Elon Musk perdió un juicio de US$150 millones contra OpenAI por un tecnicismo
El juicio que ...
El juicio que enfrenta a Elon Musk con el gigante de la inteligencia artificial OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, acusados de haber abandonado la misión fundacional de la compañía, y que ponía cientos de millones de dólares en juego,entró este lunes en la etapa de deliberaciones, y terminó en 30 minutos con un saldo negativo para el hombre más rico del mundo.
El juicio se desarrolla en Oakland, a las afueras de San Francisco, donde a lo largo de tres semanas subieron al estrado los principales magnates de Silicon Valley.
Musk, la persona más rica del mundo, demandó a OpenAI por supuestamente alejarse de su origen de compañía sin fines de lucro para convertirse en el gigante de 850.000 millones de dólares detrás de ChatGPT, y exigió 150.000 millones en reparaciones, pero todo quedará en la nada, al menos por ahora.
Es que Musk demandó a OpenAI en marzo de 2024, con una segunda demanda en noviembre de 2024. Pero durante los 11 días que duraron los testimonios quedó claro que la posición de Musk, contraria al camino comercial que tomó OpenAI (la empresa que desarrolla ChatGPT y de la que Musk es cofundador) ya era pública en 2021, y la ley estadounidense da un plazo de 3 años para hacer la demanda.
Como Musk inició acciones legales después del plazo, el jurado popular de 9 personas votó en contra de la demanda, porque se hizo después del plazo máximo establecido por la ley. La jueza Yvonne Gonzalez Rogers convalidó luego la decisión.
Los abogados de Musk ya dijeron que apelarán el fallo de la Justicia.
El contexto del casoDe prosperar, la demanda podría haber asestado un golpe letal a OpenAI, empresa que contribuyó a la revolución de la inteligencia artificial con el lanzamiento de ChatGPT en 2022 y que, en la actualidad, figura como una de las compañías privadas más valiosas del mundo.
Musk afirma que Altman y el cofundador de OpenAI, Greg Brockman, utilizaron de forma indebida una donación de 38 millones de dólares que él esperaba que sirviera para mantener a la compañía como un laboratorio de investigación para el bien de la humanidad.
Musk exigía en su demanda que OpenAI retome su estructura sin fines de lucro, lo cual obligaría a la empresa a abandonar su prevista salida a bolsa y a disolver sus vínculos con sus principales inversores —Microsoft, Amazon y SoftBank—, quienes han inyectado miles de millones en la compañía en el marco de la carrera global por el liderazgo en inteligencia artificial.
¿A quién creerle?Para el jurado de nueve personas, como señaló la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, la decisión se reducía a una pregunta sencilla: ¿a cuál de los magnates en disputa deberían creer?
“Una organización sin fines de lucro dedicada al desarrollo seguro de la inteligencia artificial (...) para el beneficio de la humanidad. Se supone que tenemos que creernos eso”, bromeó el abogado de Musk, Steven Molo, en su alegato final el jueves, al cuestionar la integridad de Altman.
Durante las declaraciones la abogada de OpenAI, Sarah Eddy, contraatacó apuntando a Musk. “Ni siquiera la madre de sus hijos puede respaldar su versión”, dijo, en referencia a Shivon Zilis, socia comercial de Musk con quien tiene cuatro hijos, que testificó sobre su papel como intermediaria entre los ejecutivos tecnológicos.
Musk abandonó OpenAI en 2018 y, desde entonces, ha impulsado proyectos de IA a través de su empresa aeroespacial SpaceX, mientras que su propia startup de inteligencia artificial, xAI, ha tenido dificultades para ganar terreno frente a OpenAI y Anthropic, otra destacada compañía de IA de California.
Los alegatos finales del juicio se centraron, en gran medida, en la integridad de Altman y en las maniobras internas que este realizó tras bastidores, las cuales generaron malestar entre sus colegas.
Destituido inesperadamente en noviembre de 2023 por la junta directiva de OpenAI debido a una falta de franqueza, fue restituido bajo la presión de los empleados. Sin embargo, las acusaciones de manipulación y de propiciar una cultura tóxica lo persiguieron a lo largo del juicio.
¿Demasiado tarde?El jurado debía determinar si la demanda de Musk estaba dentro del plazo legal. La jueza dictaminó la semana pasada que el veredicto del jurado sobre este aspecto tendría carácter consultivo, aunque señaló que, con toda probabilidad, seguiría su recomendación.
En caso de que el juicio prosiga, los miembros del jurado —y, en última instancia, la jueza— determinarán si los cofundadores de OpenAI se apropiaron indebidamente de los 38 millones de dólares donados por Musk y si incumplieron una promesa y emprendieron una vía comercial para enriquecerse.
Asimismo, el jurado evaluará si Microsoft —el mayor respaldo privado de OpenAI, con una inversión comprometida de 13.000 millones de dólares— facilitó de manera consciente el abandono del modelo sin fines de lucro.
Cuatro momentos destacados del procesoMusk se culpa por ingenuoEn la apertura del juicio, el 28 de abril, Musk se presentó a sí mismo como un benefactor desinteresado y un “buen samaritano” preocupado por proteger a la humanidad de una IA que, por caer en las manos equivocadas, “podría matarnos a todos”.
“Se me ocurrió la idea, el nombre, recluté a las personas clave, les enseñé todo lo que sé y aporté todo el financiamiento inicial”, dijo el presidente ejecutivo de SpaceX sobre la fundación de OpenAI en 2015.
“Di 38 millones de dólares esencialmente a cambio de nada, que usaron para construir una empresa de 800.000 millones de dólares. Literalmente fui un idiota”, dijo, al culparse por su ingenuidad.
Musk se vio visiblemente molesto durante el juicio cuando acusó al abogado de OpenAI de hacerle preguntas para atraparlo.
Altman contraatacaCambiando su habitual camiseta, pantalón y zapatos deportivos por un traje oscuro y corbata, el presidente ejecutivo y cofundador de OpenAI, Sam Altman, se mantuvo inexpresivo en la primera fila de la sala de audiencias de Oakland durante la mayor parte de las audiencias.
Finalmente su turno en el estrado llegó el 12 de mayo. El abogado de Musk, Steven Molo, lo esperaba para preguntarle si siempre ha dicho la verdad. Altman respondió: “Estoy seguro de que ha habido momentos en mi vida en que no lo he hecho”.
Entonces contraatacó: aseguró que en 2017 Musk pidió el 90% de las acciones y “se negó a comprometerse por escrito” a compartir el poder. Altman dijo que no tenía otra opción: “No creíamos que la inteligencia artificial general debiera estar bajo el control de una sola persona”.
La libreta de BrockmanGreg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, tomó nota en libretas amarillas de todas las audiencias. Los viejos diarios que llenó años atrás ocuparon un lugar central durante su interrogatorio, el 4 de mayo.
El abogado de Musk enfatizó algunos de los pasajes más vergonzosos. Brockman quería “ganar dinero” y se planteaba convertir OpenAI “en una sociedad mercantil sin” la presencia de Musk. “Robarle la fundación” a Musk.
“No hay nada ahí que me avergüence”, replicó desde el estrado Brockman, y dijo que en el diario no están los detalles de un episodio de Musk en 2017. “En serio pensé que me pegaría”, dijo Brockman sobre el incidente.
Verdadero cerebro detrás de OpenAI, Brockman no puso ni un dólar para su creación, pero hoy las acciones que tiene de la empresa están valoradas en cerca de 30.000 millones de dólares.
La intermediaria secretaShivon Zilis, madre de cuatro de los hijos de Musk, es una mujer que suele mantenerse en la sombra y rara vez aparece en público. Así que su comparecencia el 6 de mayo generó curiosidad.
Zilis, quien estuvo en la junta de OpenAI entre 2020 y 2023, fue consultada sobre su particular rol como colega de Musk en Neuralink y amiga de Altman.
En ese momento, su relación con Musk era un secreto. Sus hijos fueron concebidos a través de fecundación in vitro.
OpenAI la acusa de ser una espía de Musk.
Zilis respondió las preguntas de forma breve y, en algunas ocasiones, sarcásticamente. “Relación es un término relativo”, respondió cuando le preguntaron por su relación con Musk, antes de reconocer que “ha habido momentos románticos”.
En todo caso, su testimonio no importaría tanto como lo haría el contenido de sus mensajes a Musk y Altman.
Estos podrían llevar al jurado a concluir que Musk, ampliamente informado por Zilis, sabía de la dirección que tomaría OpenAI mucho antes de 2023. Si resulta así, su demanda podría ser desestimada incluso antes de que el jurado empiece a deliberar sobre los méritos del caso.
Con información de AFP