Expertos aclaran cómo el fenómeno de El Niño intenso conducirá al final de la temporada de huracanes
La evolución del fenómeno de ...
La evolución del fenómeno de El Niño durante 2026 empieza a marcar el comportamiento esperado de la temporada de huracanes en el Atlántico. Los especialistas sostienen que, si las proyecciones actuales se cumplen, el fortalecimiento de este evento climático favorecerá una disminución de la actividad ciclónica hacia el cierre de la temporada, con un descenso más rápido de lo habitual durante octubre y los primeros días de noviembre.
El Niño intenso y su impacto en la temporada de huracanes del AtlánticoSegún un análisis publicado por Local10, los modelos meteorológicos coinciden casi por unanimidad en que el episodio de El Niño que se desarrolla este año podría convertirse en uno de los más intensos registrados, e incluso aspirar a ser el más fuerte del que se tenga constancia.
Qué Es El NiñoAunque este fenómeno fue declarado oficialmente hace apenas unas semanas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental avanza a un ritmo que no fue observado anteriormente.
Los eventos de El Niño consisten en un calentamiento anormal de las aguas superficiales cercanas al ecuador en el océano Pacífico oriental. Habitualmente, alcanzan su máxima intensidad entre noviembre y enero, pero el desarrollo observado durante este año está siendo más acelerado que en episodios anteriores.
De acuerdo con Local10, uno de los efectos más conocidos de un El Niño fuerte es la reducción de la actividad de huracanes en el Atlántico. Esto ocurre porque modifica los patrones de viento sobre la cuenca atlántica, que incrementa la llamada cizalladura vertical del viento, un factor que dificulta el crecimiento y fortalecimiento de ciclones tropicales.
Cómo El Niño podría acelerar el fin de la actividad ciclónica en el AtlánticoAdemás de disminuir el número de sistemas tropicales, un episodio intenso de El Niño también modifica la distribución temporal de la actividad durante toda la temporada. En lugar de mantener un comportamiento más uniforme, la formación de tormentas suele concentrarse en un período más corto.
El análisis de Local10 explica que, durante los años con un El Niño fuerte, la actividad correspondiente a agosto, septiembre y octubre aparece más “comprimida” respecto del promedio observado desde el inicio de la era satelital, en 1966.
Esto significa que el aumento de la actividad puede retrasarse ligeramente durante agosto, alcanzar un crecimiento más marcado y concentrarse alrededor del pico habitual de comienzos de septiembre para, posteriormente, disminuir con mayor rapidez durante octubre y los primeros días de noviembre.
Ese comportamiento contrasta con temporadas recientes en las que la actividad ciclónica permaneció elevada durante buena parte del otoño boreal. Si el patrón asociado a El Niño se mantiene este año, el cierre de la temporada podría adelantarse respecto de otros años recientes.
La NOAA proyecta un El Niño fuerte y no descarta un evento muy intensoLa NOAA informó el 11 de junio que el fenómeno El Niño ya se había establecido oficialmente en el Pacífico tropical y emitió una advertencia climática específica por su desarrollo.
El organismo explicó que este episodio corresponde a la fase cálida de la El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) y que los pronósticos apuntan a un fortalecimiento hasta alcanzar una intensidad moderada o fuerte durante el otoño boreal.
Además, los especialistas del organismo indicaron que existe una probabilidad del 63% de que la temperatura superficial del mar supere los 2°C por encima del promedio en la región utilizada para monitorear el fenómeno. Si ese umbral llega a superarse, la NOAA clasifica el episodio como un El Niño “muy fuerte”.
Qué efectos de El Niño podrían sentirse en Estados Unidos durante el inviernoLa NOAA señala que los impactos de El Niño no se limitan a la actividad ciclónica del Atlántico. Durante el invierno del hemisferio norte, el fenómeno suele modificar la posición de la corriente en chorro del Pacífico norte, desplazándola hacia el sur, lo que altera los patrones de lluvia y temperatura en amplias regiones de Estados Unidos.
La presencia de El Niño podría impulsar una temporada más activa que el promedio en la cuenca del Pacífico orientalEntre los efectos que el organismo considera habituales durante un episodio de El Niño se encuentran:
Mayor presencia de vientos en niveles altos que tienden a inhibir el desarrollo de tormentas tropicales y huracanes en la cuenca del Atlántico. Condiciones más favorables para el desarrollo de sistemas tropicales en el Pacífico oriental y central. Mayor probabilidad de tiempo tormentoso en el sur de Estados Unidos, con incremento de las posibilidades de lluvia y nieve durante el invierno. Riesgo más elevado de inundaciones por mareas altas en algunos sectores costeros, especialmente sobre la costa oeste estadounidense. Alteraciones en la migración de peces y otros organismos marinos debido al desplazamiento de aguas más cálidas. Incremento en la probabilidad de proliferación de floraciones de algas nocivas frente a la costa oeste del país.