Giro abrupto: tras 30 años, logran identificar al asesino de una nena por un pelo
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Un crimen que conmovió a los Estados Unidos a mediados de los noventa finalmente encontró una respuesta judicial y científica. Las autoridades federales confirmaron que lograron esclarecer el caso de Morgan Violi, una niña de siete años que fue secuestrada y asesinada en 1996. La clave para resolver este enigma de tres décadas residió en un elemento minúsculo: el análisis de ADN realizado sobre un único cabello encontrado en el vehículo utilizado para el rapto.
Robert Scott Froberg, de 61 años, fue acusado formalmente el jueves pasado de secuestrar a Violi y estrangularla hasta la muerte hace casi 30 años, según consta en la orden de arresto presentada en Kentucky. La denuncia penal detalla que la pequeña fue raptada el 27 de julio de 1996, mientras jugaba con sus hermanas y amigos en Bowling Green, una localidad situada a unos 110 kilómetros al norte de Nashville, Tennessee. En aquel momento, testigos presenciales observaron cómo un hombre blanco arrebataba a la niña y la introducía por la fuerza en una camioneta Chevrolet granate modelo 1978 para luego huir con rumbo desconocido.
La policía localizó el vehículo dos días después al sur de Nashville, momento en el cual se recolectaron evidencias, incluido el cabello que resultaría fundamental años más tarde. Sin embargo, el cuerpo de Violi no fue encontrado hasta tres meses después en una zona boscosa de White House, Tennessee. Durante años, la falta de coincidencias forenses mantuvo la investigación en un punto muerto, lo que dejó a la familia y a la comunidad sin respuestas.
El avance tecnológico fue determinante, ya que la denuncia penal explica que las pruebas modernas de ADN forense realizadas al cabello encontrado en la camioneta abandonada dieron positivo, lo que vinculó directamente a Froberg con la escena. Los investigadores reconstruyeron el derrotero criminal del acusado: determinaron que Froberg escapó de una cárcel en abril de 1996, fue capturado en Pensilvania y volvió a fugarse. Posteriormente viajó a Dayton, Ohio, donde robó la camioneta que utilizaría para el secuestro. Tras conducir hacia el sur hasta Bowling Green, vio a la niña mientras jugaba sin supervisión y perpetró el crimen.
Actualmente, Froberg ya se encuentra en pleno cumplimiento de la condena en el Departamento Correccional de Alabama por robos y sus múltiples fugas. Tras ser confrontado con la nueva evidencia en una entrevista reciente con las fuerzas del orden, el acusado confesó haber conducido a Morgan a través de las fronteras estatales hacia Tennessee y haberla estrangulado.
La noticia trajo un cierre doloroso, pero necesario, para la familia, por lo que Nikki Britt, hermana mayor de la víctima, expresó en sus redes sociales el alivio tras décadas de lucha: “Durante 29 años nos hemos negado a dejar que se convierta en un archivo en un estante o en un recuerdo desvanecido en la historia de otra persona”. Además, agregó con emoción: “Hoy nos enteramos de que el hombre responsable de quitarle la vida a Morgan ha sido identificado. No hay palabras suficientemente grandes para describir lo que se siente”.
Si es declarado culpable de estos nuevos cargos federales, Froberg enfrenta una posible sentencia de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, o incluso la pena de muerte. El fiscal federal Kyle G. Bumgarner destacó la perseverancia de los investigadores: “Aplicaron nueva tecnología, reexaminaron viejas pruebas y nunca dejaron de buscar la verdad”.