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Evacúan un exclusivo enclave francés por los incendios, pero un grupo de vecinos resiste en Cap-Ferret

CAP-FERRET, Francia.– Con los pies descalzos sobre la arena ardiente, barba blanca y la piel enrojecida por el sol, Benoît Bartherotte observa cómo las excavadoras derriban pinos sin descanso e...

Evacúan un exclusivo enclave francés por los incendios, pero un grupo de vecinos resiste en Cap-Ferret

CAP-FERRET, Francia.– Con los pies descalzos sobre la arena ardiente, barba blanca y la piel enrojecida por el sol, Benoît Bartherotte observa cómo las excavadoras derriban pinos sin descanso e...

CAP-FERRET, Francia.– Con los pies descalzos sobre la arena ardiente, barba blanca y la piel enrojecida por el sol, Benoît Bartherotte observa cómo las excavadoras derriban pinos sin descanso en un intento desesperado por frenar el avance del megaincendio que arrasa el suroeste de Francia. A sus 79 años, este empresario apodado el “Robinson de Cap-Ferret” se niega a abandonar la península atlántica, uno de los enclaves más exclusivos del país, pese a las órdenes de evacuación.

El fuego, que ya devastó unas 42.000 hectáreas, se acerca peligrosamente a esta estrecha franja de tierra entre el océano Atlántico y la bahía de Arcachón, donde veranean celebridades y magnates. Con temperaturas cercanas a los 40ºC, Bartherotte decidió quedarse y liderar la construcción de un cortafuegos -una franja sin vegetación- de grandes dimensiones para proteger “su” territorio.

“Nos hicieron perder dos días con sus tonterías de pequeños burócratas”, se queja sobre las trabas administrativas que, según afirma, demoraron el inicio de las obras. “Cuando hay una emergencia, hay que actuar. Las autorizaciones pueden venir después”, agrega, en una postura que le valió tanto críticas como muestras de apoyo.

Para avanzar, el empresario recurrió a sus contactos, que -según reconoce- llegan “hasta Brigitte Macron”, esposa del presidente francés. Con la ayuda de voluntarios y maquinaria pesada, su objetivo es completar una franja de 800 metros de largo por 80 de ancho antes de que el incendio alcance la zona.

En el terreno, cuatro máquinas trabajan sin pausa talando árboles y arrancando raíces, financiadas por una asociación que reúne a influyentes figuras, entre ellas el magnate de las telecomunicaciones Xavier Niel. “Puse a mi familia a salvo y vine a ayudar”, cuenta Quentin, un voluntario que asegura estar listo para evacuar en minutos si la situación se agrava. “No tenemos lo que hace falta, claramente, es por eso que estamos obligados a hacer el trabajo en un momento dado. Nosotros no tenemos ganas de quemarnos, no vamos a esperar a que nos den las autorizaciones, hacemos el trabajo”, agregó.

Las calles de Cap-Ferret lucen desiertas, con chalés cerrados y persianas bajas, luego de que las autoridades ordenaran la evacuación total el pasado 24 de julio. Barcos fueron desplegados desde tres muelles para retirar a turistas y residentes de este popular destino ubicado a unos 70 kilómetros de Burdeos.

Sin embargo, no todos se marcharon. Un grupo de “irreductibles” —entre ellos jubilados, pescadores y ostricultores— decidió quedarse, ya sea para colaborar con los bomberos o para proteger su medio de vida. “Si no cuidamos las ostras, perdemos toda la producción”, explica Bart Bosredon, de 44 años, mientras trabaja en los parques de cultivo durante la bajamar.

Los criadores de ostras, que se definen como los “verdaderos locales”, temen que el humo, los retardantes químicos y la paralización del turismo arruinen su temporada. “No somos ricos ni privilegiados. Lo estamos perdiendo todo”, lamenta otro productor que pidió anonimato.

El avance del fuego también dejó un saldo devastador en localidades cercanas. En Le Porge, unas 175 viviendas quedaron reducidas a cenizas, y las llamas arrasaron cerca de la mitad de las 15.000 hectáreas del municipio. Su alcalde, Martial Zaninetti, trabaja ahora en la asistencia psicológica y el realojo de los damnificados.

Entre los habitantes de la zona crece, además, un sentimiento de injusticia. Algunos vecinos aseguran que sus localidades fueron “sacrificadas” para concentrar los esfuerzos en proteger las villas más exclusivas de Cap-Ferret, en particular el codiciado barrio conocido como “las 44 hectáreas”. “Cuando se vio amenazada, los bomberos que defendían nuestras casas tuvieron que marcharse”, le explicaron a Le Parisien varios vecinos.

Mientras tanto, el incendio continúa activo y mantiene en vilo a toda la región.

Agencias AFP y Reuters

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/evacuan-un-exclusivo-enclave-frances-por-los-incendios-pero-un-grupo-de-vecinos-resiste-en-cap-nid30072026/

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