En Botanicafé conviven diseño, gastronomía, talleres y una comunidad unida por el mundo vegetal
A partir de los 50 años, Juan Miceli empezó a sentir que el tiempo se aceleraba. El cuerpo ya no respondía igual, los hijos crecían, los padres demandaban más atención y la percepción de los...
A partir de los 50 años, Juan Miceli empezó a sentir que el tiempo se aceleraba. El cuerpo ya no respondía igual, los hijos crecían, los padres demandaban más atención y la percepción de los años cambiaba. “El tema del tiempo siempre lo tuve muy presente, creo que como todo el mundo, y siempre me pregunté qué hago con el tiempo que recibí, que me dieron, que me toca”, reflexiona.
Ese cuestionamiento fue el comienzo de un cambio profundo. Oriundo de Necochea, Miceli siempre había tenido una relación cercana con la naturaleza. Su historia familiar en el campo y su formación como técnico agrícola mantenían vivo ese interés, incluso durante sus años dedicados al periodismo. En Buenos Aires conducía un programa de periodismo agropecuario en radio y, poco a poco, comenzó a acercarse al mundo de los jardines.
“Si fuera periodista, hoy estaría hablando seguramente del dólar, de la corrupción, y es siempre lo mismo. Entonces me pregunté: ¿mis próximos veinte años no voy a intentar otra cosa?”, recuerda. Inquieto y curioso —atributos que él mismo asocia a su oficio periodístico— decidió formarse en paisajismo. Estudió en Pampa Infinita, la escuela de Martina Barzi, Josefina Casares junto con John Brookes, y cursó además dos años de jardinería en la tecnicatura de la Universidad de Buenos Aires, en Pilar.
Durante más de treinta años trabajó en televisión: pasó por América TV, El TRece, TN y finalmente LN+. Pero sentía que necesitaba algo distinto. “Necesitaba encontrar en los años del tiempo que me queda, que ya había pasado la mitad de mi vida, una actividad que me hiciera vibrar, sentirme conectado.”
La jardinería apareció entonces no solo como una nueva profesión, sino también como una forma de habitar el tiempo de otra manera. “Necesito cambios, búsqueda, estudiar cosas… Y creo que la jardinería es una muy buena compañera para el futuro, porque cuando cueste más hacer algunas cosas, un jardín siempre es lindo por el contacto con la naturaleza, ya sabemos que hace bien.”
BotanicaféLa idea de Botanicafé comenzó a gestarse en 2019, durante un viaje a Inglaterra. Entre jardines botánicos y pequeños cafés, Miceli encontró una asociación tan simple como potente: plantas y encuentro. De esa experiencia surgió una palabra nueva —Botanicafé— que condensaba un universo posible. Registró la marca, dejó que la idea madurara y, después de la pandemia, decidió convertirla en un proyecto concreto.
El espacio, ubicado en Distrito Quartier, en Retiro, combina gastronomía, diseño y cultura botánica. Hay pastelería, almuerzos y una atmósfera atravesada por plantas de interior que cuelgan, trepan y acompañan el diseño orgánico de la arquitecta Felicitas Navia. Las líneas curvas predominan en mesas, superficies y pisos, evocando hojas y formas vegetales.
Pero Botanicafé busca ir más allá de un café tradicional. Libros de paisajismo y jardinería circulan entre las mesas, mientras que los sábados se organizan talleres sobre diseño, dibujo botánico, jardinería y plantas nativas. También funciona como espacio de intercambio: muchos visitantes llegan después de escuchar a Miceli en su columna semanal de Radio Mitre, llevando consultas, esquejes o plantas para recuperar.
Entre los próximos proyectos aparecen la venta de semillas, vajilla y objetos vinculados al universo botánico, además de códigos QR para identificar las especies del lugar. La idea es seguir consolidando una comunidad donde las plantas sean excusa para aprender, compartir y encontrarse.