En medio de una situación asfixiante por la guerra, India le compra gas de emergencia a la Argentina
India, el país más poblado del mundo tras superar a China en 2023, entró en estado de emergencia energética por la guerra en Medio Oriente: se están agotando sus reservas de gas licuado de pet...
India, el país más poblado del mundo tras superar a China en 2023, entró en estado de emergencia energética por la guerra en Medio Oriente: se están agotando sus reservas de gas licuado de petróleo (GLP), más conocidas como garrafas, utilizadas para cocinar y calefaccionar. El país enfrenta una escasez inminente y cuenta con recursos para apenas 10 días, lo que obligó al gobierno de Narendra Modi a afrontar una urgente crisis de suministro.
En este contexto, la Argentina ya aparece como una alternativa de provisión, pese a que la distancia geográfica suele volver poco rentable este negocio. Sin embargo, en medio de la crisis energética, las empresas estatales indias están pagando primas de entre US$350 y US$400 por tonelada sobre el precio de referencia de abril, según detalló el medio especializado Argus.
“Hasta el 60% de los restaurantes en India podrían cerrar en dos o tres días si no se restablecen las entregas de cilindros de GLP comerciales”, advirtió la Asociación Nacional de Restaurantes de la India (NRAI). Alrededor del 85% de los restaurantes del país dependen de este combustible como principal fuente de energía para cocinar, explicó Argus.
En la Argentina hay dos grandes empresas productoras de GLP: MEGA, cuyos accionistas son YPF, Petrobras y Dow, y Transportadora de Gas del Sur (TGS), que justamente ayer anunció una inversión de US$3000 millones para ampliar la industrialización de gas.
TGS confirmó que entre noviembre y febrero cargó dos buques con GLP con destino a India, cuya economía está próxima a superar a Japón como la cuarta del mundo, detrás de Estados Unidos, China y Alemania.
En este momento, el buque tanque MGC Astor se encuentra en camino hacia el puerto de Haldia, al sur de Calcuta, tras haber cargado en Bahía Blanca, según datos de Kpler, la plataforma que muestra en tiempo real el recorrido marítimo de los buques.
India consume alrededor de 2 millones de toneladas de GLP por mes. Para dimensionar la diferencia, la Argentina utiliza 1,5 millones de toneladas al año, según explicó Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado. En países con grandes poblaciones y menor desarrollo de redes de gas por cañería, el uso de garrafas para cocinar y calefaccionar es mucho más extendido.
El año pasado, India importó casi 21 millones de toneladas de GLP a través del estrecho de Ormuz, el equivalente a unos 40 cargamentos por mes. Esto refleja la magnitud de su dependencia de ese corredor estratégico y, al mismo tiempo, la oportunidad que podría abrirse para la Argentina a partir del desarrollo de Vaca Muerta.
El país ya tiene proyectos para exportar petróleo y gas natural licuado (GNL), pero hay un tercer negocio que también podría crecer en los próximos años: la exportación de gas asociado, que surge junto con la producción de petróleo y que muchas veces las empresas no tienen dónde colocar. TGS estimó que este segmento podría generar ingresos adicionales por más de US$1200 millones al año.
El proceso es técnico, pero relativamente simple. MEGA, por ejemplo, opera una planta de procesamiento en el yacimiento Loma La Lata, de YPF, donde recibe el hidrocarburo y separa los distintos gases asociados. El más conocido es el metano, utilizado para el consumo residencial y la generación eléctrica. Luego aparecen otros componentes como etano, butano, propano y gasolina natural, que MEGA envía en estado líquido por poliducto hasta Bahía Blanca, donde se realiza el fraccionamiento final.
El etano es comprado principalmente por Dow para la producción petroquímica; el butano se envasa en garrafas destinadas al mercado doméstico; el propano es utilizado por distribuidoras que abastecen a ciudades o pueblos sin conexión a la red nacional de gasoductos. La gasolina natural, en tanto, se comercializa como combustible industrial y se exporta en gran parte a Estados Unidos. También se exporta butano y propano a la región, principalmente a Brasil.
“Tenemos un límite de producción tanto MEGA como TGS. Lo que aumenta ahora es el precio por la mayor competencia”, explicó un ejecutivo del sector. “Europa también podría incrementar la demanda, ya que durante el invierno cayó por debajo del nivel mínimo de reservas y ahora necesita reponerlas”.
En ese contexto, TGS anunció una inversión de US$3000 millones para ampliar la producción y exportación de líquidos asociados al gas. El proyecto NGL (por las siglas en inglés de Líquidos del Gas Natural) prevé transformar la planta de acondicionamiento de gas de Tratayén en una instalación de procesamiento capaz de separar los componentes licuables del gas natural.
El gas seco continuará ingresando al sistema de transporte, mientras que los líquidos serán trasladados a través de un poliducto de 573 kilómetros que se construirá entre Tratayén y Bahía Blanca. Allí funcionará la planta de fraccionamiento, donde se separarán en propano, butano y gasolina natural —subproductos destinados principalmente a la industria petroquímica y al mercado de gas envasado— para su posterior exportación.