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Gestores de fortunas subterráneas

El juez brasileño Sergio Moro solía afirmar que en toda acción penal sobre actos de corrupción hay que apresurarse a avanzar sobre los sospechosos del sector privado. Cuando el proceso llega a ...

Gestores de fortunas subterráneas

El juez brasileño Sergio Moro solía afirmar que en toda acción penal sobre actos de corrupción hay que apresurarse a avanzar sobre los sospechosos del sector privado. Cuando el proceso llega a ...

El juez brasileño Sergio Moro solía afirmar que en toda acción penal sobre actos de corrupción hay que apresurarse a avanzar sobre los sospechosos del sector privado. Cuando el proceso llega a los funcionarios, corre el riesgo de naufragar por la capacidad que tienen los políticos para lograr que las causas terminen en manos de jueces complacientes.

El escándalo que sacude a la AFA tiene ramificaciones muy evidentes en la estructura del poder político. Esa es la razón por la cual la actividad de los tribunales ya ingresó en la fase que mencionaba Moro: como las pruebas son muy contundentes, el único salvoconducto es elegir el juez.

Es posible que en Sur Finanzas, la “cueva” de Ariel Vallejo que sirvió de vehículo para que las autoridades de la AFA hicieran negocios financieros espurios con los principales clubes del país, haya habido algún alivio en las últimas horas. La Cámara Federal de La Plata sacó el expediente del despacho del juez Luis Armella y lo derivó al juez Federico Villena. Los que conocen en detalle la trama de relaciones entre la Justicia y la política en el conurbano bonaerense aseguran que fue una excelente noticia para Vallejos. No porque Armella sea un juez despolitizado. Pero Villena tendría una gran proximidad con Martín Insaurralde, sobre todo por medio del sagaz abogado Matías García. Entre los dirigentes del PJ es vox populi que Insaurralde es una especie de padrino político de Vallejos. Empezó otra etapa en esa pesquisa.

Algo parecido podría estar sucediendo con la peripecia de Javier Faroni y su esposa, Érica Gillette. Ellos están sospechados de proveer las sociedades a través de las cuales Claudio “Chiqui” Tapia y su tesorero, el opulento Pablo Toviggino, desviaban recursos provenientes de contratos internacionales de la AFA. Toviggino y Faroni están unidos por la estrechísima relación de ambos con Sergio Massa. Por eso no debería sorprender que la Cámara Federal de San Martín, sobre la que Massa tiene una enorme influencia, arranque el expediente de las manos del juez Marcelo Aguinsky y lo derive a algún magistrado más amigable del Gran Buenos Aires. El fiscal federal Alberto Bringas ya habría refutado la idea de que la causa se radique en su jurisdicción, los tribunales de Campana. Pero ese curso de acción todavía está abierto.

Las irregularidades en la administración de fondos de la AFA vuelven a poner en evidencia un fenómeno repetitivo cuando se trata de penalizar la corrupción: la Justicia, en especial la federal, tiene una propensión muy marcada a suministrar impunidad. Esa especialidad se sostiene en infinidad de ardides procesales. Entre los más habituales está la decisión de innumerables jueces de no cerrar causa alguna. Los expedientes duermen sueños interminables en los despachos. Eso permite al magistrado negociar con el poder, requerir alguna contraprestación por mucho tiempo pero, sobre todo, reclamar para sí la competencia sobre cualquier nueva denuncia que se relacione con esa, por llamarle de algún modo, investigación.

Un ejemplo de esa mala costumbre lo acaba de proporcionar la controvertida María Servini de Cubría. Cuando advirtió que algunos colegas avanzaban en el examen de los movimientos irregulares para adquirir dólares al precio oficial y venderlos, con exorbitante diferencia, en el mercado paralelo, ella sacó del letargo un viejo expediente y se sumó a una ola de allanamientos a bancos y domicilios de funcionarios. Esta magistrada estaba al frente de ese caso desde hacía más de un año. Pero recién la semana pasada se interesó en conseguir las pruebas documentales. Una confianza extrema en la negligencia quienes son reyes de la picardía financiera. Tan extrema que parece complicidad.

Servini compite en esta indagación con María Eugenia Capuchetti y Sebastián Casanello. Todos los casos se inspiran en la misma presunción: durante la gestión de Massa en Economía se montó un gran negocio basado en la obtención de dólares en el Banco Central a precio oficial, y en la venta de esas divisas en el mercado paralelo a un precio menor que el que operaban los cambistas. El Gobierno conseguía bajar, o por lo menos contener, la cotización del blue. Y los intermediarios hacían diferencias de millones de dólares por semana. Hay que recordar que era una etapa en que la brecha entre uno y otro valor superaba el 200%. ¿Participaban a los funcionarios de esa renta? Sencillo imaginarlo. Imposible saberlo.

Alrededor de esta martingala había un grupo muy colorido de polifacéticos operadores de negocios. Para que la maquinaria funcionara era necesaria la cooperación de los funcionarios. Cuando se trataba de conseguir dólares oficiales simulando operaciones de comercio exterior las figuras cruciales eran, según explican quienes conocen estos mecanismos, Guillermo Michel, el titular de la Aduana; Matías Tombolini, secretario de Comercio; y Germán Cervantes, subsecretario de Gestión Comercial. Se supone que fue por estas fechorías que Patricia Bullrich se refirió a Tombolini como “Tongolini” en el debate presidencial de 2023. Todo estaría más claro si el fiscal Eduardo Taiano se hubiera interesado en las denuncias que recibió por estas maniobras. Pero, como en tantos otros casos, Taiano cerró el expediente sin la menor curiosidad.

Por debajo de Massa y Tombolini se movía una pintoresca cofradía de personajes voraces con el dinero. Además de Vallejos, estaba Elías Piccirillo, quien se hizo famoso por su romance con Jesica Cirio. Piccirillo saltó a la fama cuando alquiló por un millón y medio de dólares el yate Bold, para una recorrida de una semana por el Mediterráneo español. El consumo a bordo habría costado 700.000 dólares. La historia de Piccirillo agregó otros episodios: escenas de pugilato con acreedores en el palier de su departamento y la temeraria jugarreta de colocar droga en el auto de su ansioso acreedor, Francisco Hauque, para que lo detuviera un policía amigo en la esquina del Palacio Duhau. Hauque es otro de los enriquecidos con la venta de dólares oficiales en el mercado del blue.

En el mismo circuito participaban figuras más audaces pero también más marginales. “Gonzalote” es uno de estos protagonistas del submundo financiero: figura en el DNI como Gonzalo Caló. Su carrera la hizo en la venta de autos. Mejor no preguntar.

Tan veloz como “Gonzalote”, pero mucho más simpático, es Alejandro “el Turco” Calián. Su pasión no son los autos, sino el comercio de motos. Tampoco preguntar. Fanático del fútbol, a Calián se lo vincula con varios jugadores de la selección nacional, entre ellos, con Rodrigo de Paul. Hay quienes aseguran que del avión que llevó hace 15 días a la India a Lionel Messi, Luis Suárez y De Paul, vieron bajar también al “Turco”. Fotos no hay. Las largas travesías en aviones de altísima gama son una nota sobresaliente de estas historias. Por eso el silencio del legendario Gustavo Carmona, el piloto preferido de Jorge Messi, papá del ídolo, es cada día más valioso.

La misma barra de amigos que circuló cerca de Vallejos y Piccirillo estuvo integrada por Pablo Lapelosa. Desarrollador urbano, Lapelosa habría prestado servicios a la ciudad de Buenos Aires reparando veredas y eliminando baches. Ayudó mucho su amistad con Sergio Constantino, eterno funcionario del Pro en la Jefatura de Gobierno. Constantino fue electo presidente de San Lorenzo. Sus amigos guardan gratitud incondicional hacia el “Turco” Calián, quien a pedido de Lapelosa puso toda su influencia en la derrota del peronista Matías Lammens. Ganó el cambio.

En las habladurías del sistema financiero aparece que esta “cooperativa” movía fortunas cotidianas con el negocio de la brecha. Se habla de hasta 600.000 dólares por cueva cada 48 horas. A muchos allegados les llamó la atención cómo uno de estos “asset managers” puso a nombre de su esposa, de la que se estaba separando, un departamento de un millón de dólares, para comprarse al día siguiente otro de 1 millón y medio. Todo en efectivo, como Dios manda.

Las habilidad con el cash hace que a algunos de estos “financistas” se les adjudique el movimiento de fondos que Tapia y Toviggino habrían realizado desde Catar para repatriar los caudales de la reventa de entradas durante el mundial. Una versión sostiene que parte del botín, 12 millones de dólares, pasó por el departamento de la diputada provincial del Frente Renovador Marcela Faroni, la hermana de Javier, en Miami. También se asegura que algunos de estos amigos de Piccirillo organizaron en Doha un ejército de “soldaditos” que llevaban a Buenos Aires sumas no muy relevantes de dólares a cambio de una recompensa.

Además de la amistad con algunos cracks, existe otra proximidad semi secreta entre estos gestores de fortunas subterráneas y el mundo del fútbol. Casi todos ellos son bancas de juego en el campo de las apuestas deportivas. Es un negocio en el que se cruzan el azar y la política. Clubes del conurbano como Real Pilar, por ejemplo, de César Mansilla, atrajeron enseguida el interés de “Chiqui” Tapia y del intendente Federico Achával. Con Insaurralde, su íntimo amigo, Achával es en la actualidad uno de los reguladores informales del juego bonaerense. Lo aprendió en la cuna: su padre, Federico de Achával, es el socio de Cristóbal López en el casino de Palermo.

Con extraordinario sentido de la oportunidad, Lotería de la provincia de Buenos Aires descubrió hace 20 días la existencia de 300 webs de apuestas clandestinas. Casi todos los que se mueven en este subsuelo de opacidades están convencidos de que muchos partidos de clubes humildes del conurbano están arreglados en beneficio de apostadores que saben por adelantado lo que sucederá en cada minuto. Crece aquí la figura de Toviggino, el principal encargado de designar los árbitros de esos encuentros.

Toviggino se ha transformado en un blanco político para el Gobierno, sobre todo por la divulgación de los audios de Diego Spagnuolo en la plataforma Carnaval, cuya propiedad se atribuye a él y al gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora. Esos audios constituyeron un ataque muy contundente contra Karina Milei y sus colaboradores, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, porque establecieron la presunción de que cobraban coimas por la adquisición de medicamentos de la Administración Nacional de Discapacidad (ANDIS).

Se especuló que con que Toviggino pudiera ser un instrumento de las disputas libertarias, por conexiones subterráneas con Santiago Caputo, “el Mago del Kremlin”. Pero el propio Caputo resultó víctima del desaguisado de la Andis, desde que emergió la figura de Miguel Ángel Calvete. Este exconcejal del Pro de La Matanza apareció como el organizador de los negociados de la Andis desde fuera del organigrama. Se sabía que él era un gestor de las organizaciones de supermercados chinos. Después se supo que manejaba una red de trata de personas. Y en las últimas horas se agregó a su biografía el gerenciamiento de tráfico de drogas desde Paraguay. Todas presunciones que deberá corroborar la Justicia.

Uno de los aspectos delicados de la participación de Calvete en las oscuras contrataciones de la Andis es que la hija de este personaje de novela negra, Ornella, era funcionaria del Ministerio de Economía. A ella se le descubrieron 700.000 dólares cash en un allanamiento relacionado con la causa Andis. Ella declaró que su padre la incluía en sus fechorías como una manifestación de cariño. Conmovedor, Calvete. Más grave que el rol de Ornella fue el de su pareja, Javier Cardini. Era el subsecretario de Gestión Productiva del equipo de Luis “Toto” Caputo. Un chistoso se preguntó: “¿Con esta gente pretenden reactivar la producción?”.

Cardini pertenece a la órbita política de Santiago Caputo. Llegó a Economía muy temprano. Se lo relaciona con el “Mago” por su cercanía con el influyente empresario Juan Neuss. Pero alguien que conoce bien la trama aclara: “Neuss tenía mucho peso en el entorno de Milei antes de que Santiago se expandiera”. Al poco tiempo de convertirse en funcionario, Cardini se separó de su esposa y, después de un veloz adelgazamiento, se puso en pareja con Ornella Calvete. Ambos controlaban el Famp, fondo de ampliación de la matriz productiva de Tierra del Fuego. Un feudo de Nicolás Caputo, primo del ministro, y Rubén cherñajovsky. El Famp es administrado por Bice Fideicomisos, donde aparecieron designados muchos funcionarios procedentes de droguerías vinculadas a Calvete. Retribuciones del amor filial.

Cardini se fue ganando la antipatía de muchos funcionarios por sus malos modales. Sobre todo por la altanería con que daba órdenes que terminaban siempre con la misma frase: “Esto lo pide Fran”. “Fran” es Francisco Caputo, el hermano del “Mago”. La subordinación del la pareja Cardini-Calvete con los Caputo está fuera de dudas. Pero de allí no se infiere que Santiago supiera quién era y a qué se dedicaba el suegro de Cardini.

Este anecdotario microscópico ilustra un problema general: las consecuencias del armado aluvional que tuvo el gabinete de Milei, surgido en la emergencia de un éxito electoral inesperado. También se puede deducir otro corolario: la ineficacia de todo el aparato de Inteligencia que domina el “Mago”, que no le sirvió para encender una mínima alarma de lo que estaba ocurriendo al lado de él y de su hermano.

Es posible que este último error se corrija en el futuro. Porque Santiago Caputo acaba de protagonizar un gran gesto de poder: el 31 de diciembre a las 7 de la tarde, cuando todo el mundo se está preparando para despedir el año, él consiguió que se termine de emitir un DNU que le concede a la SIDE una centralidad que no tuvo en toda la historia de la democracia. Ese decreto modifica la ley de Inteligencia y la ley de Defensa en aspectos sustantivos, que van más allá de la organización administrativa. Un antecedente para lo que podrían hacer futuros gobiernos cuando quieran manipular esa área hipersensible.

Santiago Caputo terminó el año dando dos golpes sobre la mesa. Promovió a Andrés Vázquez al frente de ARCA después de la renuncia de Juan Pazo. E impulsó el reemplazo de Sergio Neiffert por su contador, Cristian Auguadra, al frente de la SIDE. El último día del año consiguió darle más poder con la firma del Presidente y todos sus ministros. Los cuestionamientos que va a inspirar son más que obvios. El más inmediato: ¿cuál es la urgencia? Hay una respuesta: mejor acelerar este incremento de poder ahora, y no dejar todo para marzo, cuando la que podría extenderse hacia el control del espionaje sería Karina Milei, rival del “Mago”.

El decreto contiene un detalle significativo: transfiere el área de ciberseguridad desde la SIDE hasta la Secretaría de Innovación Ciencia y Tecnología. Esa dependencia está bajo la órbita política del “Mago” a través de Darío Genua. Por eso alguien, acaso atolondrado, sentenció: “Ganó el Pelado”. Se refería a Leonardo Scatturice, el decisivo proveedor de tecnología digital ligado a Caputo. Podría ser un error, porque Genua en el organigrama oficial depende de la Jefatura de Gabinete. Es decir, de Manuel Adorni. Es decir, de Karina Milei. Empate técnico.

El del espionaje no es el único sector en el que Santiago Caputo ha hecho un alarde de protagonismo. Milei empieza el año con una iniciativa que pasa también por las manos del “Mago”. Es la constitución de un bloque de países con gobiernos de derecha, amigables con los Estados Unidos. La explicación es razonable y la ofrece uno de los gestores del emprendimiento: “Desde que Donald Trump tiene más aliados en la región, nuestro primacía tiende de diluirse. Salvo que nos pongamos al frente de un club”. Es a lo que aspira ahora Milei, que imagina para antes de junio ser el anfitrión de una cumbre en Buenos Aires de la que participen, en principio, Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Honduras.

Washington no mandó el segundo cheque de 20.000 millones de dólares para que Luis “Toto” Caputo pague los vencimientos de la deuda. Pero la amistad con Trump sigue inmutable.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/gestores-de-fortunas-subterraneas-nid01012026/

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