Karim Crucce le ganó por nocaut técnico a Ariel Bracamonte y revalidó su condición de campeón argentino pesado
Hizo simple lo que se presumía complejo y riesgoso. Con una demostración cabal de valentía y contundencia, el bonaerense Karim Crucce le ganó por nocaut técnico en el primer asalto al experime...
Hizo simple lo que se presumía complejo y riesgoso. Con una demostración cabal de valentía y contundencia, el bonaerense Karim Crucce le ganó por nocaut técnico en el primer asalto al experimentado cordobés Ariel Bracamonte y retuvo con éxito por primera vez el cinturón argentino de la categoría pesado, en el mítico estadio de la Federación Argentina de Box. Así firmó su décimo triunfo consecutivo antes del límite, sumando 9 éxitos en el asalto inicial.
Si Crucce Júnior necesitaba una prueba de fuego para validar su condición de campeón argentino pesado, la afrontó anoche en el tradicional ring del estadio de Castro Barros 75. Con tan solo 21 años y 101 kilos, brindando enormes diferencias físicas, no dejó dudas de su calidad boxística al noquear al experimentado “Chiquito” Bracamonte, un verdadero mastodonte de 140 kilos y con una vasta experiencia en el oficio dentro del terreno nacional e internacional.
El joven de Las Flores había expuesto por primera vez la faja que conquistó en mayo de este año al noquear en dos rounds a Esteban Juárez, llegando a la cita con la chapa de haber quebrado el histórico récord de precocidad que ostentaba Oscar “Ringo” Bonavena desde 1965. Sin embargo, frente a las estadísticas perfectas del campeón, se plantó un examen de realismo: un exmonarca argentino y sudamericano dispuesto a aguarle la fiesta con el peso de su historia.
El combate se transformó de inmediato en una recreación moderna del mito de David y Goliat. Sobre el cuadrilátero, la descomunal carrocería de Bracamonte amenazaba con aplastar las ilusiones del joven campeón en cada cruce; sin embargo, Crucce utilizó la velocidad y la precisión como su honda perfecta. Con un boxeo dinámico y una madurez impropia para su juventud, el “David” florense esquivó los martillazos del gigante y terminó noqueando para demostrar que el talento pesa más que los kilos.
Los dos minutos que duró la acción fueron suficientes para saldar todas las expectativas que se habían generado alrededor de las diferencias físicas. Bracamonte salió a imponer su enorme corpulencia, a recostarse contra las cuerdas, a trabajar con la cabeza en el pecho. Crucce, a pesar de la imponencia de “Chiquito”, no se amilanó. Doble jab, paso lateral y una pegada certera que ya había hecho historia en mayo, cuando se convirtió en el campeón pesado más joven de la historia del pugilismo nacional.
Cada vez que el cordobés quería acortar distancias, el campeón argentino metía el upper por adentro y salía por izquierda. Ahí se vio todo su bagaje técnico. Karim demostró que no es solo pegada, también es la escuela de su papá Walter, campeón panamericano en Mar Del Plata 1995. Cintura, timing, golpe al hígado para bajarle los brazos a un tipo que le llevaba una cabeza. Bracamonte, guapo, tiró su cruzado de derecha que tantas veces le dio triunfos, pero nunca encontró a Crucce.
De hecho, en una de las muchas veces que lanzó el golpe al aire, Crucce conectó un contundente cross de izquierda a la cabeza que lo desestabilizó por completo al retador. Al ver que estaba sentido, el campeón aprovechó a descargar una rápida ráfaga de golpes para mandarlo a la lona. La caída de Bracamonte fue tan severa que, mientras el árbitro realizaba la cuenta, la esquina del retador ingresó de inmediato para que recibiera asistencia médica.
Con este triunfo, el joven boxeador oriundo de Las Flores mantuvo su condición de invicto y extendió su impecable récord a 10 victorias, todas obtenidas por la vía del nocaut. En tanto, Bracamonte quedó con una foja de servicios de 15 triunfos (8Ko) y 14 derrotas, de las cuales dos solamente fueron frente a boxeadores argentinos.
Quizás medirse contra Bracamonte, un rival con 40 kilos de ventaja y diez centímetros más alto parecía una apuesta demasiado arriesgada para la promisoria carrera de Karim Crucce. Sin embargo, la forma en que llegó la victoria demostró que la decisión fue la correcta. “Nunca pensé en su peso ni en su estatura, yo confío en mis condiciones”, declaró Karim, apenas bajó del ring. Y razón no le faltó. Después de todo, un estado atlético formidable, una mente concentrada al máximo y mucha potencia en los puños, son la mejor respuesta ante cualquier desventaja física para hacer simple lo complejo.
Así fue el KO de Crucce Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Cerca del Ring (@cercadelring)