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Johan Manzambi, el fogoso hijo de africanos que se perfila como el “arma secreta” de la fría Suiza

Hace exactamente un año, si alguien preguntaba por Johan Manzambi podría haber recibido las respuestas más diversas. Un cantante de trap nacido en los suburbios parisinos, la última estrella de...

Johan Manzambi, el fogoso hijo de africanos que se perfila como el “arma secreta” de la fría Suiza

Hace exactamente un año, si alguien preguntaba por Johan Manzambi podría haber recibido las respuestas más diversas. Un cantante de trap nacido en los suburbios parisinos, la última estrella de...

Hace exactamente un año, si alguien preguntaba por Johan Manzambi podría haber recibido las respuestas más diversas. Un cantante de trap nacido en los suburbios parisinos, la última estrella del básquetbol de la NBA elegida en los drafts, el nuevo presidente de un país africano u otras variables semejantes.

Quince meses más tarde, toda la Europa futbolera sabe de quién se trata. Está al tanto de su nacimiento en la pulcra y adinerada ciudad de Ginebra, de su papel clave para conducir a su equipo, el modesto Friburgo alemán, hasta la final de la Europa League, de las cuentas que en estos días hacen Bayern Munich, Manchester United, Napoli y un par de clubes más para ver si pueden pagar los 50 millones de euros que cuesta su pase, y del premio a la revelación de la temporada en la segunda competición del continente que le otorgó la UEFA. Pero sobre todo, sabe que hablamos de un futbolista que rompe los moldes.

“Fundamentalmente, soy un mediocampista todoterreno, un 8, pero creo que puedo jugar sobre la banda y como volante ofensivo”, dice de sí mismo este hijo de madre angoleña y padre congoleño que apenas ha celebrado 20 cumpleaños. Los ingleses, siempre pragmáticos en el uso de las palabras lo sintetizan con apenas ocho letras, es un box to box, es decir, alguien capaz de cubrir con igual eficacia cualquier función desde el área propia a la de enfrente. “Es un jugador con unas ganas de marcar goles que rara vez he visto. Es un verdadero placer verlo jugar”, subraya Murat Yakin, el técnico de la selección suiza, mientras duda en qué posición ubicarlo para sacarle el mayor rendimiento posible.

Tan efervescente fue su crecimiento que para explicarlo los analistas alemanes corrieron a buscarle semejanzas. Algunos lo compararon con el primer Jude Bellingham que brillaba en el Borussia Dortmund. En noviembre pasado, la web oficial de la Bundesliga fue aún más lejos y lo equiparó con Michael Ballack, una auténtica leyenda del fútbol germano: “Los dos pertenecen a la rara estirpe de centrocampistas verdaderamente completos, tan dotado en defensa como en pases y gambetas, y con la ambición necesaria para marcar la diferencia en cualquier momento de un partido”, describía la publicación.

Dueño de un físico privilegiado -183 centímetros de altura y 79 kilos de peso- el futbolista suizo piensa y se fija en otros jugadores: “Veo a menudo los partidos de Messi. Se puede aprender mucho de él. De niño, me gustaba especialmente Yaya Touré. Y me inspiro en Paul Pogba para hacer goles”. En todo caso y cualquiera sea el espejo donde se mire, va despertando elogios allá donde va, ya sea entre compañeros o rivales.

El italiano Vincenzo Grifo, referente del Friburgo, apuntó lo que entiende son sus características principales: “Tiene calidad como para ser un jugador increíblemente bueno. Es creativo, es dinámico y también sabe cómo eludir a los rivales, algo que no todos pueden hacer”. En septiembre de 2025, luego de un encuentro ante el Basilea por Europa League que el Friburgo ganó 2-1, un estandarte del fútbol helvético como Xherdan Saquiri le auguró “un futuro brillante, porque posee un gran talento. Fue genial tenerlo enfrente”.

Estilo Mazambi: potencia y elegancia

Los números de la temporada que acaba de finalizar explican en parte el motivo de la pequeña revolución que ha desatado Manzambi con sus actuaciones. En su equipo completó 3.621 minutos en 47 partidos (un promedio de 77 por encuentro), y más allá de goles y asistencias (7 y 9, respectivamente) llaman la atención las estadísticas que reflejan su influencia en el juego, sin olvidar que en la mayoría de los casos ocupó un puesto en el doble 5 central. En sus 27 apariciones en liga fue preciso en el 84,5% de los pases, creó 20 ocasiones de gol, disparó 51 veces al arco, recuperó 110 veces la pelota y apenas la perdió en 31 oportunidades. En Europa League las cifras siguieron esa misma línea, y solo en la selección fueron un poco menos destacadas, simplemente porque hasta ahora Yakin lo ha quitado del mediocampo para ubicarlo como extremo derecho.

La carrera de Manzambi, necesariamente corta, pudo ser muy distinta. Cuando a los cuatro años ingresó al fútbol infantil del Servette de Ginebra su interés era ser arquero. Poco tiempo después su padre y su hermano lo persuadieron de cambiar las manos por los pies y acertaron con el consejo. “Jugué en Servette hasta la Sub 18. En ese momento, los dirigentes del Friburgo me presentaron un plan muy detallado. Lo estudiamos con mi familia y decidimos que era la opción ideal. Nos pareció un lugar perfecto para mi desarrollo, entre otras razones porque habíamos visto que muchos jugadores jóvenes del club ya habían dado el salto al fútbol profesional”, contó en su momento.

La adaptación al nuevo entorno solo tuvo el inconveniente del idioma. “En mi casa hablábamos francés, no sabía nada de alemán”, recuerda Manzambi, que debutó en primera apenas un año y medio después de su ingreso al equipo filial, con el que incluso descendió de Tercera división a categoría regional.

“Fue todo muy rápido, no esperaba estar jugando la Bundesliga con 18 años”, señala al repasar su historia. Pero el técnico Julian Schuster había puesto sus ojos en el chico que había cruzado la frontera desde Suiza, lo llevó a la pretemporada del primer equipo antes del comienzo de la campaña 2024-25 y no tuvo tiempo de arrepentirse: “Me impresionó en el doble 5 tanto por su comprensión del juego como por su dominio del balón. Y también por la naturalidad con la que se movía en el campo”, señaló tras un amistoso ante el Altach de Austria.

El estreno entre los grandes fue en septiembre de 2024, en la cuarta fecha del campeonato en la cancha del Heidenheim. La consolidación fue paulatina, ya que recién volvería a jugar en enero de 2025. La explosión ocurriría unos meses después, en abril, al alcanzar la titularidad; y a partir de ese punto el progreso ya sería irrefrenable.

“Johan ha seguido desarrollándose de forma constante. Ha perfeccionado aún más sus habilidades y su estilo de juego lo ha convertido en una pieza fundamental del éxito del equipo”, señalaba Jochen Saier, miembro de la junta directiva del club, al explicar en junio del año pasado los motivos de la temprana renovación de su contrato hasta 2030. “Es un chico con una gran mezcla de calidad deportiva, autoevaluación realista y humildad”, agregaba por su parte el director deportivo Klemens Hartenbach. “Soy un tipo valiente en el campo, eso básicamente siempre ha sido así, pero también me ayudó mucho trabajar con un entrenador que le da mucha importancia al tema de la mentalidad. Antes me estresaba demasiado; ahora puedo liberar mi cabeza y simplemente jugar”, subrayó en ese momento el protagonista.

La trayectoria en la selección fue igual de meteórica. Si bien desde los 17 años Manzambi había comenzado a transitar la escalera de las divisiones juveniles, cuando había cumplido los 19 seguía siendo un jugador habitual en el combinado Sub 21. De hecho, en marzo de 2025 fue titular en un amistoso ante Inglaterra. Pero 90 días más tarde, su actualidad había dado un vuelco notable.

Los medios germanos hablaban de un futbolista que era obligatorio observar, y el técnico Murat Yakin viajó a Friburgo para verlo actuar en vivo. Fue en un 2-2 contra el Bayer Leverkusen, donde por entonces jugaba Granit Xhaka, el capitán de Suiza. “Le mostró de lo que es capaz en un duelo mano a mano”, expresó Yakin y convocó a ambos para la siguiente ventana FIFA.

El 7 de junio, en un amistoso contra México en Salt Lake City, hizo ingresar al volante de trenzas negras para disputar los 17 minutos finales. La consagración respondería con fidelidad al “estilo Manzambi”, es decir, a toda velocidad: 72 horas después, en Nashville, el rival fue la selección de Estados Unidos dirigida por Mauricio Pochettino. El pibe del Friburgo no solo jugó todo el partido, sino que asistió a Michael Aebischer en el segundo gol helvético y con un zurdazo estableció el 4-0 definitivo. “Me parece increíble que de pequeño veía a Xhaka por televisión y ahora juegue a su lado. Es alguien de quien solo se puede aprender. Me ha dado muchos consejos, sobre todo en lo que respecta al liderazgo y al aspecto mental”, declaró tras ese partido.

Desde aquella ocasión, el chico surgido en el Servette no faltó a ningún encuentro del conjunto helvético. Alterna titularidades y suplencias, pero sabe que está en los planes de Yakin. “Puede ser nuestra arma secreta. Su potencial es tremendo, nos dimos cuenta desde la primera vez que vino con nosotros”, dijo el técnico una vez dada la lista definitiva de los que estarán en la Copa del Mundo.

Ni siquiera la actuación que tuvo en la final de la Europa League ante el Aston Villa, en la que apenas pudo dejar algunos detalles de su calidad, detuvo el entusiasmo por lo que pueda brindarle al equipo. Protagonizar un encuentro de alto vuelo al menos le otorgó una nueva experiencia: “Ese tipo de partidos, como fueron también los de semifinales, fueron una buena preparación para lo que me espera en el Mundial”, indicó con posterioridad. Pese a la derrota, la UEFA le entregó el galardón a la revelación de la temporada, premio que en su día ganaron, por ejemplo, el alemán Florian Wirtz y el francés Rayan Cherki.

El volante suizo box to box llega a la cita norteamericana en pleno auge. Completó una temporada pletórica, lo envuelve el aura que suele rodear a las grandes promesas y se lo disputan clubes de la élite europea. Astutos, y sabedores de lo que tenían en sus manos, los dirigentes del Friburgo no le pusieron cláusula de rescisión al renovarle el contrato, por lo cual los interesados están obligados a negociar con la entidad alemana.

Con edad de juvenil y madurez de adulto, Johan Manzambi se muestra dispuesto a lo que le proponga su técnico: “A mí no me importa el valor del mercado. Yo solo quiero jugar al fútbol, darlo todo ahí donde me ponga el entrenador y estar siempre en la selección”. ¿Podrá un descendiente de centroafricanos y tez negra darle por fin un crack de élite a la siempre fría y conservadora Suiza? Tal vez, la Copa del Mundo nos brinde la respuesta.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/johan-manzambi-el-fogoso-hijo-de-africanos-que-se-perfila-como-el-arma-secreta-de-la-fria-suiza-nid08062026/

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