Es emprendedor, compró aviones que llevaron soldados a las Islas Malvinas y los convirtió en un hotel
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Estos aviones terminaron convertidos en hotel por una serie de casualidades que poco tenían que ver con el turismo. Detrás del proyecto está Oscar Scorza, un emprendedor decidido a posicionar a la ciudad de Oncativo en Córdoba, como un destino digno de ser visitado.
Entre las muchas particularidades del lugar, una sobresale: uno de los aviones que hoy recibe a miles de turistas al año participó en el conflicto de Malvinas. Transportó soldados dentro del continente como parte de las operaciones cívico-militares del Escuadrón Fénix, organizado por la Fuerza Aérea con pilotos y aeronaves comerciales. “Los aviones pasaron de Aerolíneas, a Sotherwinds y con la quiebra de la empresa se remataron. Durante el proceso de colaboración con el museo de Malvinas en Oncativo, doné el transporte de un helicóptero y otro avión más pequeño. Mi plan original para este avión era donarlo al museo, pero decidí hacerlo parte del hotel”, explica Scorza cómo terminó convertido en hotel un avión que transportó soldados durante la guerra de Malvinas.
La decisión le permitió sumar un alojamiento diferente y llamativo a su objetivo de posicionar Oncativo como una referencia del turismo rural y atraer a los viajeros que recorren la región desde Córdoba capital o Villa María. “Es un lugar en el que no tenés playa, mar ni montaña, pero el turismo rural es de primer nivel, con la Ruta del Queso y la Ruta del Salame. También tenemos el Museo de Malvinas, una réplica del Giganotosaurus carolinii, descubierto por Rubén Darío Carolini, oriundo de Oncativo y la iglesia donde Bergoglio venía a dar misa cuando vivía en Córdoba”, relata.
El proyecto también refleja la misión personal de Oscar de honrar tanto a su ciudad como a su familia. El hotel está diseñado y dividido en dos partes, como un árbol genealógico. En una de sus ramas se encuentra Nono Luigi, que honra su ascendencia italiana. En la otra está Air Damasco, que homenajea su ascendencia siria.
—¿De dónde surge la idea de honrar a tus familiares a través de un hotel?
Compré un campo para construir una casa. Cinco años después me enteré de que el campo había sido de mi bisabuelo cuando vino de Italia. Encontré de casualidad una foto de mi bisabuelo en la propiedad y empecé a pensar que podía convertirse en un hotel con temáticas de la familia. Esa misma tarde me fui a mi casa y dibujé una primera versión del hotel siguiendo la idea del árbol genealógico.
—Muchos de los homenajes a tu familia están ocultos, encriptados como un mensaje dentro de una botella…
Sí, cada cosa tiene un reconocimiento. El avión que tiene la cola azul lleva pintada la fecha de nacimiento de mi abuelo y el avión de cola roja, la fecha de nacimiento de mi papá. Todas las habitaciones hacen referencia al árbol genealógico: están los nombres de mi bisabuelo, mi abuelo y mi viejo, mientras que los nombres de las mujeres de la familia identifican las habitaciones del hotel.
—Parte de los espacios fue pensada para honrar la experiencia familiar tradicional.
La mesa es larga y tiene lugar para 25 personas, como era antes en el campo. Se sentaban todos juntos a la mesa con el Nono Luigi. Es una mesa familiar, pensada para que toda la familia comparta la comida en el mismo lugar.”
También un buen negocioMás allá del tributo a la historia local y del homenaje a sus antepasados, nos encontramos con un negocio hotelero que reúne los requisitos necesarios para destacarse en 2026. En primer lugar, sorprende por la osadía de transformar un avión en un hotel. Eso logra que las personas dejen de hacer scroll en plataformas como Instagram o Airbnb y quieran conocer más.
Este emprendedor tiene claridad sobre los elementos que distinguen al hotel. Diseñó una experiencia con capacidad para generar asombro y, en consecuencia, demanda. La narrativa familiar y local no se impone sobre la concepción comercial del proyecto: funciona de manera subliminal y la acompaña.
View this post on Instagram—¿Cómo construiste una experiencia que tuviera la capacidad de asombrar más allá del impacto inicial de un avión convertido en hotel?
La clave de la experiencia está en la suma de los detalles. Al avión se ingresa por una manga de aeropuerto, que es una manga real que conseguí en Aeroparque. Después construimos una sala VIP diseñada y pintada como la de un aeropuerto. También hay un pequeño museo con las cajas negras de los aviones: una armada y otra desarmada para que la gente pueda verla.
El espacio construido es el que nos hospeda durante la noche, pero un destino como este necesita ofrecer durante el día actividades que valga la pena experimentar. Oscar resolvió intuitivamente extender la capacidad de asombro hacia el exterior del hotel y llevarla al campo donde se encuentra implantado.
—¿Qué detalles extendiste al predio, al campo en el que los turistas pasan los días del fin de semana?
Hay una gran variedad de animales sueltos en el terreno. Tenemos pavos reales, gansos, patos y gallinas. También ofrecemos cabalgatas y paseos en sulky. Además, construimos una pequeña laguna artificial hacia la que tienen vista los aviones.
Una propuesta hotelera rural para escapadas puede despertar el interés de los huéspedes por ser llamativa y poco convencional. El destino también debe ofrecer actividades para realizar durante el día. La combinación de estos dos elementos es fundamental, y Oscar la resolvió intuitivamente al integrar la propuesta hotelera con actividades en la naturaleza, un spa y un espacio para realizar ejercicio.
—¿Cómo se diseña un avión para incluir habitaciones?
Se identifican espacios de cuatro por cuatro metros. Las habitaciones quedan grandes, de 16 metros cuadrados, con camas de dos metros de ancho y mesas de luz con cargadores para celulares. Además, insonorizamos por completo las habitaciones y cada una tiene privacidad total. El avión ya cuenta con una acústica especial y no se escucha nada de una habitación a la otra. Cada habitación también tiene su propio jacuzzi en el balcón, protegido con vidrio esmerilado para brindar privacidad.
—¿Cuáles fueron los resultados comerciales del hotel?
Las habitaciones se cobran, en promedio, 180.000 pesos. Los fines de semana tenemos ocupación completa durante todo el año y, en verano, la demanda se extiende también a los días de semana, cuando alcanzamos un 60% de ocupación. Yo soy fabricante de camiones recolectores de residuos y exportamos nuestros productos a todo el mundo. También se me ocurrió hacer esto para hospedar a clientes o proveedores que vienen del exterior. Puedo recibirlos en el hotel y hacer que convivan en un espacio realmente familiar.
Mientras otros alojamientos de Oncativo cobran alrededor de 90.000 pesos por noche, las habitaciones de Air Damasco cuestan, en promedio, 180.000 pesos. Según Scorza, se ocupan todos los fines de semana del año y, durante el verano, también reciben huéspedes entre semana.
Los buenos resultados iniciales se explican porque su fundador resolvió intuitivamente cómo diferenciarse: creó un producto visualmente atractivo, capaz de interrumpir el scroll en plataformas como Airbnb y en las redes sociales, atraer más visitas online y convertirlas en reservas. Al mismo tiempo, desarrolló una propuesta para disfrutar durante el día, combinando un spa, un entorno natural y diferentes actividades que potencian la experiencia de la escapada y le permiten cobrar una tarifa superior.
El autor es desarrollador inmobiliario especializado en proyectos de renta temporaria: @german.rimoldi