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Franco Colapinto, tras abandonar en el Gran Premio de Singapur: “Tengo ganas de revancha”

SINGAPUR.- Franco Colapinto estaba atascado en su progresión detrás del Williams de Carlos Sainz cuando en la 31ª vuelta se quedó detenido en el circuito. Su compañero Pierre Gasly, que tuvo t...

Franco Colapinto, tras abandonar en el Gran Premio de Singapur: “Tengo ganas de revancha”

SINGAPUR.- Franco Colapinto estaba atascado en su progresión detrás del Williams de Carlos Sainz cuando en la 31ª vuelta se quedó detenido en el circuito. Su compañero Pierre Gasly, que tuvo t...

SINGAPUR.- Franco Colapinto estaba atascado en su progresión detrás del Williams de Carlos Sainz cuando en la 31ª vuelta se quedó detenido en el circuito. Su compañero Pierre Gasly, que tuvo también problemas para adelantar con neumáticos medios que no rendían, terminó 11º después de haber comenzado en la séptima posición.

El del piloto argentino fue su segundo abandono en el fin de semana, tras una avería en la batería de su Alpine A526 durante la carrera “sprint” del sábado.

La de este domingo iba a ser otra jornada calurosa, para variar. A las cuatro de la tarde en Singapur, uno de los guardias del paddock, de origen chino (muy serios y estrictos), se quejaba porque ya estaba “poniéndose fresco”. La temperatura había descendido, por un ratito nada más, a 28,5 ºC.

Este guardia tuvo la primera imagen de la que era la única mujer de la Fórmula 1 que tiene 7 campeonatos en su haber. Llegaba delgada, con cutis de mármol ligeramente moreno y luciendo una camisola larga blanca y cortada al bies cayendo hacia una falda oscura. Kelly Piquet sonrió, pero no se detuvo ante los fotógrafos y se adentró en la calle estrecha junto a su pareja, Max Verstappen, rumbo al hospitality de Red Bull.

Max llegaba en “modo marido” antes de pasar a su verdadera identidad momentánea, la de piloto, que iba a ejercer desde la pole en el Gran Premio de Singapur, desde las 20 hora local, las 9 del domingo en la Argentina.

Pilotos, jefes de equipo, turistas y periodistas comenzaban a preocuparse por las noticias que llegaban desde Arabia Saudita tras el bombardeo del sábado del aeropuerto internacional de Riad, la capital. Se había cerrado el espacio aéreo de ese país, aunque hoy al mediodía se había reabierto con fuertes restricciones. De estar atentos a los acontecimientos se encargaba el personal de logística de Alpine, mientras ingenieros y pilotos se concentraban en lo más inmediato.

Estrategias planificadas

Aunque Pierre había hecho el 8° tiempo en la Q3 del sábado y Colapinto el 16º en la Q2, ambos iban a largar una posición más adelante por la penalización a George Russell por el cambio de motor. El inglés de Mercedes pasaba a ser 21º; Gasly, 7º, y Colapinto, 15º.

Franco iba a tener una dura tarea. Su Alpine, si se solucionaba el problema de falta de adherencia en el eje trasero, que el piloto había calificado de inexplicable durante la clasificación, podía tener más ritmo que cuatro de los pilotos que le precedían. Eso podía inferirse a partir del tiempo de Franco en la Q1, que fue bastante más rápido que el de aquellos que estaban por delante: Gabriel Bortoleto, Audi, que partiía 14º; Carlos Sainz, Williams, 13º; y Esteban Ocon, con el Haas. Mucho más difícil sería para él darles alcance a los Racing Bulls, que iban a largar por detrás de Gasly: Liam Lawson 9º y Arvid Lindblad 10º.

Revisado en la noche del sábado el auto de Franco, al principio, sus mecánicos no habían advertido nada que pudiera justificar un cambio de componentes en las suspensiones y se había decidido no intervenir.

Los técnicos de Pirelli afirmaban que había que apuntar a una única parada. Había antes de largar cuatro estrategias posibles: medios-duros, blandos-duros, blandos-medios y medios-blandos. Acabar con estos últimos, con los depósitos vaciándose, otorgaba ciertas ventajas, ya que podía ser posible que duraran hasta 28 vueltas. La jugada podía ser comenzar con los medios de banda amarilla y hacerlos durar todo lo posible a la espera de un coche de seguridad. La probabilidad de que haya un Safety Car en Singapur es del 67 al 83%, una de las más altas, junto con Bakú y Yedá, en Arabia Saudita.

Norris y su propia medicina

Para Colapinto, el triplete de carreras en semanas consecutivas, desde Azerbaiyán hasta Marina Bay, le estaba dejando un gusto agridulce.

Había pasado página por su choque con Gasly y Norris en Bakú; hizo una remontada notable desde la última posición a la decimotercera en Sepang, tras equivocarse el equipo en la elección de neumáticos en condiciones de lluvia, y el sábado tenía que abandonar (por batería) en la “sprint”, y el coche perdió adherencia de una sesión a otra durante la clasificación. Era un sube y baja que él quería acabar bien en alto para salir de Singapur con una sonrisa camino a Austin, en Estados Unidos.

Lo mejor de Singapur

El campeón Lando Norris había dicho en Azerbaiyán que Colapinto no debía seguir en la F1 debido a la forma en que provocó la carambola que le arruinó la carrera. Casi dos semanas después, el mismo Norris chocaba de manera similar a su compañero Oscar Piastri en la Sprint del sábado. Ya le había pedido disculpas a Franco, pero ahora habría que escuchar qué piensa él ahora de sí mismo. Ni los campeones se libran de algún error ocasional por excesivo optimismo.

Los blandos que aguantaron

El Gran Premio iba a ser una carrera de estrategias a largo plazo, tal como se preveía. Hubo, sin embargo, una sorpresa importante: los neumáticos blandos aguantaron muchísimo más de lo que se pensaba y, llegando a las 28 vueltas, aún tenían a raya a los medios. Ambos Alpine habían comenzado con el calzado medio y no lograban superar a sus rivales (Bearman, Ocon, Sainz) con blandos que apenas cedían tiempo vuelta a vuelta.

Franco largó bien y en los primeros compases conseguía superar al Audi de Gabriel Bortoleto. En la cuarta vuelta ya se había formado la fila india. Comenzaba la fase de estrategias. Desde atrás, Russell con su Mercedes avanzaba y volteaba rivales como muñecos. En la séptima vuelta se acercó a Colapinto, quien le dejó paso. No era su combate. Inmediatamente, regulando su ritmo para hacer durar sus medios, Franco conseguía pasar a Arvid Lindblad en la décima ronda para comenzar a acercarse al Williams de Carlos Sainz. Pero allí se quedó atascado. Sin embargo, aunque los medios no tenían tanto ritmo como los blandos, logró aguantar atrás al Red Bull de Isack Hadjar.

Más adelante, Gasly tampoco podía pasar al Audi de Nico Hulkenberg, que también calzaba medios, como el Alpine. En la 25ª ronda comenzaron las paradas. En el 29º giro. Franco seguía detrás de Sainz. El español estaba 12º, y Colapinto, 13º. Alpine decidió parar a Gasly y lo sacó a pista con blandos en la 30ª ronda. El siguiente iba a ser Franco, pero la transmisión lo dejó detenido en el circuito. Probablemente por un fallo en el palier derecho, aunque el equipo, en un primer momento, no mencionaba ese detalle en su comunicación. No podía hacerlo hasta tanto desmontara esa mecánica.

Con ánimo ante los tropiezos

Se cerraba así un fin de semana muy complicado para el argentino, con dos abandonos. El primero en la sprint por la batería del auto, y el de hoy por un problema mecánico.

La palabra de Colapinto

En el corralito, mientras se secaba el abundante sudor de su frente y el rostro, Franco decía:

—¿Fue un tema de transmisión?

—Sí, creo que sí. Parece que sí.

—¿Cómo estuvo el ritmo?

-No podía hacer nada. Iba rápido, pero no podía hacer nada. Fue bastante complicado, pero es parte de esto. Creo que fue una de las tres peores carreras de mi vida. Después de pasar por boxes y poner blandos para el segundo “stint” (parte o turno), tenía adelante autos con medios que iban a ser más lentos. El blando era un neumático mucho mejor para usar, se veía mejor, sobre todo para los sobrepasos. Pensé que podíamos alcanzarlos en la segunda parte de la carrera. Es una pena, pero creo que hay que concentrarse en lo que viene. No sé qué pasó acá, fue un poco de mala suerte, y en general vienen saliendo mal las cosas estos últimos fines de semana. Tengo ganas de la revancha. Va a ser mejor…

No estaba triste, sino resignado, aguantando el chaparrón.

Pierre Gasly, que había estado luchando por los puntos, era superado por Russell y por Isack Hadjar tras los cambios de neumáticos. El francés, con los blandos, había perdido ritmo y acababa 11º. Lo que funcionaba para otros equipos no favorecía a los Alpine. El compañero de Colapinto revelaba que su chasis tenía problemas de tracción y excesiva temperatura de neumáticos, que le faltó potencia en la largada y por eso lo superaron Lawson y Hulkenberg. Por tercer Gran Premio consecutivo Alpine no conseguía sumar, pero al menos, Franco tenía ganas de desquite.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/automovilismo/franco-colapinto-tras-abandonar-en-el-gran-premio-de-singapur-tengo-ganas-de-revancha-nid11102026/

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