Enzo Fernández: “Con los ingleses hay cargadas, obviamente, en un vestuario pasa todo el tiempo”
Creció de golpe. Llegó a Europa por la prepotencia de su talento y los impactos de billeteras millonarias, y enseguida demostró que había nacido para la élite. Rodeado de estrellas, Enzo Fern?...
Creció de golpe. Llegó a Europa por la prepotencia de su talento y los impactos de billeteras millonarias, y enseguida demostró que había nacido para la élite. Rodeado de estrellas, Enzo Fernández de inmediato comenzó a tutearlas, pero no desde la desfachatez, sino con el aplomo de un volante con movilidad, remate e influencia. Tampoco tardó en volverse referente en tierra de gigantes. “Cucu es energía pura, dentro y fuera de la cancha”, cuenta… y encadena más definiciones con nombre propio: “Cole tiene un talento impresionante y una tranquilidad para jugar que no es normal. N’Golo es de esas personas que te marcan por su humildad, además de haber sido un jugador extraordinario. Raheem tiene muchísima experiencia y ha sido un compañero que me ha ayudado mucho. ¿Kai ? Tiene una calidad técnica enorme y entiende muy bien el juego. De todos he tratado de llevarme algo”, confiesa. Es solo un pantallazo de su escenario en la Premier League, donde habita naturalmente entre las parcelas más exclusivas del fútbol internacional.
Enzo habla con pausa, casi a contramano del volcán que lo guía en la cancha. Cuida las palabras y se esmera para que lleven valor conceptual antes que ruido mediático. Es consciente del peso que ha ganado, de la autoridad que lleva su voz en la selección y de la atracción que genera en Inglaterra. Se escapa un momento de las rutinas para dialogar a la distancia con LA NACION, en una conversación sin urgencias. Sabe que es un objeto central para la prensa, y tal vez por eso elige espaciar sus apariciones. Esta entrevista es un reflejo: la gestión llevó meses, pero solo se concretó cuando él observó que era el momento adecuado: ahora que empieza una nueva etapa en su carrera.
Enzo es un volante en permanente progresión. Desafiante, inconformista, aunque a los 25 años ya sepa de qué se trata ser campeón del mundo… de selección y de clubes. A ese líder con y sin cinta, Manchester City lo espoleó para tentarlo con dar un nuevo paso. Y fue, dejando otro surco millonario con su transferencia, a un sitio donde la megafigura hizo más fuerza que nadie para que Enzo llegara. Cuando los Citizens confirmaron en su cuenta oficial el pase a las 22.30 de Manchester del 1° de septiembre pasado, el noruego Erling Haaland bromeó en sus redes: ‘Bueno, ahora puedo ir a dormir’. Casi había incumplido una propia regla de oro: dormirse entre las 22 y las 22.30 para descansar diez horas, maximizar la recuperación y afrontar con la mayor energía el próximo entrenamiento.
La empatía entre ellos fue inmediata. “Erling es un jugador increíble, pero además es un chico muy divertido y muy competitivo –describe Enzo con LA NACION-. Dentro de la cancha tratamos de conocernos cada vez más: dónde quiere la pelota, cuándo atacar un espacio, cuándo jugarle rápido. Con jugadores de esa calidad, cuanto más los conocés, más fácil es encontrar sociedades”. El noruego y Fernández se entienden y el resto de los engranajes funcionan, salvo en el primer tiempo del duelo con el PSG, que el miércoles pasado le recordó al City que todavía está en formación. Por ahora, gobierna la Premier después de seis victorias en seis fechas. Y Haaland está encendido: la máquina de triturar arqueros ya gritó 11 goles por todas las competencias desde que comparte una cancha con el argentino que lo obligó a acostarse tarde.
Pero toda esa galaxia de cracks que Enzo orbita queda opacada por el jugador imposible. El héroe de la infancia de Enzo, el sueño de la adolescencia que le hizo sacar cuentas para proyectar la fantasía de encontrarse en una cancha. Cuando Lionel Messi debutó en la selección, Enzo tenía apenas 4 años. Quizás, por eso también, el hombre lloró como nadie en la despedida de la leyenda en el Monumental. Al día siguiente del adiós contra Benín, el volante derramó tantas emociones en sus redes sociales: “Leo. Creo que cualquier frase va a quedar corta. Sos el ídolo de mi vida, pude cumplir el sueño de conocerte, jugar y salir campeón con vos”, y parecía que otra vez temblaba, sin contener las lágrimas como la noche anterior.
Y fue más allá, claro, en su comprometida confesión: “Hoy me cuesta imaginar la próxima concentración sin vos. Salir a la cancha y no verte adelante, con la 10. Fueron tantos años viéndote ahí que parece imposible pensarlo de otra manera. Qué suerte tuve, Leo. Qué suerte tuvo ese pibe que hacía cuentas sin saber si algún día iba a llegar a tiempo. Gracias por tratarme como me trataste, por todo lo que me enseñaste y por dejarme compartir una parte de tu historia. Te vamos a extrañar mucho, capitán”, cerró.
Esa primera vez fue el 23 septiembre de 2022, en Miami, en un perdido amistoso contra Honduras... que para Enzo se trató de uno de los partidos de su vida. Entró por Leandro Paredes, debutó en la selección, y por fin compartió la cancha con Messi durante media hora. La ilusión de la niñez se había hecho realidad. Desde entonces y hasta el martes 6 de octubre de 2026 se atropellaron cuatro años, y aunque no se trató de una ventana muy extensa en el almanaque, en el corazón de Enzo quedaron enmarcados para siempre.
-Y ahora, ¿qué?
-Va a ser extraño, obviamente. Jugadores así son irreemplazables. No se trata de buscar otro Messi porque no va a existir. La selección va a tener que seguir construyendo su historia, con otros jugadores tomando responsabilidades, pero sabiendo todo lo que dejó él.
-¿Cuál creés que es el gran legado de Messi, más allá del crack, de los títulos y de los goles?
-La humildad. Creo que eso es lo que más impacta. Con todo lo que consiguió, siempre fue uno más dentro del grupo. Su manera de competir, de entrenarse, de querer ganar siempre… Eso también te marca. Para los chicos que vienen, Leo deja mucho más que estadísticas.
El 27 de junio de 2016, por entonces en la red Twitter, un Enzo Fernández de 15 años, un desconocido de las inferiores de River, abrumado por la renuncia de Messi a la selección, escribía en clave de súplica: “¿Cómo te vamos a convencer nosotros que somos unos muertos? ¿Cómo te vamos a convencer nosotros que en nuestra vida tuvimos el 1% de presión que tenés en tus hombros, que te levantás a la mañana y te mirás al espejo y sabes que una multitud de más de 40 millones de habitantes no solamente quieren que hagas las cosas perfectas sino que ridículamente se ha impuesto que pueden exigírtelas”, comenzaba. Era un largo posteo, con críticas a los detractores y admiración por su ídolo. Y cerraba con una invitación a la continuidad: “Jugá para divertirte que cuando vos te divertís, no te das una idea lo que nos divertimos nosotros. Gracias y perdón”. Nadie podía imaginarse que esas líneas se transformarían en premoniciones. Mucho menos, que en Qatar 2022 serían los socios del partido del quiebre, ante México, con un gol cada uno para crear la plataforma de lanzamiento rumbo al título mundial. Con el tiempo, Enzo relataría que la escribió con trazos de su impronta y con fragmentos que había leído por ahí… Y que lo invadía la vergüenza cuando lo tenía a Messi enfrente y recordaba aquel arrebato que intentaba ser un paladín justiciero en medio de un país que condenaba a su ídolo.
-Cuando dentro de muchos años te pregunten ‘¿qué significó jugar con Messi?’, ¿Qué creés que vas a responder?
-Que fui un privilegiado. No solamente por haber jugado con el mejor de todos, sino por haberlo conocido, haber compartido un vestuario con él y haber aprendido de cómo vive el fútbol. Son cosas que quizás cuando estás adentro no terminás de dimensionar y con los años las vas a valorar todavía más.
-¿Cómo te imaginás el liderazgo del vestuario ahora, ya sin Messi ni Otamendi, porque hay muchos jugadores de personalidad, ganadores, como vos, Cuti Romero, Dibu Martínez, Licha Martínez, Lautaro?
-Creo que el liderazgo no va a pasar solamente por uno. Hay muchos jugadores con experiencia, personalidad y muchos partidos importantes encima. Dibu, Cuti, Lautaro, Juli , Licha… Cada uno lidera de una manera distinta. Y yo, si me toca asumir más responsabilidad, voy a tratar de hacerlo naturalmente y pensando siempre en el grupo.
-Dijiste que debe seguir Lionel Scaloni como entrenador de la selección. ¿Cuál es la importancia de su continuidad, más allá de la obviedad de su obra y de que los conoce tanto?
-Debe seguir porque construyó muchísimo más que un equipo. Construyó una manera de trabajar y un grupo que se siente identificado con una idea. Él sabe cómo manejar los momentos, cuándo exigir, cuándo darle tranquilidad al jugador. Y después están los resultados, obviamente, pero para nosotros su importancia también pasa por lo cotidiano.
View this post on InstagramA Enzo no le molestan las mudanzas, alguna vez contó que hasta las disfruta. Tendrá que ver, quizás, con esa dinámica incesante que lo guía… Vivió seis meses en Lisboa, se estableció tres años y medio en Londres y ahora anda por Manchester, con su mujer Valentina, y sus hijos, Olivia (6) y Benjamín (2). “Son ciudades diferentes –detalla- y lleva un tiempo adaptarse, sobre todo cuando está la familia de por medio. Al principio tenés que organizar todo de nuevo: casa, colegio, rutinas. Pero uno se va acomodando. Para mí es importante que mi familia esté bien porque después eso también te da tranquilidad para rendir dentro de la cancha”, le cuenta a LA NACION.
-¿Qué trabajo mental demanda la élite? Tu vida ha sido vertiginosa desde que en 2022 pasaste a Benfica. ¿También se entrenan las emociones?
-Empecé a hacer terapia unos meses antes del Mundial de Qatar y me ayudó muchísimo, tanto en lo personal como en lo deportivo. Poder hablar de lo que me pasa después de un entrenamiento o de un partido me permitió entender mejor mis emociones y sentirme mejor. Fue un cambio muy importante para mí, y por eso destaco públicamente lo valioso que es poder expresarse y hablar con profesionales.
Enzo en Inglaterra… y una lupa gigante detrás de sus pasos. Podría sofocar a más de uno, pero lo acepta con creíble naturalidad. Su llegaba al City resultó especial: por el valor de la operación, por la expectativa que desató, por el número que eligió para su camiseta… y sí, también, porque algunas semanas antes le marcó un gol a Inglaterra que cambió el destino del clásico en pleno Mundial de los Estados Unidos. Un gol que empezó a asfixiar a Inglaterra en su frustración por no volver a una final desde 1966.
Enzo es el primer futbolista en ser transferido dos veces en la historia de la Premier League en una cifra superior a los 100 millones de libras. En 2023 Chelsea desembolsó 121 millones de euros, y ahora el City le pagó a Chelsea 145 millones de euros, un valor que igualó la operación más costosa en la historia del fútbol inglés, la del delantero sueco Alexander Isak, de Newcastle a Liverpool en 2025. Es más, apenas tres personas han costado más que Enzo desde que este juego se transformó en un fenómeno económico: Neymar a PSG en €222 millones; Kylian Mbappé, también a PSG, en €180 millones, y Ousmane Dembélé a Barcelona en €148 millones.
-¿Qué sensaciones te despiertan las cifras que han rodeado tus pases? ¿Orgullo, asombro, una responsabilidad extra?
-Son cifras importantes, pero los valores de los pases son acuerdos entre los clubes. Como jugador, trato de concentrarme en lo que depende de mí: trabajar, mejorar y rendir dentro de la cancha. La confianza de un club siempre es una motivación, y la mejor manera de responder es con compromiso y ayudando al equipo a cumplir sus objetivos.
Aterrizó en un City en reconstrucción, seguramente otra motivación para el olfato predador de Enzo. El entrenador italiano Enzo Maresca, viejo conocido, se puso al frente para reemplazar nada menos que a Pep Guardiola y renovar las expectativas tras las partidas de Rodri, John Stones, Nathan Aké, Manuel Akanji, Bernardo Silva y Tijjani Reijnders, entre otros.
-Llegaste al City, ¿y cuál fue el primer argentino que te mencionaron? ¿Cómo los recuerdan, que te dicen de ellos?
-El Kun, Tevez, Otamendi y Zabaleta dejaron una huella muy importante en el City. Cada uno aportó lo suyo y forma parte de la historia del club. Para cualquier argentino es un orgullo vestir una camiseta por la que pasaron jugadores de ese nivel. Ahora me toca hacer mi propio camino y aportar al equipo para seguir consiguiendo cosas importantes.
-Con Cherki, Doku y Semenyo, entre otros, empezaron muy bien, pero, ¿cuáles son los desafíos del Manchester City esta temporada?
-En un club de esta dimensión el desafío siempre es ganar. Sabés que tenés que competir por la Premier League, por la Champions y por cada torneo en el que jugás. Pero también hay que ir construyendo ese camino durante la temporada porque no se gana nada en los primeros meses.
-¿Te incomoda que el club esté en medio del ruido por el fair play financiero? ¿Temés sanciones? En algunas canchas los reciben con un clima hostil.
-Son cuestiones que maneja el club y en las que nosotros, como jugadores, no podemos intervenir demasiado. Tratamos de concentrarnos en entrenar, jugar y ganar. Obviamente uno está informado de lo que pasa, pero no tendría sentido desgastarnos con algo que no depende de nosotros.
See you soon 😁🩵 https://t.co/uqPA5zQlmk
— Enzo Fernández (@EnzoFe17) September 21, 2026Conocer a Enzo Maresca fue como picar en un trampolín. Con él, Enzo dejó atrás un breve tramo en el que fue suplente bajo la dirección de Mauricio Pochettino en Chelsea, y creció hasta volverse el maestro de ceremonias en las conquistas de ‘los Blues’ en la Conference League y el Mundial de Clubes. Maresca, que logró el ascenso de Leicester City a la Premier y durante un periodo integró el cuerpo técnico de Guardiola, siempre defendió un lugar central para Enzo. No se ahorró elogios cuando se confirmó su fichaje: “Es un ganador, tiene mentalidad ganadora, sabe cómo ganar”, exaltó. Y agregó una intimidad: “Les puedo asegurar que en los últimos días, cuatro o cinco jugadores preguntaban si venía o no, porque lo querían con nosotros”.
-¿Cómo nació tanta empatía con Maresca?
-Desde el principio hubo mucha confianza. Es una persona que habla mucho con el jugador y que explica claramente lo que quiere. A mí me ayudó mucho entender qué necesitaba de mí dentro del equipo. Cuando un técnico te da confianza y al mismo tiempo te exige, se genera una relación muy buena.
Por ahora, Enzo no integrará el grupo de capitanes del City, que está representado por Rúben Dias, Erling Haaland, Marc Guéhi y Gianluigi Donnarumma. Pero más temprano que tarde… El entusiasmo por la transferencia también alcanzó a una de las voces más reconocibles entre los hinchas ciudadados. El cantante Noel Gallagher, líder de Oasis e histórico seguidor del club, habló sobre él: “Enzo es exactamente el jugador que necesitamos”, afirmó el músico. Y amplió: “Queríamos un jugador similar a Roy Keane, no por ponerlo a su nivel, pero que se les plante a los rivales”. Y reforzó su idea cuando se enteró que Enzo había elegido el número 17 para su camiseta, el dorsal que había pertenecido a Kevin De Bruyne, uno de los grandes símbolos de la etapa más exitosa del City. “Eso demuestra que tiene huevos. Me encanta”, estalló Gallagher.
-¿Te ves parecido a Roy Keane? Según Gallagher…
-Jajaja, es una linda comparación, porque Roy Keane fue un gran jugador y un referente en su posición. Cada uno tiene su estilo y juega en una época diferente, pero que te relacionen con un futbolista de esa importancia es algo positivo. Yo trato de aportar mis características, competir con intensidad y dar siempre lo mejor para el equipo.
-¿Cómo te tratan en la calle los ingleses cuando te reconocen? Tendrás que aceptar que al verte, por un tiempo, se acordarán del partido del Mundial…
-Me tratan bien, la verdad, con mucho respeto. Obviamente aparece alguna cargada por el Mundial, eso es inevitable, jaja. El fútbol se vive muchísimo acá y los ingleses son muy apasionados. Pero generalmente queda ahí, en una broma futbolera.
-Iban 85 minutos cuando empatás el clásico. ¿Cómo se te ocurrió hacer el ‘Topo Gigio’ después del gol a Inglaterra?
-Fue algo del momento. En un partido así tenés las pulsaciones a mil y después de un gol salen cosas espontáneas. No fue algo que estuviera pensando durante días ni mucho menos.
-¿Qué has charlado de ese partido con tus compañeros ingles del City, como Nico O’Reilly o Marc Ghéhi? Incluso con Elliot Anderson, que llegó al club al mismo tiempo que vos…
-Y… Hay cargadas, obviamente. En un vestuario pasa todo el tiempo. Ellos defienden a Inglaterra, nosotros a Argentina y cada uno tiene su versión. Pero siempre desde el respeto. Después del partido somos compañeros y queda como una anécdota para molestarnos un poco.
Ya había probado de media distancia dos veces antes del gol. Sí, la tercer fue la vencida para derrotar al arquero inglés Jordan Pickford. La mentalidad ganadora lo distingue a Enzo. Nunca se rinde, no hay imposibles y le encanta el aroma de los retos. Los persigue con obsesión. Así acompañó la corrida de Lautaro Martínez y convirtió de cabeza el decisivo 3-2 contra Egipto en el minuto 93 para avanzar a los cuartos de final. Así martilló en River hasta lograr estabilizarse a mediados de 2021, aceptando un paso intermedio por Defensa y Justicia para convencerlo a Marcelo Gallardo. Se llama Enzo por Francescoli, y cada gol en River lo festejaba besando el escudo. Sabe que alguna vez volverá.
-¿Cómo seguís a River a la distancia? ¿Mirás los partidos aunque te caigan en tu madrugada?
-Lo sigo siempre. A veces los horarios son complicados, pero cuando puedo miro los partidos y, si no, veo después todo lo que pasó. River es una parte muy importante de mi carrera y de mi vida. tengo un cariño enorme por el club. River es mi casa. Siempre quiero que le vaya bien.
-Llegaste a jugar con Leo Ponzio. ¿Te lo hubieses imaginado como técnico de River?
-Leo siempre tuvo una personalidad muy fuerte y un conocimiento enorme de River. Cuando compartís vestuario con alguien así ya te das cuenta de que entiende mucho el juego y también al club. Quizás en ese momento no pensaba concretamente que iba a ser técnico, pero por su forma de ser no me sorprende que haya tomado ese camino.