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La dura historia de Mavinga de Gran Hermano: perdió a su madre, la secuestró su tía y tiene un negocio particular en La Plata

Jenny Mavinga es una de las jugadoras de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) más fuertes, y no por el cariño del público, sino por una historia de resiliencia que la acompaña todos los dí...

La dura historia de Mavinga de Gran Hermano: perdió a su madre, la secuestró su tía y tiene un negocio particular en La Plata

Jenny Mavinga es una de las jugadoras de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) más fuertes, y no por el cariño del público, sino por una historia de resiliencia que la acompaña todos los dí...

Jenny Mavinga es una de las jugadoras de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) más fuertes, y no por el cariño del público, sino por una historia de resiliencia que la acompaña todos los días. Fuera de la casa, la jugadora nacida en la República Democrática del Congo es dueña de una imponente peluquería en el centro de la ciudad de La Plata, fruto de su esfuerzo desde hace 23 años trabajando en el país.

Su llegada a la Argentina fue casi por casualidad, después de que se enamorara de un joven argentino, con quien tuvo dos hijas. Tras esa relación, Mavinga estaba negada al amor, pero muy pronto llegaría a través de una aplicación de citas. Damián, quien es hoy el amor de su vida, abrió las puertas a LA NACION de Afro Hair La Plata para conocer no solo el lugar en el que la participante pasaba sus días antes de hacerse famosa, sino los detalles desconocidos de la vida de la primera jugadora africana en estar en el reality más visto de la televisión argentina.

“No entiende cómo los argentinos se quejan tanto”

“La historia de ella es muy rica. Ella contó un 10% de todo lo que le pasó. Es medio reticente a contarla porque no le gusta victimizarse. Tiene muchísimo para dar y un mensaje muy lindo con el que la gente se puede sentir identificada, que ella salió del barro y pudo progresar. Muchas veces me dice que no entiende cómo los argentinos se quejan tanto. Dice: ‘Yo los llevaría una semana al Congo a los que se quejan, para que vean lo que es’”, reconoció la pareja de la jugadora.

“Ella llegó a los 17 años a la Argentina y trabajó acarreando carros en La Salada. Luego, con el novio que tenía le fue muy bien en el rubro textil y pudieron abrirse un local de ropa. Eso le permitió seguir formándose y al separarse ella ya tenía su propia peluquería, que fue siempre su gran sueño”, explicó sobre el camino recorrido por su novia.

La dura infancia de Mavinga: “Fui secuestrada por mi tía” La desgarradora historia de vida de Mavinga, participante de Gran Hermano 2026

En algunas declaraciones realizadas por la propia Mavinga en el reality, también se pudo conocer que atravesó una infancia y adolescencia muy cruda. A los cuatro años, producto de la muerte de su madre, quedó al cuidado de su padre y a los siete años fue raptada por una tía que la hizo trabajar como servidumbre hasta sus 15 años. “A los 7 años fui secuestrada por mi tía materna. Me maltrató como una hija de p...”, recordó.

“A los 15 años dije: ‘Ya me cansé de esta vida’. Me fui a trabajar de moza, me fui a la calle. El primer día me cag...ron a palos. Al segundo día volví a buscar trabajo de nuevo”, le contó a sus compañeros en la casa. Sin embargo, tras lograr irse a vivir a Francia, su destino cambió para siempre. “Me dieron trabajo porque yo era muy flaquita, con melones… a los franceses les gustan flaquitas con tetas”, contó sobre las oportunidades que le dio su físico, no solo como moza, sino también como modelo en distintas producciones que aún hoy tiene compartidas en sus redes.

En este complicado camino conoció al padre de sus dos hijas y fue justamente la idea de poder cambiar su realidad lo que la hizo viajar a la Argentina, un país del que nunca había escuchado y del que no comprendía el idioma. “A los 15 años conocí a mi primer marido. A los 17 me vine con él. Estuve 13 años casada, después me separé”, rememoró.

La historia de amor de Mavinga y su novio Damián

Después de estar 13 años casada, Mavinga no creía que podría volver a enamorarse, pero su verdadero amor estaba más cerca de lo que ella pensaba. “Nos conocimos gracias a la modernidad de las aplicaciones hace siete años. Era una aplicación que te decía la cantidad de veces que te cruzabas. Nos habíamos cruzado como 340 veces en dos días porque estábamos muy cerca. Ella pensó que era un vecino y no, era yo que estaba trabajando justo en la misma manzana”, explicó Damián.

“Hay una anécdota linda, porque ella arrancó diciéndome que no quería saber nada con tener algo serio. Me dijo: ‘Yo estoy recién separada, yo quiero divertirme’. Y yo le dije: ‘Bueno, bárbaro, vamos por esa’. Y a la semana me dio la llave de su departamento para que vea que se lo quería tomar en serio”, expresó entre risas al recordar ese día.

A diferencia de que las opiniones dentro de la casa sobre la convivencia se encuentra dividida entre quienes la quieren y quienes no, el hombre aseguró a LA NACION que vivir con Mavinga no solo es muy divertido, sino que suele ser una persona que se preocupa todo el tiempo por cómo se encuentran los demás y que es autosuficiente. “A ella le encanta cocinar comida africana. Cada tanto le gusta sorprender a sus amigos con platos de allá de su país y la verdad que son muy ricos”, indicó, esperando que algún día pueda deleitar a sus compañeros de GH con sus costumbres.

En relación con las dificultades que Mavinga debe enfrentar en la casa, Damián explicó que son más internas que externas. “Tuve la oportunidad de hablar con Lucero, que convivió con ella una semana, y me dijo que está recontra bien. Todavía no había entrado en ningún conflicto, pero bueno, en ese momento se llevaba bien con todos. Creo que el punto débil en ella sea eso, el ‘hacerse la cabeza’ por el afuera y pensar en cómo estarán sus hijas”, argumentó.

Mavinga tiene dos hijas de 12 y 14 años, fruto de la relación con su exmarido. Y aunque desde el primer momento las dos estuvieron al tanto de todas las instancias que tuvo que atravesar su mamá para entrar a Gran Hermano, nunca pensaron que el sueño podría hacerse realidad. “La menor está feliz desde el primer día. La otra, que ya es adolescente, al principio estaba un poquito reticente y decía: ‘No sé si quiero que mi mamá sea famosa’. Pero después se terminaron enganchando con el programa y hoy en día hablan todo el día con sus compañeros del reality”, explicó sobre lo que significó para las niñas este cambio en sus vidas.

Así es por dentro la peluquería de Mavinga en La Plata

Al comenzar Gran Hermano, Mavinga dejó en claro que dejará todo en el programa para luchar por sus metas, las cuales son poder terminar su casa propia y potenciar su salón de belleza Afro Hair LP ubicado en el centro de la ciudad de La Plata.

“Este negocio lo maneja totalmente ella, ahora estoy yo porque ella no está, pero ella maneja absolutamente todo. Hay una parte de su historia que no la contó todavía en el programa, pero es que ella trabajaba en un restaurante y se iba comprando elementos de peluquería. Cuando juntó todo lo que necesitaba, tuvo su primera peluquería ya de muy chica”, sacó a la luz su novio sobre la historia de Mavinga que capítulo a capítulo suma más momentos.

“Ella está en el negocio hace como 10 años. Este lugar físico lo abrió 20 días antes de que entrara en la casa porque se le venció el contrato en el otro lugar donde estaba, y bueno anduvimos a las corridas porque ya sabíamos que traba la casa y había que hacer todo bastante rápido”, reveló.

“Su especialidad es todo lo que sea pelucas, extensiones, cabello postizo, cortinas, cola de caballo, todo eso. También hace trenzas africanas y después todos los servicios que hay en una peluquería común”, explicó sobre el trabajo diario de su enamorada, quien ya era muy conocida en La Plata por su trabajo, pero que hoy en día explota de clientes por haberse vuelto viral en redes sociales.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/la-dura-historia-de-mavinga-de-gran-hermano-perdio-a-su-madre-la-secuestro-su-tia-y-tiene-un-negocio-nid11032026/

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