La cartelera teatral en 2026, repleta de historias que fueron éxitos en los cines
En marzo de este año, el productor Carlos Rottemberg analizó en un ...
En marzo de este año, el productor Carlos Rottemberg analizó en un extenso encuentro con LA NACION una situación que lo inquietaba por entonces -y lo inquieta hoy-: cómo la falta de ficción en la televisión abierta pone en estado de alerta al teatro comercial que se viene nutriendo, salvando las contadas excepciones de siempre, de aquellos actores y actrices que habían protagonizado éxitos televisivos. En ese abanico histórico entran aquellos intérpretes del llamado Clan Stivel a los ciclos de Cris Morena, pasando por las telenovelas de Alberto Migré, las diversas producciones de Polka o de Gustavo Yankelevich, y siguen los nombres.
Cuando se produjo aquella charla en un bar de Palermo Chico, quien lideraba el rating de las obras con mayor cantidad de espectadores era la obra ¿Quién es quién? La protagonizan Luis Brandoni, el actor de tantos éxitos televisivos, y Soledad Silveyra, la protagonista de la telenovela Rolando Rivas, taxista, de 1972, o de Pobre diabla, otra trama que detenía al país frente a los televisores. Dos claros exponentes, entre tantos otros, del primer corrimiento: el de la pantalla chica a la escena.
Con el paso de los meses de esta misma temporada fueron sumándose a la cartelera una variedad de títulos devenidos en rotundos éxitos de público que, en algún pasado un tanto lejano, habían sido éxito en los cines. A los hechos: Rocky, con Nicolás Vázquez, cuya historia de base se estrenó en 1976; La sirenita, con Albana Fuentes, Evelyn Botto y José María Listorti, entre otros, que llegó a la pantalla grande en 1989; Pretty Woman, con Florencia Peña y Juan Ingaramo, cuya versión en cines fue en 1990; y La cena de los tontos, con Laurita Fernández, Martín Bossi y Gustavo Bermúdez, que fue un éxitos en las salas en la temporada de 1998.
En promedio, cuatro de los tanques de la cartelera 2025 están basados en películas estrenadas hace 40 años, cuando la calle Lavalle todavía era la meca de los grandes cines, a los cuales concurrían miles de personas durante el día.
Que el teatro comercial reflote tanques del cine que tuvieron sus primeras versiones en modo cómic, miniseries, texto dramático o novelas no es algo nuevo. Sobran ejemplos históricos. Como caso testigo de la actualidad sirve reparar la afluencia de público que está teniendo Escenas de la vida conyugal, con Ricardo Darín y Andrea Pietra. La obra de Ingmar Bergman fue una serie estrenada en Suecia en 1973 que, un año después, llevó al cine. Basada en el valor del teatro y en esa repercusión se estrenó en un teatro de Buenos Aires en la temporada de 1992 ese mismo título protagonizado por Alfredo Alcón y Norma Aleandro, la directora de la puesta actual -que se estrenó en 2013-.
Ahora bien, a juzgar por las grandes producciones previstas para el 2026 esta tendencia parece acentuarse. Lo cual presenta una situación un tanto extraña. Así como en otros tiempos el circuito comercial apeló a actores nativos de éxitos de la pantalla chica los hechos indican que buen parte de las apuestas del circuito comercial fuertemente ahora se basan en (viejos) títulos de la pantalla grande.
Un 2026 cargadoA los nombres. Como en los viejos cines de barrio con películas en continuado, para el año próximo se viene el musical Charlie y la fábrica de chocolate, con Agustín “Rada” Aristarán, trama que tuvo su primera versión cinematográfica en 1971; Annie, que fue llevada a la pantalla grande en 1982 con dirección de John Huston; Hairspray, con Damián Betular y dirección de Fernando Dente cuya primer versión en cine data de 1988: Papá por siempre, con Martín”Campi" Campilongo y Dani “La Chepi”, que llegó a la pantalla grande en 1993; Billy Elliot, musical que dirigirá Rubén Szuchmacher, que llegó al cine en el año 2000; y Secreto en la montaña, que protagonizarán Esteban Lamothe y Benjamín Vicuña y que el director Ang Lee llevó al cine en 2005. Lo cual, contando que todas estas grandes producciones se estrenarán la temporada próxima, el promedio indica que se tratan de éxitos en cines de hace 36 años.
Consultado por LA NACION, Adrián Suar, figura clave de la ficción televisiva en la pantalla chica y jugador de peso como productor y actor del circuito comercial, considera que “la merma de la ficción en la televisión abierta hizo que el teatro fuera una salida importante. Eso es algo que se fue fortaleciendo desde la pandemia”.
Quien actualmente está involucrado en la producción de La cena de los tontos reconoce que, a veces, se buscan títulos ya hechos, que han tenido un recorrido exitoso. “De todos modos -señala-, en mis últimos años he tratado de recurrir y apostar por autores nacionales. Me ha pasado con Inmaduros, con Felicidades, con Las hijas y, el año próximo con otra obra de Mariano Pensotti en la búsqueda permanente de historias que puedan hacer reír o conmover”.
Por su parte, Carlos Rottemberg es parte del equipo que llevó al Gran Rex títulos como Matilda, School of Rock, La sirenita y que, en 2026, estrenará Charlie y la fábrica de chocolate. En una de sus tanta salas porteñas estrenará Papá por siempre y, a Mar del Plata, lleva La cena de los tontos y Pretty Woman, tanques teatrales que lo fueron también en cine.
“Los clásicos exceden los formatos -reflexiona-. Por otra parte, como siempre digo, el teatro y el cine son como primos hermanos. Y en lo que hace a la variedad de títulos teatrales que tuvieron sus versiones cinematográficas diría que siempre hay oleadas. Tuvimos la ola de teatro de mujeres como la de los musicales, que es un fenómeno internacional. Lo más paradojal de esta situación es que este año, declarado por la gente del cine local como un año muy malo en términos de público, el teatro se apalanca en el cine”.
Tanto se apalanca entre estos primos hermanos que muchos de estos títulos se presentarán en salas teatrales pensadas para aquel público que veía historias en grandes pantallas, como el mismo Gran Rex.