En un operativo especial, para prevenir un ataque o un intento de rescate, fue trasladado un sicario de narcos
El perfil del sospechoso obligaba a un operativo especial de traslado y custodia. Se debía prevenir un posible ataque de personas que se quisieran vengar de sus homicidios o un intento de rescate ...
El perfil del sospechoso obligaba a un operativo especial de traslado y custodia. Se debía prevenir un posible ataque de personas que se quisieran vengar de sus homicidios o un intento de rescate de sus cómplices. Todo salió acorde a lo planificado y Rodolfo Nicolás Caraballo Escobar, el sindicado sicario uruguayo acusado de ser el tirador que, con dos meses de diferencia, ejecutó a sangre fría a dos integrantes de una organización narcocriminal, asesinatos ocurridos en Pilar y en el barrio porteño de Recoleta, llegó sin problemas al Juzgado Federal de Campana, donde se negó a declarar cuando fue indagado por el juez federal Adrián González Charvay.
El operativo de seguridad para trasladar a Caraballo Escobar, de 32 años, desde Palermo, donde estaba alojado en un calabozo de la Policía Federal Argentina (PFA) desde la noche del jueves pasado cuando fue extraditado desde Brasil, hacia el Juzgado Federal de Campana estuvo a cargo de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento Interpol de la PFA.
Así lo informaron a LA NACION fuentes que participaron del operativo. “El perfil del sospechoso obligaba a un protocolo especial de traslado y custodia. El despliegue de uniformados fue impactante. En la ciudad de Campana, todos estaban sorprendidos”, dijeron los voceros consultados.
De la audiencia participaron el juez González Charvay, el fiscal federal de Campana, Sebastián Bringas, el fiscal Matías Álvarez, en representación de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) y la defensa oficial que representa al acusado. En el edificio del Juzgado Federal de Campana, situado en San Martín 177, hubo un despliegue de grupos especiales de la PFA y del Servicio Penitenciario Federal (SPF).
“Caraballo Escobar fue informado de los hechos que se le imputan, las pruebas reunidas en su contra y los derechos constitucionales que lo asisten. Eligió no prestar conformidad para el acto y negarse a declarar. En diez días se definirá su situación procesal”, dijeron fuentes judiciales. En el transcurso del día será trasladado a una unidad del SPF, donde permanecerá detenido.
A sangre fríaDetectives judiciales y policiales determinaron que Caraballo Escobar sería el sicario que ejecutó a Fabián Sturm Jardon, un compatriota asesinado la madrugada del 12 de diciembre de 2024 cuando hacía una compra en un kiosco situado en Paraguay al 2900 en Recoleta.
También según el expediente judicial, fue el tirador que mató a Marcelo González Algerini, otro uruguayo y de 36 años, que fue ejecutado en Pilar el 12 de octubre de 2024.
Según los peritajes balísticos, ambos homicidios fueron ejecutados con la misma arma, una pistola 9 milímetros.
En un primer momento, el homicidio de González Algerini fue investigado por la fiscal Marcela Semeria, que en octubre de 2024 era la titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Drogas de Pilar, y el asesinato de Sturm Jardon por el fiscal nacional en lo criminal y correccional porteño Marcelo Roma, pero después, ante las pruebas de que los dos crímenes podrían estar vinculados y los móviles podrían tener relación con un ajuste de cuentas del narcotráfico, los expedientes se unificaron en el Juzgado Federal de Campana, y la pesquisa quedó a cargo del fiscal federal Sebastián Bringas, con la colaboración de la Procunar, conducida por el fiscal federal Diego Iglesias.
“Detectives de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA) que colaboraban con el fiscal Roma en la investigación del homicidio de Recoleta y personal de la Prefectura Naval y de la Gendarmería Nacional que llevaban adelante la pesquisa del crimen de Pilar llegaron a la misma conclusión respecto de que el sicario era Caraballo Escobar”, dijeron a LA NACION calificadas fuentes judiciales.
Por las pruebas reunidas en la investigación del crimen de Sturm Jardon se sospecha que su homicidio se “encargó” como venganza por un robo de cocaína a su jefe.
“Hubo un golpe interno dentro de la banda. Sturm Jardon se habría quedado con ‘algo’ que nunca devolvió y se lo reclamaron. Antes de ser asesinado tuvo un aviso”, dijo un detective que participó de la investigación del homicidio.
Víctima y victimario se conocían bastante. Es más, fuentes judiciales contaron que fue Sturm Jardon quien le dio refugio a Caraballo Escobar cuando llegó a la Argentina después de escapar de la Unidad N°4 Santiago Vázquez, la cárcel de Montevideo, donde estaba detenido acusado de un homicidio. “Fue Sturm Jardon quien hizo ingresar en la banda a Caraballo Escobar”, sostuvo un investigador.
Es más, la confianza era tal que Sturm Jardon llamaba a Caraballo Escobar “sobrino” y el trato de conocimiento quedó expuesto en una serie de mensajes de voz que el sindicado sicario le envió a la víctima.
“Te doy un consejo. Tenés que devolver lo de golpe . Si pensás que con el golpe vas a cobrar al fulano te equivocas”, palabras más, palabras menos, le habría dicho Caraballo Escobar a Sturm Jardon en un mensaje que pudieron recuperar los investigadores.
Tras la orden de captura internacional, se sumó a la investigación la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento Interpol de la PFA.
Cocaína en la nieveCuando fue asesinado, González Algerini tenía sobre sus espaldas una orden de detención.
A fines de julio de 2024, el juez federal Ernesto Kreplak, tras una investigación conducida por la fiscal coadyuvante Patricia Cisnero, de la Procunar, procesó con prisión preventiva a siete sospechosos por el intento de tráfico de 782 kilos de cocaína desde Caviahue hacia Chile.
Los sospechosos se hicieron pasar por turistas que habían elegido Caviahue como un destino para disfrutar de la nieve. Alquilaron un complejo de cabañas en ese paradisíaco enclave neuquino para preparar el cargamento. No imaginaban que personal de la Gendarmería y la Prefectura estaban tras sus pasos desde septiembre de 2022.
Parte de la banda volvió a Caviahue los primeros días de julio. Era el momento elegido para pasar la cocaína a Chile. “Poco antes del inicio del partido de la Argentina y aprovechando esa circunstancia, en la confianza de que habría menos gente pendiente de sus movimientos en la vía pública, parte de la banda se dirigió en una camioneta Jeep desde Zapala hacia Las Lajas, primero, y luego hacia Caviahue. Arribaron prácticamente en simultáneo con el inicio del partido”, se explicó en el dictamen firmado por la fiscal Cisnero.
En Caviahue, la camioneta Jeep se acercó a otra 4x4, una Toyota Hilux. “Se observó un movimiento extraño de esos vehículos y las personas que los rodeaban. Los rodados se acercaron y, acto seguido, se advirtió cómo varias personas realizaban movimientos sospechosos en la parte trasera de aquellos. Consecuentemente, en mérito a los antecedentes de la investigación, la nocturnidad del momento, las condiciones climáticas adversas, la cercanía del lugar con la zona de frontera y las sospechas que habían justificado hasta ese momento las tareas de investigación, los efectivos de Prefectura Naval y la Gendarmería Nacional se acercaron a los vehículos. Fue en ese momento que se observó en la caja de una de las camionetas la existencia de varios bolsos de tamaño medio. Inmediatamente, se retuvo a las personas que se encontraban en el lugar y se secuestró el cargamento de cocaína”, según consta en el expediente judicial.
La mayor cantidad de la droga secuestrada, 490 panes, estaba en la Toyota Hilux. Había otros 210 ladrillos en una camioneta Mercedes Benz Sprinter.
Los investigadores, según surge del expediente judicial, pudieron determinar que González Algerini estuvo en Caviahue, pero se fue antes del operativo donde se detuvo a los sospechosos y secuestró el cargamento de cocaína. El juez Kreplak ordenó su detención.
Había logrado estar en la clandestinidad. Usaba identidades falsas y vivía en el barrio Finca San Agustín de Pilar, donde, según se sospecha, vendía cocaína y marihuana.
El día en que lo acribillaron, el 12 de octubre pasado, había salido de su casa en una camioneta Chevrolet Tracker, con Teófilo Américo Sturm González, un uruguayo de 80 años, padre de la víctima del homicidio de Recoleta, para hacer compras.
Cuando llegaron a un kiosco, Teófilo Américo se bajó del vehículo. González Algerini, de 36 años, se quedó en el vehículo, esperando. De pronto, a la par de la Chevrolet Tracker, se detuvo una camioneta Jeep Renegade desde donde comenzaron a disparar. Diez tiros, cuatro proyectiles impactaron en el cuerpo del conductor, que murió casi en el acto.
Cuando el personal de la policía bonaerense llegó a la escena del crimen, encontraron un morral con US$694.000, $1.000.000 y dos iPhone.
En su momento, Teófilo Américo quedó detenido por su presunta participación en el plan criminal, pero tras el homicidio de su hijo fue liberado y la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro le dictó la falta de mérito.
En un primer momento, se sospechó que detrás del homicidio de González Algerini estaba Sturm Jardon, pero después, con su asesinato, se determinó que ambas víctimas habían sido ejecutadas por el mismo sicario.
Fue en ese momento cuando se ordenó su captura nacional e internacional, Caraballo Escobar. El sospechoso fue detenido en mayo pasado en Florianópolis, con un documento falso. En su poder, la Policía de Brasil secuestró marihuana, US$40.000, 41.000 reales, un vehículo y una moto.