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¿Fin de un clásico argentino?: a pesar de la apertura del cepo, en cuatro años se extinguieron el 65% de las casas de cambio

En el mercado cambiario argentino se da una paradoja: mientras que el Gobierno avanza hacia una mayor libertad para comprar y vender dólares, cada vez existen menos agencias y casas de cambio habi...

¿Fin de un clásico argentino?: a pesar de la apertura del cepo, en cuatro años se extinguieron el 65% de las casas de cambio

En el mercado cambiario argentino se da una paradoja: mientras que el Gobierno avanza hacia una mayor libertad para comprar y vender dólares, cada vez existen menos agencias y casas de cambio habi...

En el mercado cambiario argentino se da una paradoja: mientras que el Gobierno avanza hacia una mayor libertad para comprar y vender dólares, cada vez existen menos agencias y casas de cambio habilitadas por el Banco Central (BCRA). En los últimos cuatro años, la cantidad de operadores oficiales se redujo en un 65% y, aunque en las zonas turísticas y de frontera conviven una multiplicidad de monedas -como euros, reales, guaraníes, pesos uruguayos y chilenos-, gran parte de ese mercado hoy fue tomado por la informalidad.

El negocio de casas de cambio se achicó abruptamente en los últimos años, incluso a pesar de que el Gobierno eliminó gran parte del cepo cambiario en abril de 2025. Mientras que en 2022 había 115 operadores cambiarios, al año siguiente la cifra disminuyó a 77, en 2024 quedaron 61 empresas, el año pasado se contabilizaban 49 y hoy el número de licencias es de apenas 40, de acuerdo con datos públicos del Banco Central (BCRA).

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El dato contrasta aún más frente a las 245 entidades registradas ante el Banco Central en diciembre de 2019, antes de que Alberto Fernández asumiera la Presidencia. Pero desde entonces, entre un cepo cambiario que durante años paralizó prácticamente toda la operatoria y las regulaciones oficiales que se sumaron como requisito para seguir en pie, cambiar dólares oficiales dejó de ser negocio.

De hecho, cuando el Gobierno levantó el cepo cambiario un año y medio atrás, dejó una restricción que continúa al día de hoy: si se compran dólares en efectivo (un habitué en las casas de cambio), hay un límite de US$100 por mes. En aquel entonces, esta medida llamó la atención: mientras que a través del home banking se pueden comprar divisas sin restricciones, para las operaciones en efectivo se puso un límite más restrictivo que durante la administración anterior (que era de US$200, aunque también se tenían que cumplir con una serie de requisitos que dejaban fuera del mercado a la mayoría de los argentinos).

“Solo se flexibilizó el acceso a operaciones de cambio contra pesos en bancos locales, pero para personas humanas (no para empresas y personas jurídicas) hubo cero flexibilización contra pago en efectivo. El máximo es de US$100, una restricción inexistente en el resto del mundo. A esto se suma que el registro para la apertura de nuevos operadores lo mantienen cerrado desde que asumieron, mientras que los cambios de categoría de entidad, de casa a agencia o viceversa, no lo habilitaron nunca”, enumeró Mario Mochetti, presidente de la Cámara Argentina de Casas y Agencias de Cambio (Cadecac).

Muchas de las casas y agencias de cambio que consiguieron la licencia oficial lo hicieron en 2017, durante la presidencia de Mauricio Macri, en un contexto de mayor libertad para operar en el mercado oficial. Pero desde entonces, la autoridad monetaria endureció los requisitos para operar. Entre otros puntos, Mochetti menciona que nunca se permitió la posibilidad de desarrollar actividades complementarias a la de casas de cambio, hay limitaciones para las operaciones entre entidades y los arbitrajes en efectivo entre divisas nunca fueron autorizados. Aunque todas estas peticiones se hicieron formalmente frente al Central, por el momento siguen bajo análisis.

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“Hay cosas que no son comprensibles en un marco de libertad económica y comercial. Evidentemente hubo un tamizado importante en el número de operadores, pero las que se mantienen tienen el objetivo de continuar, transformarse y crecer. La actualización del marco reglamentario, sin dudas, es esencial; esperemos que se concrete a la brevedad”, completó.

En el medio, hubo algunos acontecimientos que mancharon al rubro y que explican el endurecimiento de las medidas que tomó el Central. Durante las elecciones presidenciales de 2023, la City porteña se vio revolucionada cuando apareció personal de Aduana y la ex-AFIP (hoy ARCA) a desbaratar casas de cambio oficiales que vendían dólares blue. Con el tiempo, también salieron a la luz las maniobras con las SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina), el mecanismo que utilizaba el Gobierno para autorizar el acceso de los importadores a dólares oficiales.

“Hay que hacer una mea culpa. Es verdad que durante el gobierno de Macri se habilitaron demasiadas licencias, gente que no tenía ni siquiera noción de lo que operaban. Después se usaron las licencias para hacer trampas con el gobierno anterior. El problema es que pagan justos por pecadores, siempre los que trabajan bien pagan el pecado del otro, es lo que nos pasó en las agencias. La informalidad que hay ahora sorprende, en la frontera hasta los kioscos ofrecen cambio, como si fuera una actividad normal que se puede hacer cuando está penado por la Ley Penal Cambiaria”, contó Diego Fernando Zapalla, quien dio de baja la licencia oficial hace unos meses y cerró las persianas de su casa de cambios en Misiones.

En su caso, tomó la decisión de dejar atrás el negocio después de años de luchar contra la informalidad. En una ciudad colmada por turistas, la competencia se hacía desigual ante los costos, requisitos y obligaciones que tenían que cumplir. Incluso, le sucedían absurdos, como no poder comprarles a los turistas extranjeros los pesos que les sobraban, porque no había banco mayorista que le venda los billetes en el mercado. “Y mientras tanto, caminas por la calle y gritan: ‘Cambio, Cambio’. Todo ilegal”, cerró.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/fin-de-un-clasico-argentino-a-pesar-de-la-apertura-del-cepo-en-cuatro-anos-se-extinguieron-el-65-de-nid10092026/

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