Generales Escuchar artículo

La baja de natalidad: ¿un reflejo de cómo hablamos de la paternidad?

La baja de natalidad en la Ciudad de Buenos Aires es un tema que despierta alarmas y también debates. Los datos que tenemos indican que la tasa de natalidad cayó un 40% durante la última década...

La baja de natalidad: ¿un reflejo de cómo hablamos de la paternidad?

La baja de natalidad en la Ciudad de Buenos Aires es un tema que despierta alarmas y también debates. Los datos que tenemos indican que la tasa de natalidad cayó un 40% durante la última década...

La baja de natalidad en la Ciudad de Buenos Aires es un tema que despierta alarmas y también debates. Los datos que tenemos indican que la tasa de natalidad cayó un 40% durante la última década.

Las causas de esta tendencia son múltiples: cambios sociales, culturales y en la estructura familiar tradicional. Hoy hay más hogares unipersonales y parejas que deciden no tener hijos. Las condiciones económicas influyen sobre el futuro, que se percibe incierto y entonces se prefiere postergar la decisión de tener hijos. El acceso a la vivienda, la conciliación entre trabajo y familia, los sistemas de cuidado y educación temprana son otros factores no menores.

Pero creo que hay otro aspecto, que vale la pena explorar, y que tiene que ver con la forma, en cómo hablamos de la paternidad y cómo eso influye en la decisión de tener o no hijos.

¿O no es cierto que, al menos alguna vez, les dijimos a nuestros hijos “tuve que dejar de lado esto por vos” en lugar de “mi vida cambió para mejor cuando llegaste”? Nos enfocamos en los sacrificios que hicimos para ser padres, en el tiempo perdido o en las cosas que dejamos de lado. Y esta forma de hablar puede ir sembrando la idea de que la paternidad es más un sacrificio que aquello que en realidad es un camino de amor, aprendizaje y entrega que nos cambia para siempre.

Si no queremos que nuestros hijos perciban la paternidad como un peso, transmitir las alegrías, el orgullo y la realización que trae ser padre o madre es clave. No se trata de negar las dificultades, sino de mostrar que la paternidad, conlleva sacrificios, pero también es una fuente de amor, de crecimiento y de propósito.

Si les mostramos a las nuevas generaciones que ser padres es un desafío, pero también una de las experiencias más enriquecedoras de la vida, ¿no es más probable así que nuestros hijos quieran ser padres cuando les toque? Cambiar la narrativa sobre la paternidad podría ser parte de la solución a la baja de natalidad.

Hablar de una situación particular o de un problema es poner algo de luz allí donde la realidad muchas veces nos interpela. Cuando en la Ciudad empezamos a hablar de ludopatía, por ejemplo, dimos una batalla convencidos de que hablar del tema en casa, cara a cara, y no simplemente en los chats de padres, era parte de la solución.

La cultura circundante también pesa. Y la forma en que hablamos en familia, de la familia, de la maternidad y de la paternidad también moldea decisiones porque es parte de la comunicación vital de una experiencia única.

Suelo decirle a mi equipo de gestión que gobernar es pensar el metro cuadrado hoy y también en los próximos veinte años. Y no me refiero solamente a la infraestructura, a la educación, a la seguridad o al transporte. Hablo también de cómo imaginamos la Ciudad que viene.

Pienso muchas veces en el futuro y en cómo será Buenos Aires dentro de dos o tres décadas. Me imagino con más de ochenta años, mirando hacia atrás, viendo a mis cuatro hijos crecer y formar sus propios caminos. Y pienso también en qué tipo de ciudad les vamos a dejar.

Una ciudad no es solo sus edificios, sus calles o sus parques. Una ciudad es también las generaciones que la habitan y las que vendrán. Porque las ciudades, al final, también viven de eso: de su capacidad de imaginar y construir el mañana.

La baja de natalidad es más que un dato estadístico. Es una señal de cambio que nos invita a reflexionar. Tal vez sea momento de revisar no solo nuestras políticas públicas, como lo estamos haciendo con el Protocolo 1000 Días para acompañar embarazos en contexto de vulnerabilidad o con el rediseño de los Centros de Primera Infancia, sino también nuestra manera de hablar sobre la familia y la paternidad.

Quizás sea momento de recuperar una narrativa que no niegue las dificultades, pero que vuelva a poner en valor algo que muchos sabemos por experiencia: que tener hijos es una de las formas más profundas de proyectar futuro.

El autor es el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/la-baja-de-natalidad-un-reflejo-de-como-hablamos-de-la-paternidad-nid28032026/

Volver arriba