Hantavirus de los Andes: cómo es la cepa que fue registrada en el crucero neerlandés y que provocó ya tres muertes
De las 38 especies reconocidas de hantavirus, la que desencadenó ...
De las 38 especies reconocidas de hantavirus, la que desencadenó el terror en el buque MV Hondius es catalogada por varios expertos como una de las más peligrosas para la salud humana. La cepa, según confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una variante conocida como “de los Andes (ANDV)” y es la única que puede transmitirse de persona a persona. Además, su contagio se asocia a una elevada mortalidad..
Hasta el momento, se confirmaron tres muertes vinculadas al brote y al menos cinco personas enfermas, con varios casos verificados por laboratorio. Los tres pacientes evacuados eran considerados casos sospechosos y fueron trasladados en avión para su evaluación en centros médicos especializados. Dos de ellos presentaban síntomas agudos al momento del operativo y el tercero había tenido contacto estrecho con uno de los pasajeros que murió a bordo el 2 de mayo. Los pasajeros y la tripulación continúan aislados en sus camarotes, bajo seguimiento médico permanente y con controles diarios para detectar la aparición de síntomas.
Hantavirus nacional
En la Argentina circulan dos especies del hantavirus: Andes y Laguna Negra. A su vez, estas presentan una decena de variantes. El Andes Sur, que generó los brotes en la Patagonia, y en la provincia de Buenos Aires son de transmisión interhumana, como otros virus respiratorios. En el norte (Salta y Jujuy) están Andes Orán, Andes Bermejo y Laguna Negra, mientras que en el noreste (Misiones) circula Andes Juquitiba. En el centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos) predominan las variantes Lechiguanas, Buenos Aires y Central Plata del virus Andes, y en el sur (Río Negro y Chubut), el Andes Sur.
Hugo Luis Pizzi, infectólogo y docente en la Universidad Nacional de Córdoba, explicó que desde 2018 hasta ahora ha habido una expansión de los contagios en el país, no solo en número de casos sino también a nivel territorial. “Varios factores influyen en estos cambios de distribución. El calentamiento global nos ha traído muchas cosas. Las que ya estaban se expandieron en el territorio. Un roedor que tenía un hábitat determinado ahora se expandió”, aseguró el experto. Aclaró también que, según su criterio, la cepa asiática puede ser más agresiva que la andina. “La asiática no solo colapsa los pulmones y el corazón, sino que también provoca un colapso hemorrágico. No hay vacuna para esto. No hay medicamentos. Solo podemos hacer procesos de estabilización”, advirtió.
El año pasado, en el país se confirmaron al menos 86 casos, un número superior al de los años anteriores. De acuerdo con Pizzi, el primer brote registrado se dio a finales de 2018 e inicios de 2019, en la Comarca Andina. Lo que cambió durante 2025 fue la mortalidad asociada: del promedio nacional del 18,6% en el período 2013-2018 y no más del 17% a partir de 2019, el año pasado trepó al 33,6%, con 28 fallecimientos.
En 2026, durante apenas dos semanas, cuatro personas —incluida una menor de 10 años— fallecieron por hantavirus solo en territorio bonaerense: Mar del Plata, San Andrés de Giles, Chacabuco y General Belgrano.
Ese valor se sitúa incluso por encima del 20-30% estimado durante el brote de Epuyén, en Chubut, que en el verano de 2018-2019 se extendió con casos y aislamiento de más de un centenar de contactos a localidades como Trevelin, El Maitén y El Bolsón, por tratarse de una variante viral de transmisión interhumana (Andes Sur). En un reporte que Pizzi realizó en conjunto con un equipo de científicos se explica cómo esta variante se transmite. “Siempre comienza con el ratón colilargo”, planteó.
En nuestro país, el ratón colilargo es el que contrae y excreta el virus a través de la orina, la saliva y las excretas. “Posteriormente, estos se inhalan a través de aerosoles. Otro mecanismo de contagio puede ser el contacto con excrementos o secreciones de ratones infectados con las mucosas conjuntival, nasal o bucal, o bien la mordedura del roedor infectado”, describieron en el documento.
De acuerdo con lo planteado por Pizzi, el contacto zoonótico es la primera etapa en el desarrollo de la transmisión. La particularidad que tiene la cepa de los Andes es que después puede ser transmitida “de hombre a hombre”, como lo describió el experto.
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede iniciar con síntomas de un cuadro febril inespecífico: “Fiebre de 38°C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea y sin compromiso de vías aéreas superiores”, explican en el documento publicado por Pizzi y sus colegas, y continúa: “En otros casos se presenta con un cuadro de insuficiencia respiratoria grave y shock cardiogénico. El período de incubación por hantavirosis puede alcanzar hasta los 45 días desde la exposición, por lo que los síntomas pueden tardar este lapso en su efectiva aparición”.