Hernán Losada, el técnico argentino que habla seis idiomas y es sensación con 11 victorias en serie
Todo empezó en Barracas Central, aunque el club era muy diferente. El Guapo militaba en la Primera C y no era todavía el bastión de la familia Tapia, aunque Chiqui, el actual presidente de la As...
Todo empezó en Barracas Central, aunque el club era muy diferente. El Guapo militaba en la Primera C y no era todavía el bastión de la familia Tapia, aunque Chiqui, el actual presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, ya vestía la camiseta N°9. La pelota de fútbol y la raqueta de tenis encandilaban a Hernán Losada, que por una gestión de Osvaldo Nito Veiga se sumó a Independiente; debutó en 2003, jugó 57 partidos y se marchó a Universidad de Chile, donde una lesión lo marginó de las canchas y el nuevo entrenador, Gustavo Huerta, no lo consideró para su plantel. Lo que podría ser un calvario fue un resurgir y Bélgica, el destino impensado: 15 años, con pasos por Beerschot, Anderlecht, Charleroi y Lierse. Ahí también estuvo el inicio de su aventura como entrenador para luego dar un salto a la Major League Soccer (MLS) y ahora descubrirse en la Liga de Chipre, donde Apollon Limassol es sensación: 11 partidos jugados, once victorias.
“En noviembre del año pasado me contactaron y empecé a analizar el equipo. Cuando tenés una carrera hecha en Bélgica o en algunos países de Europa es bastante común que equipos de otras ligas se interesen en tu trabajo. Manejás idiomas, tenés los cursos UEFA B y UEFA A, la Pro License, que te da la posibilidad de trabajar en todo el continente. Tenía también experiencia en otra liga, como la Major League Soccer... Creo que simplemente ese fue el motivo por el que seguramente estuve en una lista de candidatos y terminé elegido. En Europa hay mucho trabajo de scouting donde se miran entrenadores de mi edad o de capacidades como las mías que pueden adaptarse a estas ligas”, comenta Losada en una charla con LA NACION, a la espera del partido del lunes, donde Apollon Limassol se medirá con Omonia, el puntero y que el jueves fue eliminado de la Conference League por HNK Rijeka, de Croacia, en los 16avos de final.
-En Chipre se dan rachas curiosas: vos con una serie de 11 victorias y el español Ángel López asciende con Nea Salamis, tras 21 partidos sin perder.
-Nuestro caso podemos decir que es atípico para un entrenador. Agarrar un equipo a mitad de torneo, porque asumimos el 15 de diciembre y a los tres días ya debutamos, y ganar los 11 partidos que jugamos llamó la atención acá y en las ligas de alrededor. Lo que llama la atención es el poco tiempo de trabajo, porque no hubo pretemporada. Debutamos, ganamos y llegó el break de una semana de vacaciones; a los siete días estábamos jugando de vuelta... El domingo viajamos a Nicosia para jugar con Omonia, que quedó eliminado de la Conference League el jueves: queríamos que hubiera clasificado, porque hacía que el coeficiente de la Liga subiera y eso te da más cupos o tener que jugar menos rondas clasificatorias en la UEFA.
-¿Cómo es el sistema del campeonato y cómo se clasifican para las competiciones de la UEFA?
-Es un torneo regular de 14 equipos, donde jugamos todos contra todos a dos rondas y luego los playoffs. La temporada regular termina justo con la fecha FIFA de marzo y los seis primeros juegan por el título y para repartir los puestos para las competencias de Europa. Del séptimo al 14 juegan para ver quienes mantienen la categoría, descendiendo tres equipos. Es duro para los de arriba y también para los de abajo. Para entrar en las copas de la UEFA, el campeón de Chipre tiene tres rondas de clasificación para clasificarse para la etapa de grupos de la Champions League; el segundo y el tercero juegan rondas clasificatorias para Conference League y el ganador de la Copajuega una o dos rondas de la Europa League. No hay ingreso directo, por eso es importante que los equipos de Chipre avancen en las competencias, porque eso alimenta el coeficiente para el futuro. Pafos FC hizo historia esta temporada y se clasificó para la etapa de grupos de la Champions: eliminó a Maccabi Tel Aviv, Dinamo de Kiev y a Estrella Roja, y en el nuevo formato empató con Olympiacos, Mónaco, derrotó a Villarreal y se midió con Juventus, Chelsea y Bayern Munich.
-¿El objetivo es ser campeones o tener acceso a cupos internacionales?
-Llegamos y el equipo había ganado cuatro partidos, empatado tres y perdido cinco: ahí la meta era tratar de escalar para meternos entre los seis mejores. Hoy estamos segundo, a seis puntos del puntero y a nueve del sexto. Apollon Limassol es un club grande, con historia –cuatro veces campeón, la última en 2022-, con buena afición, buen estadio, buena infraestructura... Tiene todo lo que se necesita para pelear arriba y uno quiere tener la posibilidad de estar en los clubes más grandes para conseguir mejores resultados y a partir de lo que se consigue en la liga mostrarse en las competiciones europeas.
-De conseguir la meta, te quedarías en Chipre o de llegar ofertas de otras ligas las analizarías.
-Hay una opción de un año más y por el momento estoy muy bien en Chipre. Ojalá terminemos la temporada con una plaza para jugar una competencia de la UEFA, porque eso sería otro salto de calidad. Si bien estamos hace dos meses y medio, la intención sería quedarse un tiempo más. Armar el plantel y hacer la pretemporada es diferente que llegar y salir a jugar, pero también tuvimos el desafío de sentirse capacitado para asumir en situaciones no tan cómodas y generar un impacto inmediato en un grupo que no es el tuyo, que no lo conformaste.
-¿Cómo se convence a un jugador para que vaya a jugar a la liga de Chipre?
-En lo deportivo, la posibilidad de jugar eliminatorias de copas europeas te ofrece una exposición y si tenés la posibilidad de hacer una buena temporada, te instalás en competiciones más grandes como la griega o la turca. Hay clubes con buena infraestructura y que pagan en tiempo y forma. La calidad de vida, porque el estándar de vida bueno, y el clima es benigno todo el año. Acá hay un argentino que está rindiendo muy bien: Enzo Cabrera, de AEK Larnaca, ya marcó como 15 goles y es uno de los goleadores del campeonato. Así como en el plantel tengo a holandeses, checos, griegos, un inglés, un francés... en la Liga hay varios sudamericanos: son jugadores que se adaptan muy bien.
Para la mitología griega, Chipre es el lugar donde nació la antigua diosa del amor, Afrodita. Para la historia moderna, es la isla donde Grecia y Turquía están enfrentados hace más de medio siglo, desde la Operación Atila, la intervención militar turca de 1974 –en respuesta a un golpe de Estado respaldado por Grecia- y que dividió a la tercera isla más grande del Mediterráneo. En la parte sur, donde viven los grecochipriotas, es una república reconocida por la mayoría de los países del mundo, mientras que la zona norte es respaldada solo por Turquía. En el medio, la línea verde, zona establecida en 1964 y administrada por las fuerzas de naciones unidas para el Mantenimiento de la Paz. “De la capital, Nicosia, para el norte está la parte turca y ahí no se juega ningún partido”, señala Losada, acerca de la nula presencia del viejo conflicto para el fútbol. “El idioma no es un impedimento: se habla griego, pero donde vayas también hablan inglés. Yo hago mis charlas y conferencias en inglés, y por mi paso por Bélgica hablo francés y holandés... y algo de italiano y de alemán.
-¿Ser director técnico lo planificaste desde la época de jugador o el curso lo hiciste sin tener la idea de que ese sería tu futuro?
-A los 31 años empecé a hacer el curso de entrenador para poder tener mi diploma y los cursos hechos para inmediatamente después del retiro empezar a ejercer. Fui entrenador de la Reserva al comienzo y después salté al primer equipo en Beerschot. El curso es muy intenso, son cuatro años presenciales, así que tenía que combinar horarios y mi carrera de jugador. No quería año sabático, quería entrenar para hacer el pasaje de jugador-entrenador lo más rápido posible.
-La relación que construiste con Beerschot es muy fuerte.
-Pasé de todo. Jugué en tercera y en segunda división. En 2013, el club quebró por problemas económicos y yo estaba en el plantel. Se fusionó con otro club y comenzó a jugar en quinta división y logró cuatro ascensos consecutivos. En segunda perdió la final en dos años consecutivos, yo jugué la primera y decidí retirarme. Cuando asumo como técnico estaba en segunda y logramos el ascenso, dirigí seis meses en primera y me llega la oferta de la MLS y me entusiasmó el cambio, conocer un nuevo escenario que está en constante crecimiento.
-En la MLS dirigiste a DC United y a CF Montreal, ¿qué te atrapó y que considerás que le falta a la competencia?
-Quería conocer su idiosincrasia, el modo en que trabajaban, el formato de competencia, reglas... Era una experiencia, porque tenía 38 años y apenas un par de temporadas como entrenador. DC United tenía su rica historia en el comienzo, siendo campeón, pero al igual que CF Montreal son ahora equipos de presupuestos bajos si se los compara con Inter Miami, los equipos de Los Ángeles, Orlando, Vancouver... No clasificamos a playoffs: en DC United estuve un año y medio y en Montreal una temporada. Más allá de la infraestructura, del presupuesto o el dinero para llevar jugadores de renombre, le falta ser más profesional en el nivel de los cuerpos técnicos: gente preparada que tenga más experiencia en el fútbol en los departamentos de medicina, scouting, directores deportivos... Ahí tienen que profesionalizarse más, para que la gente que toma decisiones sea gente del fútbol y no tanto de datos o que vengan de otros deportes como el fútbol americano, el básquet o beisbol. Llevar más gente de futbol para la toma de decisiones.
-¿Sudamérica no entra como una opción para dirigir?
-Mi prioridad es trabajar en Europa, pero nunca cerré la puerta de ir a Sudamérica. Quién dice que en el futuro no se dé esa posibilidad. Hoy por competitividad, por haber realizado la carrera de futbolista acá y también los estudios para director técnico espero continuar dirigiendo en esta parte del mundo.
-¿Seguís el fútbol argentino? ¿Cómo lo analizás?
-Me gustan pocas cosas. La pasión, el clima de las tribunas, la intensidad con la que se juega es muy difícil de replicar en otras ligas, pero también está la ansiedad, lo cortado que son los partidos donde el tiempo neto de juego es muy reducido. Se vive haciendo faltas, con jugadores en el piso, hay mucha tensión y muchos entrenadores que tienen que jugar a no perder más que a ganar, porque cuando pierden tres partidos te echan... Se va Gallardo después de perder tres partidos... Hay una histeria, una locura, que no deja trabajar. La palabra proyecto no existe y eso hace que se juegue solo a ganar sin importar cómo se llegó a ganar se genera esa locura. Y personalmente esa locura es la que no me gusta.
-Nombraste a Gallardo, ¿qué técnicos te atrapan?
-En Argentina, más allá de la última etapa, Gallardo siempre me gustó. La intensidad de sus equipos, la verticalidad... Domínguez en Estudiantes es para destacar, porque el fútbol argentino es muy, muy, difícil, y tener tantos buenos resultados en diferentes clubes, porque le fue bien también en Colón y en Huracán, donde jugó finales de Sudamericana... En el ideal, mezclaría la organización defensiva de Simeone con la intensidad y la dinámica de Bielsa. De los extranjeros, Jürgen Klopp y Julian Nagelsmann y ahora en clubes a Gian Piero Gasperini, de Roma y ex Atalanta. Me identifica mucho: le gusta la presión alta, ser vertical, no el juego de la posesión. Para mí lo importante es analizar después cuántas situaciones de gol generamos, cuántos tiros al arco tuvimos... Me gusta más ese estilo, de generar situaciones de gol y no de tanta posesión alta, pero lateralizando pases y sin ser profundo.
Tuvo entrenadores de la vieja escuela como Chiche Sosa, Pastoriza y Menotti, pero ahora se trabaja con drones, análisis de video de las prácticas, entrenamientos por líneas... “Es casi otro mundo respecto a cuando empecé a jugar, casi otro deporte”, remata Losada, el chico que pateaba la pelota en Barracas y ahora entrena a casi 13 mil kilómetros de distancia.