Identifican una molécula que ayuda al cerebro a resistir el envejecimiento y podría inspirar futuras terapias
¿Por qué algunas personas llegan a los 80 o 90 años conservando la memoria y la capacidad de valerse por sí mismas, mientras otras comienzan a perder recuerdos, palabras y autonomía mucho ante...
¿Por qué algunas personas llegan a los 80 o 90 años conservando la memoria y la capacidad de valerse por sí mismas, mientras otras comienzan a perder recuerdos, palabras y autonomía mucho antes? Esa es una de las preguntas más importantes para una sociedad que envejece cada vez más. Ahora, un equipo internacional de investigadores identificó una molécula que parece ayudar al cerebro a resistir el paso del tiempo y que podría abrir nuevas vías para prevenir o retrasar el deterioro cognitivo asociado con la edad.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Neuroscience y están liderados por la investigadora italiana Cinzia Vicidomini, de la Facultad de Medicina de Harvard. El trabajo describe el papel de una molécula llamada PLA2G2F, cuya actividad parece proteger la memoria y reducir algunos de los efectos más dañinos del envejecimiento cerebral.
Durante años, los científicos intentaron comprender por qué algunos cerebros envejecen mejor que otros. Mientras hay personas que conservan sus capacidades cognitivas hasta edades avanzadas, otras desarrollan deterioro progresivo o enfermedades neurodegenerativas. El nuevo estudio aporta una posible explicación biológica.
Para intentar responder esta incógnita, los investigadores analizaron el hipocampo, una región cerebral esencial para la memoria y el aprendizaje. Allí detectaron que un gen llamado Pla2g2f se activaba precisamente cuando comenzaban a aparecer los procesos asociados con el envejecimiento cerebral.
Ese gen contiene la información necesaria para producir PLA2G2F, una molécula cuya función en el cerebro era hasta ahora desconocida.
A partir de ese hallazgo, los investigadores decidieron modificar sus niveles en ratones para observar qué ocurría.
Los resultados fueron consistentes.
Cuando la actividad de PLA2G2F disminuía, los animales mostraban peores resultados en pruebas de memoria, una mayor inflamación cerebral y signos más marcados de envejecimiento.
En cambio, cuando los investigadores aumentaban la actividad de esa molécula, ocurría el fenómeno opuesto: los animales conservaban durante más tiempo capacidades cognitivas que normalmente comienzan a deteriorarse con la edad.
Los resultados fueron todavía más llamativos cuando los niveles de PLA2G2F se incrementaban antes de que aparecieran los primeros signos de deterioro cognitivo. En esas condiciones, los ratones parecían seguir una trayectoria de envejecimiento diferente, con cerebros funcionales durante más tiempo.
“Nuestros hallazgos sugieren que aumentar la actividad de PLA2G2F durante el envejecimiento podría ayudar a mantener la resiliencia cognitiva”, señalaron los investigadores.
Esa expresión, resiliencia cognitiva, aparece como uno de los conceptos centrales del trabajo.
Los autores no sostienen que la molécula evite el envejecimiento. Tampoco que permita rejuvenecer el cerebro. Lo que proponen es que ayuda a resistir mejor algunos de los procesos biológicos asociados con el paso del tiempo.
Otra parte importante de la investigación se centró en la microglía, las células inmunitarias del cerebro encargadas de eliminar residuos, responder frente a lesiones y ayudar a mantener las conexiones neuronales.
Los investigadores observaron que el envejecimiento se acompaña de una acumulación de grasas y procesos inflamatorios que alteran el funcionamiento normal de estas células. PLA2G2F parecía intervenir precisamente sobre esos mecanismos y disminuir parte del daño asociado con la inflamación cerebral.
Ese resultado adquiere especial relevancia porque cada vez más estudios vinculan la inflamación crónica del sistema nervioso con el deterioro cognitivo relacionado con la edad y distintas enfermedades neurodegenerativas.
Según los autores, comprender mejor este mecanismo podría abrir nuevas líneas de investigación para patologías asociadas con el envejecimiento cerebral, incluido el Alzheimer.
Sin embargo, los científicos insisten en que aún es demasiado temprano para hablar de tratamientos.
El estudio se realizó en ratones y no demuestra aún que aumentar artificialmente los niveles de PLA2G2F produzca los mismos efectos en seres humanos. Tampoco implica que exista una terapia próxima a estar disponible para prevenir la pérdida de memoria o las enfermedades neurodegenerativas.
“Todavía necesitamos entender si este mecanismo cumple una función equivalente en los seres humanos y si es posible aumentar su actividad de manera segura”, advirtieron.