Hallaron zapatos de un antiguo pueblo romano excepcionalmente grandes que llamaron la atención de los investigadores
Investigadores en el Reino Unido realizaron un hallazgo arqueológico en el Fuerte Romano Magna, ubicado en Northumberland, que generó una gran conmoción entre la comunidad científica. Se trata ...
Investigadores en el Reino Unido realizaron un hallazgo arqueológico en el Fuerte Romano Magna, ubicado en Northumberland, que generó una gran conmoción entre la comunidad científica. Se trata de unos zapatos romanos que medían más de 30 centímetros, mucho más que el tamaño promedio de otros que encontraron en la zona. De esta manera, este descubrimiento trajo nuevos interrogantes sobre conoce sobre esa antigua civilización y sus características físicas.
“Hubo exclamaciones de asombro tanto entre los voluntarios como entre el personal”, aseguró Rachel Frame, la arqueóloga principal del proyecto, ante el hallazgo. Estas dimensiones excepcionales lo diferencian de la vasta mayoría de los más de 5000 zapatos recuperados en el cercano asentamiento de Vindolanda. De esa extensa colección, “solo cuatro o cinco eran tan grandes”, lo que demuestra la rareza de los pies de ese tamaño en aquella época.
La construcción del calzado también proporcionó valiosa información sobre las técnicas de manufactura romana. Frame explicó este descubrimiento “nos da una muy buena idea de cómo se fabricaban los zapatos romanos: se utilizaban múltiples capas de cuero para formar la suela, unidas con tiras, costuras y tachuelas”. Estas técnicas no solo aseguraban la durabilidad, sino que “también reforzaban la superficie exterior para caminar y se encuentran en muchos estilos de calzado”, aclaró la científica sobre la artesanía de la época
La doctora Elizabeth Greene, profesora asociada de la Universidad de Western Ontario, quien examinó y midió cada pieza de la colección de ese sitio, subrayó la singularidad del hallazgo de Magna: “Creo que está ocurriendo algo muy diferente aquí en Magna; incluso con esta pequeña muestra descubierta, es evidente que estos zapatos son, en promedio, mucho más grandes que la mayoría de la colección de Vindolanda”. Esta declaración enfatiza que el zapato podría ser indicativo de una tendencia local o regional.
La presencia de pies de semejante tamaño en una civilización antigua despierta múltiples conjeturas. Los expertos barajan la posibilidad de que las personas de la época, en algunas regiones, permitieran un desarrollo más natural de sus pies al pasar más tiempo descalzas desde la niñez, sin la constricción de calzado pequeño. Otra explicación es que el zapato perteneciera a un individuo excepcionalmente alto o a un extranjero.
Frame abordó estas especulaciones con cautela: “Tenemos que suponer que tiene que ver con las personas que vivían aquí, que tenían pies más grandes y que potencialmente eran más altas, pero no lo sabemos”.
La arqueóloga aseguró que estos nuevos datos crean nuevas preguntas para las investigaciones futuras: “¿Las personas que vivían allí eran de una región específica? ¿Podría ser esa la razón por la que sus zapatos son mucho más grandes? Pero por el momento es algo inusual”. Este descubrimiento se une a otros que demuestran cómo en las antiguas civilizaciones había avances tecnológicos casi comparables con los actuales.
El zapato de Fort Magna no solo enriquece el conocimiento sobre la vida cotidiana romana, sino que también impulsa nuevas líneas de investigación sobre la diversidad biológica y cultural dentro del Imperio. La relevancia de este artefacto radica en su potencial para reescribir capítulos de la historia que se creían cerrados, ya que, como se sabe, la arqueología sigue siendo una fuente inagotable de sorpresas.