Expoagro: cuatro referentes debatieron sobre tecnología, innovación y los desafíos que se vienen
De la siembra directa a la inteligencia artificial. Del silobolsa a los drones que recorren los lotes. En apenas dos décadas, el agro argentino vivió una de las transformaciones tecnológicas má...
De la siembra directa a la inteligencia artificial. Del silobolsa a los drones que recorren los lotes. En apenas dos décadas, el agro argentino vivió una de las transformaciones tecnológicas más profundas de su historia productiva. Hoy el sector enfrenta nuevos desafíos: incorporar cada vez más herramientas digitales como la inteligencia artificial y la robótica, formar profesionales capaces de integrar agronomía y tecnología, financiar la renovación de maquinaria más sofisticada y seguir fortaleciendo el modelo de innovación colaborativa que caracteriza al agro argentino.
Ese recorrido fue uno de los ejes que se destacaron durante la cena de expositores de Expoagro edición YPF Agro, que este año celebra 20 años. Allí, referentes de algunas de las entidades más importantes del sector analizaron cómo evolucionó la producción y qué desafíos aparecen hacia adelante con la incorporación de nuevas tecnologías.
Este debate fue conducido por el presentador y comediante Darío Barassi, que entre preguntas sobre el futuro del agro y algunos momentos de humor fue guiando la conversación entre los referentes del sector. En el escenario participaron el presidente de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), Fernando de Nevares; el presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), Marcelo Torres; el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Hernán Zubeldía; y el presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), Luis “Freddy” Simone.
En ese contexto, De Nevares se refirió a las innovaciones que cambiaron la forma de producir en la Argentina, desde la expansión de la siembra directa y el uso del silobolsa hasta la incorporación más reciente de herramientas digitales como la inteligencia artificial. Pero, más allá de cada avance puntual, destacó que una de las claves del agro argentino fue la capacidad del sector para tomar rápidamente esas tecnologías y adaptarlas a la realidad productiva local.
“Hoy en día son sin duda tecnologías que nos ayudan a levantar los niveles de producción y los estándares de rentabilidad. Pero yo creo que lo que caracteriza a la agricultura de la Argentina es la capacidad para tomar esas herramientas para desarrollarlas”, señaló.
Para De Nevares, detrás de esa evolución tecnológica es importante destacar que también hubo un modelo de trabajo basado en la colaboración entre productores, técnicos, contratistas e industria, lo que permitió acelerar la adopción de nuevas prácticas y herramientas.
Según Torres, por su parte, con la expansión de herramientas como la inteligencia artificial, los drones y la robótica el agro está entrando en una nueva etapa de transformación tecnológica, comparable a la que generó en su momento la siembra directa. Sin embargo, señaló que en el campo todavía conviven productores que registran información en cuadernos con otros que manejan datos a escala de metro cuadrado o incluso por planta. “La innovación es increíble, impredecible, exponencial”, afirmó.
En ese contexto, destacó: “Aquel productor que abrace la tecnología va a tener una ventaja competitiva muy grande frente a aquel que se mantiene offline".
Sin embargo, Simone planteó que el desafío de incorporar nuevas tecnologías está muy ligado al acceso al financiamiento. “Hace unos años comprábamos fierro; hoy a las máquinas se les agregan monitores de siembra, sistemas de seguimiento y otras herramientas tecnológicas”, explicó. Advirtió que esos componentes pueden llegar a tener un valor similar al de la propia maquinaria, lo que vuelve clave contar con líneas de crédito adecuadas para renovar los equipos.
El dirigente recordó que los contratistas cumplen un rol central en la producción agrícola del país —realizan entre el 70 y el 80% de las labores—, por lo que el acceso al financiamiento es clave para acompañar la evolución tecnológica del sector.
Por su parte, Zubeldía destacó que una de las particularidades del agro argentino es la relación directa entre fabricantes de maquinaria y quienes utilizan los equipos en el campo, lo que permitió adaptar los desarrollos a las necesidades productivas. “La diferencia que tiene el fabricante de maquinaria agrícola con cualquier fabricante del mundo es que no te vende un producto empaquetado”, afirmó.
Desde su mirada, muchas innovaciones surgieron justamente de ese intercambio permanente entre productores, contratistas e industria, que trabajan juntos para mejorar los equipos y optimizar los procesos productivos. Ese vínculo, sostuvo, fue uno de los factores que permitió mejorar la eficiencia del sistema agrícola.
Destacó que en pocos años el país logró duplicar su producción agrícola aumentando apenas un 50% la superficie cultivada y utilizando aproximadamente la mitad del combustible que se empleaba antes, un proceso que atribuyó al desarrollo tecnológico conjunto entre el campo y la industria.
Hacia adelante, los referentes coincidieron en que el agro argentino enfrenta un escenario marcado por la aceleración tecnológica y la necesidad de integrar cada vez más conocimiento, datos y herramientas digitales. En ese contexto, también resaltaron la importancia de atraer a nuevas generaciones al sector y de seguir consolidando un sistema productivo basado en innovación, cooperación y desarrollo tecnológico.