Evangeline Lilly reveló por qué abandonó Hollywood y dedica su vida a la fe cristiana
Evangeline Lilly supo lo que significa convertirse en una estrella internacional. Fue Kate Austen en Lost, interpretó a Tauriel en la trilogía de El Hobbit y se sumó al universo cinematográfico...
Evangeline Lilly supo lo que significa convertirse en una estrella internacional. Fue Kate Austen en Lost, interpretó a Tauriel en la trilogía de El Hobbit y se sumó al universo cinematográfico de Marvel como Hope van Dyne, la Avispa, en la saga de Ant-Man. Sin embargo, después de años de éxitos, decidió alejarse de la actuación y renunciar a una carrera que le había dado reconocimiento, dinero e influencia. Hoy, a los 47 años, la actriz explicó por qué eligió abandonar Hollywood y dedicar su vida a otras prioridades, entre ellas su fe cristiana y el trabajo humanitario.
“Preferiría un puesto más tranquilo. Siempre he odiado ser famosa. Nunca lo he ocultado”, declaró en una entrevista con Christian Broadcasting Network, en la que habló sobre los motivos que la llevaron a tomar una decisión que durante mucho tiempo mantuvo en privado. Para Lilly, la popularidad es una contrapartida inevitable de los beneficios económicos que puede ofrecer la profesión. “Siempre he dicho que la fama es el precio de la riqueza que podés obtener como actor. Es como si eso fuera lo que pagás: la riqueza”, explicó.
Aunque su retiro se hizo público en 2024, la intérprete había dejado de actuar en 2020. La decisión, que tomó después de consolidar su lugar en algunas de las franquicias más exitosas de Hollywood, implicó alejarse de una industria que todavía podía ofrecerle nuevas oportunidades. No se trataba solamente de abandonar los sets de filmación, sino también de renunciar a los beneficios que acompañan a una carrera de ese nivel.
Lilly reconoció que desprenderse de ese mundo no fue sencillo. De hecho, una vez que se emitió la última temporada de Lost, en 2010, la actriz anunció que se retiraba de la actuación para dedicarse a la escritura de libros infantiles, pero terminó “recayendo”.
El reconocimiento público puede resultar gratificante, especialmente después de años de esfuerzo, y ella no fue ajena a esa experiencia. “Cuando tenés éxito en algo, se siente realmente bien cuando el mundo dice: ‘¡Te queremos! ¡Sos increíble!’. Es una sensación maravillosa”, admitió. La pregunta, entonces, era cómo alejarse de una fuente de satisfacción semejante. “¿Cómo te alejás de eso?”, planteó. Y reconoció que atravesó momentos de “miedo paralizante”, en los que se preguntaba qué estaba haciendo al renunciar a semejante oportunidad.
Sin embargo, aseguró que su decisión estuvo respaldada por una profunda convicción. Su fe cristiana fue fundamental para atravesar el cambio y encontrar una manera distinta de pensar el futuro. “Ha sido increíblemente liberador y hermoso dar un paso hacia la confianza y la entrega total, sabiendo que Dios tiene un plan para mi vida”, sostuvo.
Ese plan, explicó, no necesariamente tiene que estar relacionado con los parámetros que suelen definir el éxito en Hollywood. “Y ese plan no tiene por qué tratar sobre fama, dinero, riqueza y poder, sino que puede tratar sobre cosas más importantes”, agregó. Para la actriz, alejarse de la industria significó abrir la puerta a una vida en la que sus decisiones no estuvieran condicionadas por las expectativas del público ni por las posibilidades de crecimiento profesional.
La adaptación, de todos modos, llevó tiempo. Lilly recordó que ya a los 26 años imaginaba cómo quería que fuera su vida y que, con los años, consiguió alcanzar muchos de aquellos objetivos. “Ya me he jubilado”, comentó al repasar su trayectoria y explicar que, cuando anunció públicamente su retiro, llevaba cuatro años fuera de la actuación. “Ha sido un largo período de adaptación”, reconoció.
Su recorridoLa decisión de dejar Hollywood cobra otra dimensión cuando se repasa el recorrido que llevó a Lilly a convertirse en una figura reconocida en todo el mundo. Su consagración llegó con Lost. Allí interpretó a Kate Austen, uno de los personajes centrales de una historia que conquistó a millones de espectadores. Su trabajo le valió una nominación al Globo de Oro en 2007 como mejor actriz en una serie dramática de televisión.
Después de ese éxito, Lilly amplió su carrera con producciones de gran presupuesto. En la saga de El Hobbit, dirigida por Peter Jackson, interpretó a Tauriel en El Hobbit: la desolación de Smaug (2013) y El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos (2014). También participó en películas como Vivir al límite (2008), ganadora del Oscar, y Gigantes de acerol (2011), en la que compartió pantalla con Hugh Jackman.
Su incorporación al Universo Cinematográfico de Marvel consolidó su presencia en el cine comercial. Como Hope van Dyne, también conocida como la Avispa, actuó junto a Paul Rudd en Ant-Man (2015), Ant-Man and the Wasp (2018) y Ant-Man and the Wasp: Quantumania (2023). Tenía, por lo tanto, un lugar asegurado en una de las franquicias más rentables de la industria cuando decidió poner punto final a su carrera como actriz.
Pero su vocación no siempre estuvo vinculada con la interpretación. Antes de dedicarse a la actuación, estudió ciencias políticas y relaciones internacionales. En aquella etapa, contemplaba otros caminos profesionales: llegó a considerar la posibilidad de convertirse en misionera, trabajar en el ámbito humanitario o dedicarse a la diplomacia. Su interés por los problemas del mundo y su deseo de contribuir a mejorar la vida de otras personas precedían a la fama.
“Quería hacer del mundo un lugar mejor”, recordó. Lilly sabe que hay quienes consideran que el trabajo de los actores también puede transformar vidas, a través de las historias que cuentan y de los personajes que interpretan. Sin embargo, explicó que siempre sintió la necesidad de tener un impacto más directo. En ese sentido, destacó que lleva 22 años trabajando directamente en tareas humanitarias en Ruanda.
Ese compromiso ayuda a entender por qué la actriz no considera que abandonar la pantalla equivalga a renunciar a sus aspiraciones. Por el contrario, su decisión le permitió volver a poner en primer plano intereses que existían antes de que su carrera despegara y que continuaron acompañándola durante sus años de mayor exposición pública.
Lilly tampoco dejó de lado su interés por las historias. Lo que cambió fue la manera en que quiere relacionarse con ellas. “Me encanta contar historias, pero preferiría contar mis propias historias en lugar de estar frente a la cámara”, afirmó.