5,2 billones, un 20% más que este año, una variación que es inferior a la inflación anual prevista, estimada en un 30% por analistas privados.