Gregory Bovino, la cara de las tácticas más violentas en la cruzada de Trump contra la inmigración
WASHINGTON.- Decenas de agentes, con el rostro cubierto incluso debajo de sus máscaras de gas, chalecos antibalas y equipo antidisturbios, se alinearon frente al edificio federal de ...
WASHINGTON.- Decenas de agentes, con el rostro cubierto incluso debajo de sus máscaras de gas, chalecos antibalas y equipo antidisturbios, se alinearon frente al edificio federal de Minneapolis donde el Gobierno de Donald Trump mantiene desde hace semanas la base central de su intenso operativo migratorio en la ciudad. Al otro lado de la calle helada, un grupo de manifestantes les insultaba.
Entre los oficiales emergió la figura de Gregory Bovino. Llevaba un abrigo largo, de doble botonadura y color verde militar, y una bufanda a juego para protegerse de las temperaturas bajo cero. En cada hombro, dos parches amarillos lo identificaban como agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Escaneó con sus ojos a la multitud de lado a lado, susurró unas pocas palabras y volvió a desaparecer entre los agentes. Segundos después, estos cargaron contra los manifestantes con gases lacrimógenos y gas pimienta.
Nada nuevo en las operaciones que Bovino, de 55 años, ha dirigido contra la inmigración en los últimos meses en varias ciudades de Estados Unidos y que le han valido críticas, demandas judiciales y el beneplácito del presidente, Donald Trump. Su ascenso al cargo de comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza, como le denominó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, fue en paralelo al descontento de Trump con el ritmo de las expulsiones de migrantes, insuficiente para lograr su objetivo de ejecutar la “mayor deportación de la historia”.
El republicano criticó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por no realizar más detenciones y, para remediarlo, el pasado junio recurrió a Bovino, defensor de tácticas más agresivas, que ha estado presente en los principales escenarios de confrontación.
Minneapolis es la última parada de Bovino, pero su rostro empezó a ser conocido en junio del año pasado, cuando Trump le puso a cargo de la campaña contra la inmigración en la ciudad de Los Ángeles, que se saldó con miles de detenciones. Después le seguirían Chicago, Charlotte (en Carolina del Norte) y Nueva Orleans.
Durante el operativo en California, los agentes rompieron ventanas de coches, derribaron puertas de residencias y patrullaron el Parque MacArthur a caballo, extendiendo el miedo entre la población. La rapidez y contundencia de la operación no tenía precedentes. El ascenso profesional de Bovino ilustró el cambio radical que ha experimentado la política migratoria en el segundo mandato de Trump.
En septiembre, el republicano le puso a cargo de la Operación Midway Blitz en Chicago, donde sus polémicos métodos en las detenciones de migrantes encontraron una fuerte oposición popular. Bovino ordenó a sus agentes cargar violentamente contra los manifestantes y él mismo fue grabado lanzando gas lacrimógeno. Una jueza federal en Chicago, que había prohibido esos métodos, determinó que Bovino mintió bajo juramento durante las declaraciones relacionadas con sus operaciones y le obligó a dar cuenta diaria de sus acciones, aunque un tribunal de apelaciones anuló esa medida.
Bajo las órdenes de Bovino, los agentes lanzaban balas de pimienta y gas lacrimógeno de manera habitual, y han usado un helicóptero para allanar una casa en una operación más propia de los estudios de Hollywood. Bovino, de hecho, se presenta como uno de los personajes duros de las películas de acción. Embutido en su uniforme de operaciones tácticas, le gusta aparecer en vídeos y fotos portando armas de alto calibre.
En su imagen de perfil de la red social X aparece con un chaleco antibalas, cargando un fusil de asalto M4 con mira telescópica, y publica vídeos de las operaciones de sus agentes con música de fondo, al estilo de las cintas de acción y usando la cámara lenta en sus apariciones.
Sus pinitos con la propaganda ya los hizo en su puesto anterior, como jefe de la Patrulla Fronteriza en el sector de El Centro, en el sureste de California. En septiembre de 2020, poco después de asumir el mando, su equipo de redes sociales publicó un vídeo de ficción que mostraba a un supuesto migrante colándose en Estados Unidos y asesinando a la primera persona que encuentra. El vídeo tuvo que ser retirado por la polémica que suscitó.
Ascenso meteóricoBovino creció en las montañas Blue Ridge de Carolina del Norte, situada en la cordillera de los Apalaches. Estudió Recursos naturales y Administración Pública y en 1996 ingresó en la Patrulla Fronteriza. En 2004 fue nombrado subjefe de la División de Operaciones Especiales en la sede central en Washington de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), de la que depende la Patrulla Fronteriza. En 2018 estuvo destinado como jefe de patrulla del sector de Nueva Orleans.
Desde su puesto en la localidad de El Centro (California), Bovino fue muy crítico con la entrada de migrantes durante el mandato del demócrata Joe Biden. En dos ocasiones acudió al Congreso para declarar y en una de ellas se le instó a que se jubilara. Por el contrario, a sus 55 años le ha llegado el ascenso meteórico y podría subir aún más, según se especula. Bovino pasó de estar a punto de ser obligado a retirarse a convertirse en un héroe del movimiento trumpista MAGA (Make America Great Again). Funcionarios del Gobierno republicano lo describen como “un tipo duro”, un badass.
Cuando faltaba solo un mes para que Trump regresara a la Casa Blanca, Bovino hizo méritos para ganarse la confianza del nuevo presidente. Dos semanas antes de la investidura, el funcionario envió a decenas de agentes al condado de Kern, en el Valle Central de California, para realizar detenciones en gasolineras y en la carretera, aterrorizando a la comunidad migrante del corazón agrícola del Estado más poblado del país.
Bovino anunció entonces que la operación iba destinada a arrestar a delincuentes, pero solo uno de los 78 detenidos tenía antecedentes penales. La Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) presentó entonces una demanda en nombre del sindicato United Farm Workers y cinco residentes del condado de Kern, acusando a la agencia de discriminación racial y de coaccionar al menos a 40 migrantes detenidos para que “aceptaran la deportación voluntaria”.
El uso de un perfil racial para realizar las detenciones —priorizando a personas con el color de piel más oscura o que no hablan inglés bien— es un patrón que le ha generado críticas en Los Ángeles, Chicago y Minneapolis. Bovino ha negado las acusaciones y esta semana declaró en Minnesota que las operaciones “son legales, están dirigidas a objetivos concretos y se centran en personas que representan una seria amenaza”. “No son aleatorias ni tienen motivaciones políticas”, aseveró.
En declaraciones al Daily Mail, su hermana, Natalie Bovino, contó que una de las aficiones del funcionario es la lucha libre. “Greg admira a Rocky Marciano”, declaró. “Cuando se prepara para afrontar algo difícil, ve el vídeo Rocky Marciano era una bestia. Y Greg se motiva para no detenerse”.
Su gusto por la violencia le ha ganado enemigos y la Administración se emplea a fondo para defenderle. Esta semana se celebró un juicio en Chicago contra Juan Espinoza Martínez, de 37 años, por supuestamente haber ofrecido una recompensa de 10.000 dólares por la vida de Bovino, según la fiscalía. Los abogados defensores dijeron que el acusado, un carpintero con aproximadamente 20 dólares en su cuenta bancaria, envió mensajes que equivalían a “chismes de barrio” a su hermano y a un amigo, que resultó ser un informante del Gobierno. Con menos de cuatro horas de deliberación, el jurado lo declaró inocente.
Por Patricia Caro y Paola Nagovitch