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Era la gran promesa de los 90, pero renunció a la fama y hoy expone sus obras de arte en galerías de Nueva York y París

Son muchos los actores que no temen mostrar el ‘lado B’ de la fama, y Leelee Sobieski es el ejemplo perfecto. Aunque no reniega del éxito alcanzado, su decisión de alejarse de los focos revel...

Era la gran promesa de los 90, pero renunció a la fama y hoy expone sus obras de arte en galerías de Nueva York y París

Son muchos los actores que no temen mostrar el ‘lado B’ de la fama, y Leelee Sobieski es el ejemplo perfecto. Aunque no reniega del éxito alcanzado, su decisión de alejarse de los focos revel...

Son muchos los actores que no temen mostrar el ‘lado B’ de la fama, y Leelee Sobieski es el ejemplo perfecto. Aunque no reniega del éxito alcanzado, su decisión de alejarse de los focos revela una verdad incómoda sobre el ambiente que la vio crecer. En 2012, la actriz estadounidense le dijo adiós a los sets de filmación para ser artista plástica y dedicarse a la crianza de sus hijos.

Aunque el arte estaba en sus genes -es hija de Elizabeth Sobieski, productora y guionista, y de Jean Sobieski, pintor y exactor-, Liliane Rudabet Gloria Elsveta Sobieski no buscaba seguir el camino de sus padres. De hecho, su entrada en Hollywood fue uno de esos casos clásicos de “estar en el lugar justo en el momento equivocado”. Su presencia en la cafetería de su escuela en Nueva York, cuando tenía solo 10 años no pasó inadvertida para un cazatalentos que la animó a audicionar para el papel de Claudia en Entrevista con el vampiro (1994). Si bien Kirsten Dunst fue quien finalmente obtuvo el rol, el destino de Leelee ya estaba marcado.

No fue Entrevista con el vampiro, pero sí Reencuentro fatal (1994), un drama psicológico en el que se puso en la piel de Anna Yates, una de las hijas de la familia protagonista. Aquel debut fue el puntapié para conseguir su primer protagónico en Un caballo para Danny (1995). Luego, la industria no tardaría en ver en ella a la próxima gran estrella, llevándola a participar en superproducciones que marcaron el final de los años 90, como Deep Impact (1998), el exitoso film que recaudó 349 millones de dólares en todo el mundo.

Ese mismo año, su aparición en La hija de un soldado nunca llora (1998) terminó de convencer a la crítica especializada. Su interpretación fue tan impactante que Emanuel Levy, de la revista Variety, escribió: “La gracia de Sobieski es la de una estrella en potencia, combinando un encanto físico natural con una notable habilidad técnica”. Este papel no solo le valió elogios, sino también una nominación al Young Artist Award y otra por parte de la Asociación de Críticos de Cine de Chicago, consolidándola como la gran promesa de su generación.

Pero la década de los 90 cerraría con un broche de oro. Con apenas 15 años hizo historia al convertirse en la actriz más joven en encarnar a la heroína francesa en la miniserie Juana de Arco (1999), lo que le valió nominaciones al Emmy y al Globo de Oro. En paralelo filmó Nunca me han besado (1999) con Drew Barrymore; y junto a Nicole Kidman y Tom Cruise Eyes Wide Shut (1999), donde fue la hija de Milich, un papel que, aunque le dio prestigio internacional, más tarde criticaría por su alto contenido erótico.

“No me importaba si la gente pensaba que era algo admirable; en mi interior pensaba: ‘Mi beso no está en venta’. Puede que estuviera actuando, pero para mí fue real, ya que era mi primer o tercer beso, así que me resultó confuso. No entiendo por qué es legal que un niño actúe, a menos que también pueda vender naranjas o cualquier otra cosa legalmente. Es una doble moral absurda y me parece muy raro. Ahora que el movimiento MeToo ha salido a la luz, la gente entiende mejor que es algo bastante desagradable e incómodo”, expresaría años más tarde en diálogo con Another.

Sin embargo, el adiós definitivo llegó en 2012. Tras el final de la serie producida por Robert De Niro, NYC 22, Leelee decidió que no habría más audiciones ni alfombras rojas. Se refugió en su familia y en su verdadera pasión: la pintura abstracta. En 2010 se casó con el diseñador y exdirector de fotografía Adam Kimmel, con quien tuvo dos hijos. La actriz adoptó su apellido para el arte y hoy, bajo el nombre de Leelee Kimmel, expone sus obras en las galerías más exclusivas de Nueva York y París.

“Llevo haciendo esto prácticamente toda la vida...Siempre actué para poder comprarme pinturas. Puede sonar raro, pero así fue; las cosas me tocaron así. Pero actuar nunca fue mi pasión, a menos que trabajara con alguien realmente interesante e inteligente”, aseguró en diálogo con el mismo medio británico.

Hoy, con 42 años, comparte su trabajo a través de su cuenta de Instagram, donde acumula poco más de 44.000 seguidores. Allí, entre lienzos llenos de colores y formas, Leelee demuestra que finalmente es ella quien elige los tonos que forman parte de su propia historia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/era-la-gran-promesa-de-los-90-pero-renuncio-a-la-fama-y-hoy-expone-sus-obras-de-arte-en-galerias-de-nid14032026/

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