Forever Young, el samurái del turf mundial que rompió otro récord y ya tiene otro hito en la mira
Forever Young ya está en Dubái. A tres días de haber ganado por segunda vez la Saudi Cup (G1-1800m), la carrera más rica del planeta, y convertirse en el caballo que mayores ganancias acumula e...
Forever Young ya está en Dubái. A tres días de haber ganado por segunda vez la Saudi Cup (G1-1800m), la carrera más rica del planeta, y convertirse en el caballo que mayores ganancias acumula en la historia del turf mundial, dejó Arabia Saudita para ser alojado en Meydan. Allí, en el principal hipódromo de los Emiratos Árabes, está en la mira su próximo objetivo, el de conquistar la Dubai World Cup (G1-2000m), para agigantar su leyenda, el 28 de marzo próximo. En un deporte donde la gloria suele ser efímera, el japonés irrumpió como un guerrero antiguo en tiempos modernos.
Con la serenidad de un templo en Kyoto y la fiereza de un samurái en batalla, el alazán dejó de ser una promesa hace tiempo en su camino por las pistas de su país, Estados Unidos y Medio Oriente para convertirse en un ícono al servicio de su equipo y del gran espectáculo. Criado bajo la meticulosa tradición nipona, que mezcla ciencia, estoicismo y una devoción casi espiritual por el detalle, Forever Young no tardó en mostrar que estaba hecho de un material distinto, con su zancada larga, elástica y vistosa, además de un coraje que emociona. Lo que realmente lo diferencia parece no estar en sus músculos, sino en su temple.
Cuando Forever Young volvió a cruzar el disco primero el sábado en Riyadh, esta vez delante del estadounidense Nysos, y completó un inédito doblete en la Saudi Cup, no estaba ganando simplemente otra carrera millonaria. La prueba que reparte más premios en el mundo, con sus diez millones de dólares al vencedor, volvió a rendirse ante su tranco metódico y devastador. No fue una explosión desesperada, sino un avance calculado, casi clínico, como si cada metro lo hubiera sido ensayado con anticipación, ofreciendo otra variante estratégica respecto de lo conocido. Otra vez al mando del jockey Ryusei Sakai, como siempre, ahora se filtró junto a los palos en la última curva para pasar al frente y defendió el primer puesto en la recta final como si no hubiera un mañana.
La Saudi Cup 2026Esa segunda conquista seguida en esa prueba en el desierto árabe no solo reforzó su condición de campeón y empujó su cuenta de ganancias a poco más de 29 millones de dólares. En una Era en la que tentadoras bolsas internacionales redibujaron el mapa, no se limita a sumar premios. Su gente eligió los escenarios donde la exigencia y la recompensa convivieran en su máxima expresión. Y respondió, tal como venía de hacerlo en la Breeders’ Cup Classic (G1-2000m) de Del Mar, en su viaje a California, el 1 de noviembre pasado. En rigor, ya tiene medallas en su tierra, Arabia, Dubái y Estados Unidos.
Los récords no se circunscriben a unas exitosas noches árabes, incluyendo el Derby de 2024, en otro final infartante. Se fue construyendo paso a paso, con una campaña diseñada con precisión japonesa. Su campaña se compone de 13 salidas, con 10 triunfos y tres terceros puestos. Ya aquella tarde de noviembre, ante la élite norteamericana y bajo una presión que asusta incluso a los consagrados, el caballo entrenado por Yoshito Yahagi confirmó que no era un visitante exótico ni una moda pasajera.
La Breeders’ Cup Classic 2025Y el tercer viaje a América vengó las dos anteriores derrotas, una de ellas cuando perdió el invicto en 2024, al quedar a un doble fallo de hocico entre dos rivales que lo incomodaban, en un controvertido final del Kentucky Derby (G1). Si no fue el primer ganador nipón de la historia de la carrera más emblemática del planeta fue porque la lealtad de su jinete chocó contra todas las picardías (incluso más allá de lo reglamentario) de uno de sus adversarios, Tyler Gaffalione en las riendas del escolta Sierra Leone, que se le tiraba encima en plena definición entre tres colosos en Churchill Downs.
El Kentucky Derby 2024A diferencia de leyendas del siglo pasado, cuando los premios eran simbólicamente enormes para ese momento, aunque numéricamente modestos respecto de los de hoy, su palmarés refleja el presente del turf internacional: estratégico y ferozmente competitivo. El dinero explica solamente una parte del fenómeno. La otra es el rendimiento sostenido frente a los mejores del mundo, ante el que se le cruce en el camino. Lo verdaderamente notable no es la cifra final, sino la regularidad con la que la alcanzó, tras viajar miles de kilómetros, adaptarse a superficies distintas y trazados y enfrentar estilos de carrera opuestos. Sostener el nivel en cada salida requiere algo más que talento. En los boxes, lejos del ruido de las tribunas, exhibe otra cara: la de un caballo sereno, casi introspectivo, que asimila el trabajo con docilidad. Su entorno habla de disciplina, de rutinas milimétricas y de una planificación que no deja margen al azar. En la pista, cuando se abren las gateras, es pura potencia.
El martes que viene, Forever Young cumplirá los 5 años reales, más allá de que para los SPC nacidos en el hemisferio norte ya se le asigne esa edad desde el 1 de enero, como regla de unificación. Nada con él es improvisado. Japón lleva décadas perfeccionando un modelo que combina genética de primer nivel, una planificación internacional y un entrenamiento basado en la constancia y el cuidado extremo del detalle. Este hijo de Reel Steel se anima a cruzar océanos para representar fielmente ese proyecto. Cada triunfo fue una pieza en un rompecabezas mayor: consolidar a esa hípica como potencia y demostrar que la globalización ya no es teoría, sino una realidad palpable también en el turf. Ganó dinero, respeto, dejó una marca.
Welcome back to Dubai, FOREVER YOUNG! 🤩 #フォーエバーヤング #DWC26 pic.twitter.com/gG2cWRnXfq
— Dubai Racing Club (@RacingDubai) February 17, 2026Durante el Mundial de Italia 1990, Gary Lineker sostuvo, irónico y dolido, que “el fútbol es un juego simple, 22 hombres persiguen una pelota durante 90 minutos y al final siempre gana Alemania”, tras caer Inglaterra en las semifinales ante los germanos, por entonces casi implacables en las grandes citas. Algunos se animan a aventurar que aquella frase tendrá cierto paralelismo en un futuro no muy lejano en el turf cuando se diga que “las carreras nacieron en Europa y miles de caballos las corren en varias distancias, pistas y direcciones, pero tras la pandemia siempre ganan los japoneses”. Forever Young, uno de los que lleva la bandera de ese pronóstico, ya le pertenece al mapa mundial y descansa tras su última victoria, mientras los fanáticos no se preguntan sólo cuánta plata ganó, sino hasta dónde es capaz de agigantar su leyenda.