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Hoyeon, de El juego del calamar al cine de terror: “Todas las tragedias del mundo empiezan con un malentendido”

Bahía Esperanza. Un pueblo costero de Corea del Sur, en algún momento indeterminado de las décadas de los 80 o 90. En plena zona desmilitarizada y fronteriza con Corea del Norte, una serie de ac...

Hoyeon, de El juego del calamar al cine de terror: “Todas las tragedias del mundo empiezan con un malentendido”

Bahía Esperanza. Un pueblo costero de Corea del Sur, en algún momento indeterminado de las décadas de los 80 o 90. En plena zona desmilitarizada y fronteriza con Corea del Norte, una serie de ac...

Bahía Esperanza. Un pueblo costero de Corea del Sur, en algún momento indeterminado de las décadas de los 80 o 90. En plena zona desmilitarizada y fronteriza con Corea del Norte, una serie de acontecimientos extraordinarios derivará en un brutal y sanguinario enfrentamiento entre los lugareños y unos migrantes desplazados, una cacería sin respiro donde los roles del depredador y la presa fluctuarán entre las dos razas, una conocida y otra desconocida. Hope: el primer impacto, nuevo film del director surcoreano Na Hong-jin (En presencia del Diablo) fusiona la ciencia ficción con el policial, el misterio, el terror y la road movie, en un cóctel caótico y salvaje, hipnótico y revulsivo, avasallador y excesivo.

Después de su revolucionario paso por el último Festival de Cannes, donde generó reacciones tan acaloradas como polarizadas, la película más cara y provocativa del cine surcoreano llega a la Argentina. Y antes de su estreno el 8 de octubre, LA NACION conversó en exclusiva con su protagonista femenina, Hoyeon, la actriz de El juego del calamar que aquí encarna a una mujer policía preparada eficientemente para cumplir con sus tareas, pero no tanto para sobrevivir al desafío cósmico que le tocó en suerte. O desgracia.

—¿Cómo definirías el film?

—Un choque de culturas en escala épica. Comienza en un pequeño poblado de Corea, donde aparentemente ha aparecido un tigre salvaje. Por eso, el jefe de la policía local (interpretado por la superestrella Hwang Jun-min) sale a la calle y, junto con mi personaje y otro grupo de personas, descubre la verdad. La que está suelta es otro tipo de criatura.

—Humanos y criaturas no pueden comunicarse entre sí y en esa infranqueable barrera lingüística se encuentra el origen del enfrentamiento entre ambos. Más que una premisa de ciencia ficción, parece la descripción del mundo real en este momento. ¿Estás de acuerdo?

—Por supuesto que sí. Y el resultado de esa incomunicación es uno de los temas más interesantes que aborda la película. El director me dijo que todas las tragedias del mundo suelen empezar con un malentendido. Muchos incidentes sociales, grandes y pequeños, acabaron muy mal debido a la incapacidad humana de empatizar con el otro, de conocerlo, entenderlo y comprender su perspectiva personal. En Hope, la imposibilidad de tender puentes, de alcanzar acuerdos mínimos y básicos es, en principal medida, el detonante que hace escalar exponencialmente los hechos. Sinceramente, creo que esa es la principal idea que busca transmitir la película.

—Y desde un punto de vista político, ¿puede interpretarse como una metáfora de la relación entre las dos Coreas?

—Personalmente, no lo creo. La película transcurre en un lugar específico, pero no habla de un lugar y una situación puntuales. Va mucho más allá de lo particular porque apunta a lo general. Lo que cuenta podría pasar en cualquier lugar de la Tierra, incluso en cualquier otro lugar del universo.

Pensar antes de actuar

Sin dejar espacio para la indiferencia, Na Hong-jin desarrolla una propuesta de estilizada hiperviolencia y adrenalina desbordante. En sus elecciones narrativas se ven cuatro influencias definitorias y muy bien amalgamadas: el suspenso del Tiburón de Steven Spielberg, la paranoia de La Cosa de John Carpenter, la alegoría del Avatar de James Cameron y la crítica sociopolítica del Parasite de Bong Joon-ho. El registro fantástico de Hope no evade la realidad, sino que la mira de frente y con los ojos bien abiertos. Apelando al horror cósmico, describe el efecto del arribo de un extranjero a una comunidad establecida. Un primer contacto marcado por la falibilidad, la torpeza y el pánico a lo desconocido.

—Aunque los personajes muestran permanentemente sus buenas intenciones, sus acciones a menudo terminan muy mal. ¿Tendríamos que dejar de actuar tan impulsivamente para empezar a pensar un poco más en las consecuencias de aquello que hacemos y decimos?

—Definitivamente. Y eso es algo que aprendí con esta película. En mi trabajo anterior, la miniserie Disclaimer (creada y dirigida por Alfonso Cuarón), interpreté a un personaje dominado por un inmenso sentido de la justicia. Un personaje que tomó una decisión que, en última instancia, provocó un desastre irreparable en la vida de otro. De manera complementaria, en Hope me toca transitar el desastre que desata un compañero y amigo, con muchísima buena voluntad y una búsqueda profunda y comprometida de justicia, pero sin tener la información necesaria.

—¿Las buenas intenciones no son suficientes?

—No se puede vivir sin buenas intenciones, pero tampoco deberíamos vivir sin detenernos a reflexionar sobre las consecuencias que podrían tener nuestras acciones. En la película, los personajes no tienen mucho tiempo para pensar antes de actuar. Actúan antes de pensar, o sea que actúan sin pensar. Después aceptan las responsabilidades que conllevan sus acciones, pero para las víctimas ya puede ser muy tarde.

—¿Y quiénes son las víctimas? ¿Los humanos? ¿Las criaturas?

—Ambos. En mi opinión, en esta historia no hay ganadores.

—¿Por eso, a medida que avanza la trama, las diferencias entre humanos y criaturas empiezan a desdibujarse cada vez más?

—Exacto. Se trata de una transición completamente intencional. De manera progresiva, el director fue rotando las perspectivas para poner a los espectadores en conocimiento de ambas posiciones, logrando que los hechos sean modificados por la percepción de esos hechos.

—La película se llama Hope (Esperanza), pero está llena de miedo y violencia. ¿Pensás que la esperanza es el único antídoto contra el miedo y la violencia?

—En primer lugar, creo que la esperanza es esencial para la vida humana. Tener esperanzas, grandes o pequeñas, es muy positivo porque nos da motivos para seguir adelante. Sin embargo, también creo que una esperanza ciega o desmedida puede terminar siendo algo negativo. ¿Es el único antídoto contra el miedo y la violencia? No lo sé. Afirmarlo me parece algo extremo. Personalmente, creo que deberíamos ser más cuidadosos con lo que decimos y hacemos porque hablar y actuar se ha vuelto algo demasiado fácil e irreflexivo en estos días. ¿Por qué no probar a ser más cautelosos y ver los resultados?

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Modelo y actriz surcoreana, Hoyeon nació el 23 de junio de 1994 en Seúl. En 2013 obtuvo el segundo puesto en el reality Korea’s Next Top Model, de donde saltó a las pasarelas de Nueva York y París. Causando sensación por el tono rojo ardiente con que tiñó su natural cabellera azabache, llegó a las portadas de Vogue y Elle, además de desfilar para Louis Vuitton, Chanel, Roberto Cavalli, Versace, Paco Rabanne, Marc Jacobs, Fendi, Max Mara, Dolce & Gabbana y Bottega Veneta, entre otros iconos de la industria de la moda.

Llegó a la ficción en 2021 en la primera temporada de El juego del calamar, la exitosa serie de Netflix que la catapultó al estrellato global. Por ese papel, obtuvo el Premio SAG a la mejor actriz en drama entregado por el Sindicato de Actores de Cine de los EE.UU., pasó a formar parte de la miniserie Disclaimer (2024, Apple TV) y estuvo presente en la final del Mundial de Fútbol 2026, llevando al campo de juego el cofre con la Copa del Mundo. Hope: El primer impacto marca su debut cinematográfico, al lado de primeras figuras locales e internacionales, como el mencionado Hwang Jun-min, Zo In-sung, Michael Fassbender y Alicia Vikander.

—Te tocaron algunas de las escenas de acción física más impresionantes de toda la película. ¿El rodaje fue tan difícil como parece?

—Más difícil. Fue tremendamente demandante filmar esas secuencias, que repetimos hasta doce veces. Por ello nos sometimos a un entrenamiento físico muy riguroso. Por lo general, suelo tener ansiedad y miedo antes de empezar a filmar, pero en este caso fue tan divertido que casi no sentí esos nervios. Es la primera vez en mi vida profesional que me pasa.

—¿Es cierto que tuviste que sacar una licencia de conducir especial para manejar autos de transmisión manual?

—Sí. Nunca había manejado ningún auto manual y tuve que aprender a hacerlo. En mi país, son extremadamente raros y difíciles de conseguir y para mantener la credibilidad temporal de la película, sólo utilizamos autos antiguos. En gran parte de las persecuciones en auto, soy yo la que está al volante. Costó, pero salió bien.

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—¿Van a hacer la secuela de Hope?

—No estoy muy segura. Es cierto que el final deja varias líneas abiertas, pero una continuación implicaría un enorme trabajo de producción para mantener el mismo realismo de las situaciones. Y no hablo sólo de las cuestiones relacionadas con el guion; también hay que pensar en el presupuesto, el financiamiento y en que coincidan las agendas de todos los actores y del equipo técnico. Son muchísimas variables, pero si el universo se alineara, me encantaría volver.

—¿Qué nos podés adelantar sobre tu próxima serie, el thriller Outback, basado en el popular webtoon G’Day?

—Nada. Sólo que tiene un elenco extraordinario y estoy muy feliz de formar parte de esta serie surcoreana para Netflix. Eso sí, van a poder verme con el pelo azul.

Agradecemos la colaboración de la traductora Julie Kim.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/hoyeon-de-el-juego-del-calamar-al-cine-de-terror-todas-las-tragedias-del-mundo-empiezan-con-un-nid06102026/

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