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La campaña se calienta, la economía se congela

Dicen que no están en campaña, pero siguen los manuales clásicos de los postulantes presidenciales argentinos al pie de la letra y hasta le prestan sus rostros a las caricaturas que los ilustran...

La campaña se calienta, la economía se congela

Dicen que no están en campaña, pero siguen los manuales clásicos de los postulantes presidenciales argentinos al pie de la letra y hasta le prestan sus rostros a las caricaturas que los ilustran...

Dicen que no están en campaña, pero siguen los manuales clásicos de los postulantes presidenciales argentinos al pie de la letra y hasta le prestan sus rostros a las caricaturas que los ilustran.

Javier Milei y Axel Kicillof anticiparon de hecho sus postulaciones en la semana mundial de Nueva York con la presentación ante la sociedad financiera, económica y política internacional. Una instalación prematura que tiene efectos y profundiza situaciones en la realidad local.

“Para la mayoría de los inversores el año ya se cerró respecto de la Argentina. Ahora queda esperar y ver, hasta que se disipe la incertidumbre electoral. Nadie, razonablemente, va a ampliar sus carteras en el país e incluso pueden llevarlos a un nivel un poco menor de exposición local”. La frase le pertenece al responsable de un importante fondo de inversiones que desde Manhattan opera en el país, y es la misma, con apenas algunos matices diferenciadores, que las que pronuncian colegas suyos de Estados Unidos y agentes locales hacen para pintar el actual escenario local y su proyección para los próximos meses.

El alza del riesgo país (más de 40% en un mes) y la errática performance de los bonos argentinos y de las acciones de las compañías nacionales encuentra en ese panorama una parte significativa de la explicación, aun cuando también influye el volátil contexto internacional, que afecta incluso a los papeles de deuda de otras economías más estables.

La preocupación por el impacto de la economía real en la decisión del voto de los argentinos es un elemento que empieza a ponerse sobre la mesa internacional.

El aumento, un poco por encima de lo previsto, del índice de pobreza difundido ayer, que rompió la tendencia decreciente sostenida durante un año y medio, sumó inquietud. El intento del Gobierno por relativizarlo no fue un buen ansiolítico. Más cuando los números de la actividad no dan señales para asegurar que no se estará técnicamente en recesión cuando se difunda el próximo indicador.

Ninguna de esas prevenciones de los que apuestan su dinero debería extrañar si se tiene en cuenta que lejos de minimizar el factor de riesgo electoral Milei lo maximizó durante la visita de tres días a la capital financiera mundial. Y encima volvió a correr el arco, hacia 2028, respecto de la fecha en la que podría percibirse por todos el éxito palpable de sus medidas. Sin quererlo, fortaleció las dudas sobre lo que sucederá con la economía personal el año próximo.

“Anda un imbécil acá en Nueva York hablando y eso justamente hace que nuestro riesgo país suba”, dijo el presidente en alusión al gobernador bonaerense. Lo afirmó en una de las primeras actividades de su agenda, que además de su participación en la asamblea anual de las Naciones Unidas, incluyó disertaciones económicas, la ya rutinaria recepción de un premio por su adscripción sin matices a Israel y encuentros con banqueros, agentes financieros y ejecutivos de grandes empresas, que, según expresiones mayoritarias, salieron conformes de las reuniones.

Todo sin aportar muchas novedades y sin apartarse del repertorio ya conocido del libertario, incluidas la reiteración de sus fobias hacia los periodistas, sus opositores y todos sus contradictores.

Apenas si desilusionó un poco a algunos de los que lo miran como referente al ausentarse sin aviso de una exclusiva reunión con ejecutivos de grandes empresas, que había organizado la titula del Consejo de las Américas, Susan Segal. “Estaba cansado y muy dolorido de la espalda después de un día muy intenso, así que cuando iba camino de la reunión decidió cambiar el rumbo e irse al hotel”, explicó una fuente muy allegada a Milei.

De todas maneras, el contexto había cambiado respecto de sus anteriores presentaciones, ahora con el calendario y el clima electoral ya instalado. Y en tal escenario pareció desoír uno de los más remanidas máximas de los manuales de campaña. Esa que desaconseja a los aspirantes a una reelección potenciar a los rivales, y sobre todo, en economías frágiles, subrayar los riesgos extremos que podría producir un posible cambio radical de rumbo. Es lo que hizo Milei.

Como si hubiera equivocado el auditorio, el presidente libertario les dijo a los inversores -alérgicos a la incertidumbre que sigue generando un país históricamente pendular- lo que les dice a los votantes argentinos para que si no es por convicción y entusiasmo lo voten por espanto a cualquier otra opción.

Contrapunto electoral

Kicillof le devolvió atenciones y criticó con dureza las políticas de Milei, como para contrarrestar la profusa publicidad oficialista de los éxitos económicos y sociales (comprobables o muy discutibles, da igual) de la actual administración desplegada en estos días por el Presidente, el ministro de economía, Luis Caputo, y el embajador argentino ante la Casa Blanca, Alec Oxenford, en los diversos atriles y micrófonos por los que pasaron.

Aunque en su primer viaje de exhibición como precandidato el gobernador procuró desarmar prejuicios, bajar prevenciones y mostrarse moderado, razonable, contrario a la emisión descontrolada y buen pagador ante acreedores y potenciales prestamistas e inversores, no dejó de reafirmar posiciones y enrolamientos conocidos.

Subrayó las zonas oscuras de la realidad local y cuestionó la situación no solo de la microeconomía sino que también cuestionó los fundamentos de la estabilidad macroeconómica y su sustentabilidad. En ese sentido, negó que la suba del riesgo se debiera a la posibilidad de que él fuera Presidente sino a “las dificultades que habrá para afrontar los exigentes vencimientos de deuda del año próximo”. Todo muy en clave argentina, con un estetoscopio en cada país para auscultar el impacto entre propios y ajenos, entre nacionales e internacionales.

“No sólo no hay un milagro económico en la Argentina, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”, dijo Kicillof.

Lo afirmó en una reunión con dos referentes internacionales socialdemócratas, como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que lejos están de figurar en el álbum de favoritos de los dueños del dinero y más lejos aún de mostrarlo a Kicillof en plan aperturista y de ampliación de fronteras político-ideológica.

Contra las opiniones críticas, los colaboradores de Kicillof se jactaron de ese encuentro: “Esa foto lo pone en la escena mundial como par de dos figuras internacionales. Ese lugar lo ocupa él y no otro. Y reafirma su perfil”. Otra vez la vista estaba puesta en la Argentina.

De todas maneras, los kicillofistas consideraron positiva la primera incursión destinada a derribar fantasmas en campo visitante.

“No fue mala su visita y hasta podría decirse que fue bastante buena, pero todavía falta mucho para que genere confianza y despeje el temor a un regreso del populismo irresponsable. Sus definiciones son todavía muy vagas, tanto que evitó no solo exponer un programa de gobierno sino que ni siquiera habló de medidas concretas si llegara a la presidencia porque, dijo, todavía ni siquiera es candidato”, afirmó un inversor que participó de las reuniones en las que habló Kicillof. Otros dos ejecutivos coincidieron con esa afirmación.

Kirchnerista sin querer

Los movimientos en Nueva York del gobernador nocandidato parecieron confirmar que el sendero por el que se mueve es muy estrecho y él no parece dispuesto, al menos por ahora, a arriesgarse a ampliarlo, aún a costa de quedar en offside. Como cuando acusó a una periodista de tenderle “una emboscada” por haberle preguntado e insistido sobre su posición respecto de las acciones militares de Israel en Gaza.

Para explicar en clave local esas dificultades y la forma cautelosa (o poco nítida) en que se comporta todavía Kicillof un agudo dirigente peronista afirma que “el gran problema de Axel es que los únicos que no lo consideran kirchnerista son los kirchneristas y él no se atreve a desmentir a unos ni a otros”.

La vuelta al país después de su baño neoyorquino y tras la avant premiére del lanzamiento de su proyecto nacional (sin animarse a anunciar su candidatura) probablemente lo obligue a algunas definiciones.

El tribunal que enfrenta el gobernador ahora es un poco más amplio. Además de los votantes probables o potenciales y los poderes reales argentinos, también empiezan a juzgarlo los grandes tomadores de decisiones políticas y económicas extranjeros.

Al mismo tiempo, los fiscales y francotiradores del cristicamporismo y del massismo agazapado afinan acusaciones y puntería en una extraña (o no tanto) coincidencia con el oficialismo libertario.

La reinstalación del planteo de “Cristina libre”, como premisa del kirchnerismo y la metralla de críticas acusaciones que le lanzaron la muy camporista Mayra Mendoza y Facundo Tignanelli, brazo ejecutor de Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires, durante la semana previa al acto proselitista del gobernador fueron apenas unas muestras gratis de un stock destinado a intentar que se someta a la jefatura (ajada) de la expresidenta.

Milei y Kicillof, de todas maneras, son por ahora los dos únicos productos que aparecen en las góndolas electorales con chances de ser adquiridos en la elección presidencial de 2027. El péndulo argentino, otra vez, en movimiento.

Sin embargo, sobran las incógnitas, sobre todo para los tomadores de decisiones económicas. Ninguno tiene asegurado el triunfo. Ni siquiera Milei que es el que mejor posicionado aparece, luego de amesetarse su caída. Pero todos siguen teniendo mucho más rechazo que aprobaciones.

Así es como los últimos movimientos independentistas de Patricia Bullrich adquirieron más densidad que otros anteriores de su larga carrera política, siempre en hogares (partidarios) de tránsito. La repetición y el contexto le dieron otra reverberación.

“La idea de la continuidad con cambio, que puede expresar Patricia empieza abrir expectativas entre muchos que bancan el rumbo, sobre todo económico del Gobierno, pero quieren otras formas, otra construcción y un nuevo equipo, sobre todo en la mesa chica. Para muchos ya hubo suficiente de destrucción, excentricidad e intolerancia. Pero su candidatura, por ahora, no es probable, mientras Milei mantenga las chances e ser elegido”, explica un consultor, cuyas estudios contratan el Gobierno, excambiemitas no mileístas y grandes empresas.

Los candidatos outsiders por ahora no solo no levantan vuelo, sino que ni siquiera empezaron a carretear. De todas maneras, la campaña se aceleró y empezó a calentarse en Nueva York, como para que la economía se enfríe un poco más. Nadie quiere arriesgar.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/la-campana-se-calienta-la-economia-se-congela-nid24092026/

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