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Franco Colapinto recargó las baterías y se emocionó en Palermo: la intimidad del road show

Un baño de multitud, una imagen que expresó el carisma y el magnetismo que irradia el joven, de 22 años, que renovó la pasión argentina por la Fórmula 1. Una jornada histórica para el automo...

Franco Colapinto recargó las baterías y se emocionó en Palermo: la intimidad del road show

Un baño de multitud, una imagen que expresó el carisma y el magnetismo que irradia el joven, de 22 años, que renovó la pasión argentina por la Fórmula 1. Una jornada histórica para el automo...

Un baño de multitud, una imagen que expresó el carisma y el magnetismo que irradia el joven, de 22 años, que renovó la pasión argentina por la Fórmula 1. Una jornada histórica para el automovilismo argentino, que excedió el costado deportivo, porque el road show se convirtió en una muestra de fervor, entusiasmo y sentimientos de una masa de 500 mil personas que saturó el contorno de la pista urbana que se trazó en Palermo.

Franco Colapinto, el eje de la revolución y el receptor de las muestras de cariño y afecto de un público que alimentó con amor al pilarense, que recién tomó dimensión de la aglomeración cuando hizo el recorrido en el bus descapotable y al caminar el trazado saludando a los fanáticos. “Ojalá que lo hayan disfrutado, me quedo sin palabras, realmente cumplí mi sueño. Una muy buena forma de lo que puede llegar a ser la Argentina en el futuro de la F.1”, definió Colapinto, con emoción.

Con el sol desperezándose, los primeros rayos enseñaron que Palermo cambió su clásica fisonomía de fin de semana. El piloto de Alpine rodó con dos autos de F.1: el Lotus E20, con motor Renault, y el Mercedes W196. El público hizo un viaje al pasado, rememorando los días de Carlos Reutemann y Juan Manuel Fangio, y exaltando el mundo apasionante que integra la velocidad, la tecnología y la adrenalina. Una prueba que fue un mensaje para la F.1, con la intención de recuperar en el futuro cercano una fecha en el calendario.

Con el público realizando el ingreso a los diferentes sectores del dibujo urbano, los hubo de pago –con valores de entre 80 mil y 180 mil pesos- y gratuitos, con los invitados agrupándose en los sectores VIP, con los que recorrían los Fan Zone y se acercaban a los stands de ventas de merchandising oficial o a los múltiples trucks de comidas, en el box que montó el equipo Alpine sobre la avenida del Libertador se encendió el motor V8 atmosférico del Lotus E20, auto con impulsor Renault con el que Kimi Räikkönen sumó en 19 de los 20 episodios de la temporada y ganando en el Gran Premio de Abu Dhabi; junto al coche de la escudería con sede en Enstone esperó el Mercedes W196 con el que Fangio festejó el tercer título mundial en 1955. Y como anfitrión en el garaje esperó Oscar Cacho Fangio, hijo del quíntuple campeón de la F.1.

La expectativa creció y la primera aparición de Colapinto ante el público fue en el escenario en donde más tarde Soledad abrió la saga de show artísticos -siguió Luck Ra, mientras que Patricio Sardelli, vocalista y guitarrista de Airbag ejecutó las estrofas del himno-, en una charla con el periodista Juan Fossaroli, de ESPN. “Están los Fan Zone de la F.1, pero esto es un Fan Zone de la Argentina, así que la gente disfrute y viva la experiencia. A la F.1 tenemos que demostrarle lo que generamos para que volvamos a tener un Gran Premio en la Argentina: lo merecemos”, señaló el pilarense, que era alentado con el fervor de la gente que entonaba el clásico “olé, olé, olé, Franco, Franco”.

Entre los que más cerca estaban del vallado, un hincha exhibió una réplica del casco y el piloto se lo firmó, mientras que una joven levantó una cartulina en la que se leía “Hice mi tesis con la F.1”. Colapinto aprovechó el espacio de atención para dar un mensaje de concientización vial: “Hay que respetar las normas de tránsito, los semáforos, los límites de velocidad...”. Y con ironía, cerró: “Si los de Alpine me dejan voy a meter algunos trompos”. Las donas fueron una de las maniobras que el público más disfrutó, entre el ensordecedor sonido del motor V8 y la quema de los neumáticos con los dibujos en el asfalto. La velocidad limitada del Lotus E20 en el road show en Buenos Aires fue de 300 km/h, mientras que en un autódromo aumenta a 330 km/h.

El Lotus E20 es un auto muy diferente a los que corren en la actual temporada de la F.1, que el próximo fin de semana en Miami retomará el calendario, tras la cancelación, por el conflicto bélico, de los grandes premios de Bahréin y Arabia Saudita. Es más corto, angosto y liviano: el peso es significativo, son 640 kilos contra los 768, como mínimo, en 2026. El Mercedes W196, con combustible, tenía una robustez de ¡920 kilos! ¿Otro sello del cambio de época? No tienen un elemento de seguridad como el Halo y el casco, porque cuando Colapinto giró con la Flecha de Plata utilizó una réplica del casco y las antiparras que usaba Fangio hace siete décadas.

Con las gradas repletas, los balcones de los edificios se convirtieron en plateas de preferencia para los habitantes que el domingo disfrutaron y en la semana padecieron la transformación de la zona. “Con Franco siempre”, la bandera gigante, que además tenía impresa la cara de Colapinto y que colgaba en un edificio de avenida del Libertador. Los espacios exclusivos dentro del trazado de 2,9 kilómetros, un verdadero paddock de la F.1, donde en una recorrida por el Hospitality podían verse algunos deportistas como los futbolistas Leandro Paredes y Miguel Merentiel, ambos de Boca, o al extenista Diego Schwartzman.

Los fierreros se destacaron en el ambiente: por la vestimenta, donde abundó la ropa de Alpine, aunque también la popularidad en todo el mundo de Ferrari dejó su sello; las remeras de Mercedes y las de Alfa Romeo, una muestra de actualidad y el romanticismo del pasado de gloria de la marca que participó hasta 2023 y fue la primera en lograr un título en la F.1, en 1950, con el italiano Giuseppe Farina.

“Al fin volvió un piloto nuestro, antes no teníamos a quien alentar y por eso las últimas generaciones se identificaron con Lewis Hamilton o Max Verstappen. Colapinto es una bandera para tantos chicos que empiezan en el automovilismo, para los que están en el exterior y sueñan con repetir lo que logró Franco. Eso lo consiguió con mucho esfuerzo, es algo que tiene que generar orgullo y emoción”, comentó Cacho Fangio.

Como si se tratara de una continuidad del box, una terraza fue el lugar en el que la familia de Colapinto siguió el road show. La abuela Rosa tuvo la experiencia de ver por primera vez a su nieto girar en un auto de F.1. “Que esté fuerte el motor del auto para que escuche. Esto también es para mi familia y para ella, porque no puede viajar. Que pueda disfrutar de esto me emociona”, dijo Franco, entre risas y apenas se bajó del Lotus E20 se abrazó con ella y le dio un cariñoso beso.

La escena familiar la observó Aníbal, el padre de Franco, que describió el singular momento: “Siento una felicidad tremenda, un orgullo, una emoción ver todo lo que está generando en el país y en el mundo. Verlo girar por las calles de Buenos Aires en un auto de F.1 es una gran emoción. Siempre le tuve fe, porque él estaba muy seguro del lugar al que quería llegar. Después de muchos años de sacrificios que la gente ignora, se puede decir que está dentro de los 22 mejores pilotos de F.1”.

Lo mejor de Colapinto en el road show en Palermo

Las previsiones de la organización y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) no fueron desacertadas y la cifra es un reflejo. El récord de público en un fin de semana de gran premio se registró en el trazado urbano de Adelaida, en el GP de Australia, en 1995, con 520.000 espectadores. En un autódromo, el número lo ostenta Silverstone, en Gran Bretaña: 500 mil fanáticos. La magnitud de la convocatoria de Colapinto en Buenos Aires empareja esas marcas, pero con un detalle: en un solo día y en un road show.

“Esta foto va a recorrer el mundo. Es un empuje para la obra de renovación del autódromo para recuperar una fecha de F.1 y es un impacto para la Argentina y también para Alpine, no pueden creer la pasión que tiene la gente por los autos”, definió Fabián Turnes, secretario de Deportes del GCBA. Los mecánicos de Alpine fueron fieles testigo del cariño, porque cada vez que salieron del box y recorrieron la pista en monopatines eléctrico o en cuatriciclos fueron ovacionados por la gente. Y la F.1, en sus redes sociales, destacó con la frase “fanáticos adoradores”, la exhibición.

Los mecánicos también fueron los que en la segunda y última salida de Colapinto en el Lotus E20 corrieron apenas se detuvo el auto, porque el piloto quemó los frenos y las lenguas de fuego se veían fuera de la cubierta del motor. “Lo traté de cuidar, pero al final lo calenté un poquito”, relató el pilarense, que se asombró con la gente que se ubicó en el sector público: “Había personas trepadas a los árboles que saludaban con banderas. Esa es gente que seguro desde hace mucho tiempo que me viene haciendo el aguante. La verdad el público me hizo pasar un día espectacular, me llevo un recuerdo que jamás voy a olvidar”, señaló Colapinto, que cuando rodó con el Mercedes W196 detuvo el coche y caminó hacia el sector donde se ubicaron las personas con movilidad reducida para tomar cada uno de los celulares que le acercaban y se tomaba selfies con ellos.

El próximo fin de semana la F.1 retoma el calendario en Miami, ahí estará Colapinto, que mañana dejará el país. Con la visita recargó las baterías para encarar un calendario que inició con expectativas, también expuso que la pasión por el automovilismo y por la F.1 es un sello del público argentino.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/automovilismo/franco-colapinto-recargo-las-baterias-y-se-emociono-en-palermo-la-intimidad-del-road-show-nid26042026/

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