Entre nuevos apoyos y rechazo europeo, el Consejo de la Paz de Trump suma a Israel y genera polémica
JERUSALÉN.– El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció este miércoles que aceptó incorporarse al ...
JERUSALÉN.– El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció este miércoles que aceptó incorporarse al Consejo de la Paz impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un giro respecto de su postura inicial, cuando su oficina había cuestionado la composición del comité encargado de supervisar la situación en Gaza.
La decisión israelí contrasta con la de varios países europeos. Noruega y Suecia informaron que no se sumarán por ahora a la iniciativa, en línea con Francia, que expresó su preocupación por que el nuevo organismo pueda intentar desplazar a las Naciones Unidas como mediador en conflictos internacionales.
El Consejo de la Paz, encabezado por Trump, fue concebido originalmente como un grupo reducido de líderes destinado a supervisar el alto el fuego y la reconstrucción de Gaza. Con el paso de las semanas, sin embargo, la Casa Blanca amplió el alcance del proyecto: el mandatario extendió invitaciones a decenas de países y sugirió que el Consejo podría intervenir en conflictos globales más allá del territorio palestino.
En ese marco, la Casa Blanca informó que Trump mantendrá reuniones bilaterales al margen del Foro Económico Mundial en Davos y que este jueves encabezará un evento específico para presentar formalmente el Consejo. Más de 60 jefes de Estado y de gobierno participan del foro.
El cambio de postura de Netanyahu se produce pese a las objeciones expresadas días atrás por su oficina, que había criticado la composición del comité ejecutivo para Gaza —del que forma parte Turquía, un rival regional clave de Israel— por no haber sido coordinada con el gobierno israelí y por considerarla “contraria a su política”, sin mayores precisiones.
La adhesión al Consejo también podría generar tensiones internas en la coalición gobernante. Aliados de ultraderecha de Netanyahu, como el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, cuestionaron la iniciativa y reclamaron que Israel asuma de manera unilateral la responsabilidad sobre el futuro de Gaza.
Mientras tanto, el proyecto de Trump sumó un respaldo significativo en Medio Oriente. Arabia Saudita anunció que aceptó la invitación para integrarse al Consejo, junto con Qatar, Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Indonesia y Pakistán. En un comunicado conjunto, los ministros de Relaciones Exteriores de esos países celebraron los “esfuerzos a favor de la paz” del presidente estadounidense.
RechazoEn contraste, Noruega, Suecia y Francia manifestaron reparos o rechazo a la iniciativa. El secretario de Estado noruego, Kristoffer Thoner, explicó en un comunicado que su país no se adherirá al Consejo porque el proyecto “plantea una serie de preguntas que requieren un diálogo adicional con Estados Unidos”. Oslo tampoco enviará representantes a la ceremonia de firma en Davos.
Por su parte, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, señaló en declaraciones al margen del foro que Suecia no se sumará mientras se mantenga la redacción actual del texto, según informó la agencia sueca TT. El país aún no emitió una respuesta formal.
El presidente francés, Emmanuel Macron, fue más explícito al denunciar que Estados Unidos busca utilizar el comercio como herramienta de presión geopolítica. Sus declaraciones se produjeron luego de que Trump amenazara con imponer aranceles del 200% al vino y al champán franceses, tras las señales de París de que no se sumaría al Consejo de la Paz.
Más allá de los apoyos y rechazos, persisten numerosas incógnitas sobre el alcance real del organismo. No está claro cuántos ni cuáles líderes recibirán nuevas invitaciones, ni cuál será el mandato definitivo del Consejo. Según los documentos del proyecto, sus miembros deberán pagar hasta 1000 millones de dólares para obtener un lugar permanente en el grupo, que se presenta como garante de la estabilidad mundial.
Consultado sobre si el Consejo debería reemplazar a las Naciones Unidas, Trump respondió el martes: “Podría”, aunque luego aclaró que desea que el organismo internacional continúe existiendo. “Creo que hay que dejar que la ONU siga, porque su potencial es muy grande”, afirmó.
Entre los miembros fundadores del Consejo figuran el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio; el enviado especial del presidente Donald Trump, Steve Witkoff; el yerno y exasesor presidencial Jared Kushner; el ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair; el director ejecutivo de Apollo Global Management, Marc Rowan; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; y el asesor adjunto de seguridad nacional de Trump, Robert Gabriel.
Agencias AFP y AP