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Jacques Lacan: “Se puede amar a alguien no sólo por lo que tiene, sino por aquello que le falta”

Las frases de Jacques Lacan continúan por capturar la atención en entornos académicos y redes sociales, especialmente cuando abordan ...

Jacques Lacan: “Se puede amar a alguien no sólo por lo que tiene, sino por aquello que le falta”

Las frases de Jacques Lacan continúan por capturar la atención en entornos académicos y redes sociales, especialmente cuando abordan ...

Las frases de Jacques Lacan continúan por capturar la atención en entornos académicos y redes sociales, especialmente cuando abordan la complejidad de los vínculos humanos. Una de sus sentencias más citadas sostiene: “Se puede amar a alguien no sólo por lo que tiene, sino por aquello que le falta”. Aunque esta afirmación pueda resultar contraintuitiva, especialistas en psicología y psicoanálisis señalan que encierra una verdad profunda sobre la naturaleza del deseo humano: la conexión emocional suele ser más sólida cuando se admite la vulnerabilidad y la incompletitud, en lugar de intentar sostener una imagen idealizada.

Mientras que amar a una persona por “lo que tiene” —ya sea dinero, éxito, estatus o belleza— puede caer en el terreno del narcisismo o el interés utilitario, el amor verdadero lacaniano surge cuando se reconoce la “grieta” en el otro. Para Lacan, todos estamos marcados por una falta estructural y, precisamente por eso, el amor real se constituye como el encuentro de dos seres incompletos. Si alguien se presenta ante el mundo como alguien sin necesidades, difícilmente genera amor, ya que solo produce admiración estática. El afecto genuino se despliega cuando la armadura de la perfección se rompe y aparece la fragilidad humana, lo que permite que el deseo del otro sea un motor compartido de búsqueda y misterio.

Esta perspectiva desafía la idea popular de la “media naranja”, al proponer que, más que una unión de mitades perfectas, el amor es el reconocimiento mutuo de las propias carencias. Al amar la falta, no se busca poseer un objeto acabado, sino abrazar la humanidad más desnuda del compañero, además de aceptar sus contradicciones, inseguridades y aspectos inacabados. De esta manera, el vínculo deja de ser una construcción frágil basada en condiciones externas para convertirse en una alianza humana profunda basada en la aceptación del otro en su singularidad incompleta.

Una vida dedicada al psicoanálisis

La trayectoria de Jacques-Marie Émile Lacan, nacido en París en 1901, ayuda a comprender el origen de estas ideas. Criado en el seno de una familia de la burguesía católica dedicada al comercio, el joven Lacan pronto mostró distancia respecto a las expectativas domésticas. Tras estudiar medicina y especializarse en psiquiatría, comenzó a frecuentar los círculos intelectuales y surrealistas de París, donde se nutrió de lecturas filosóficas clave, que incluyeron a Nietzsche, Hegel y Heidegger. Su tesis doctoral sobre la psicosis paranoica, publicada en 1932, marcó su inclinación definitiva hacia el psicoanálisis freudiano, al cual dedicaría el resto de su vida mediante un ambicioso proyecto de relectura técnica y estructuralista.

Su carrera estuvo marcada por una relación ambivalente con las instituciones oficiales. Fundador de la Escuela Freudiana de París en 1964, tras su expulsión de la Asociación Psicoanalítica Internacional, Lacan fue una figura tan influyente como controvertida. Su enseñanza se centró en un “retorno a Freud”, al enfatizar el papel del lenguaje, el inconsciente y la estructura simbólica en la formación del sujeto. A través de sus seminarios semanales, que atrajeron a grandes audiencias durante tres décadas, buscó desarticular la visión biologicista del psicoanálisis, donde insistió en que el ser humano es, fundamentalmente, un animal parlante cuyo deseo está atravesado por la Ley y el lenguaje.

Lacan murió el 9 de septiembre de 1981 y dejó un legado que sigue como objeto de estudio en universidades y espacios clínicos globales. Sus reflexiones sobre el deseo, la identidad descentrada y la importancia de la palabra como herramienta curativa definieron el psicoanálisis moderno. Al cuestionar la búsqueda obsesiva de la perfección, tanto en la clínica como en la vida cotidiana, su obra invita a reconsiderar el valor de la vulnerabilidad como el núcleo más auténtico de nuestras relaciones afectivas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/jacques-lacan-se-puede-amar-a-alguien-no-solo-por-lo-que-tiene-sino-por-aquello-que-le-falta-nid23052026/

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