John C. Reilly reveló que le dio el peor de los consejos a Leonardo DiCaprio: “Un barco que se hunde”
Si Leonardo DiCaprio hubiese seguido el consejo de John C. Reilly, tal vez nunca se habría convertido en una estrella mundial. El actor de Magnolia recordó recientemente que intentó convencer a ...
Si Leonardo DiCaprio hubiese seguido el consejo de John C. Reilly, tal vez nunca se habría convertido en una estrella mundial. El actor de Magnolia recordó recientemente que intentó convencer a su amigo de rechazar el protagónico de Titanic para que se sumara a Boogie Nights: Juegos de placer, la película de Paul Thomas Anderson que se filmó casi al mismo tiempo que el exitoso film de James Cameron.
Durante una entrevista en el podcast Where Everybody Knows Your Name, conducido por Ted Danson, Reilly repasó los orígenes de la película que protagonizó junto a Mark Wahlberg, Julianne Moore, Burt Reynolds, Luis Guzmán y Heather Graham. En ese contexto, reveló una anécdota que sorprendió incluso a los fanáticos más conocedores de Hollywood.
La película de Anderson, estrenada en 1997, seguía el ascenso y caída de Dirk Diggler, un joven que pasa de lavar platos en un boliche nocturno a convertirse en una estrella de la industria pornográfica durante los años 70 y 80. Finalmente, el papel terminó en manos de Wahlberg, pero el director tenía otro nombre en mente: Leonardo DiCaprio.
Según contó Reilly, él y Anderson ya mantenían una estrecha amistad después de haber trabajado juntos en Vivir del azar, el debut cinematográfico del realizador. Convencido del talento de su amigo, estaba decidido a ayudarlo a sacar adelante una producción que, en aquel momento, generaba una enorme resistencia dentro de la industria.
“Participar en una película sobre pornografía era un tabú”, recordó el actor. Agentes, representantes y asesores recomendaban a sus clientes mantenerse alejados del proyecto. Incluso el propio representante de Wahlberg llegó a sugerirle que no aceptara el papel. Desde un principio, Anderson apostó fuerte por DiCaprio, quien venía de destacarse en películas como ¿A quién ama Gilbert Grape? y comenzaba a consolidarse como una de las grandes promesas de Hollywood. Reilly conocía al actor desde que era adolescente y decidió intervenir personalmente.
“Le dije a Paul: ‘Dejámelo a mí. Voy a lograr que haga tu película. Lo conozco desde que era un chico’”, recordó. Sin embargo, cuando se reunió con DiCaprio, descubrió que el actor ya estaba considerando otra propuesta que parecía menos atractiva desde el punto de vista artístico: Titanic, la superproducción de Cameron.
Fue entonces cuando Reilly lanzó el argumento que, visto con el diario del lunes, se convirtió en una de las predicciones más equivocadas de la historia de Hollywood. “Le dije: ‘Escuchame, Leo... Esa película, Titanic, trata sobre un barco que se hunde. Todo el mundo sabe que el barco se hunde. A nadie le va a importar quién está en el barco’”, contó entre risas.
Para Reilly, la verdadera oportunidad estaba en trabajar con Anderson, a quien ya veía como uno de los cineastas más importantes de su generación. “Pensé que Paul iba a convertirse en uno de los directores más talentosos del futuro y que Leo no debía perder esa oportunidad”, explicó.
DiCaprio, sin embargo, estaba dividido. Mientras Reilly insistía en que eligiera Boogie Nights, sus representantes le aseguraban que Titanic sería una película gigantesca. La historia terminó dándoles la razón. Estrenada a fines de 1997, Titanic se convirtió en un fenómeno cultural sin precedentes: fue la más taquillera del mundo, ganó 11 premios Oscar y transformó a DiCaprio en una de las figuras más reconocidas del planeta.
Aun así, Reilly considera que semejante nivel de fama tuvo un costo. “No puedo hablar por Leo, pero creo que Titanic fue una bendición y una maldición”, afirmó. Según su visión, el impacto de la popularidad mundial fue una carga enorme para un actor que todavía era muy joven.
Con el paso de los años, DiCaprio nunca ocultó la admiración que sentía por Boogie Nights. De hecho, en una entrevista publicada por Esquire en 2025 reconoció que no haber participado en aquella película sigue siendo uno de los mayores arrepentimientos de su carrera.
“Fue una película trascendental para mi generación. Cuando finalmente la vi, me pareció una obra maestra”, aseguró el actor, quien además confesó que llevaba más de dos décadas deseando trabajar con Paul Thomas Anderson.
Ese deseo finalmente se concretó en 2025 con Una batalla tras otra, la primera colaboración entre ambos. Para Reilly, que había intentado unirlos desde mediados de los años 90, el momento tuvo un sabor especial. “Fue muy gratificante verlo. Sentí que finalmente siguió mi consejo. Solo le llevó 25 años”, bromeó.