La Falda busca preservar una casa que es considerada un emblema de la arquitectura moderna argentina
CÓRDOBA.- En 1938, el francés Juan Jam, quien junto a Ricardo Allúa y Finn Schmiegelon creó las Academias Pitman —pioneras en la enseñanza de taquigrafía, mecanografía y contabilidad en Bu...
CÓRDOBA.- En 1938, el francés Juan Jam, quien junto a Ricardo Allúa y Finn Schmiegelon creó las Academias Pitman —pioneras en la enseñanza de taquigrafía, mecanografía y contabilidad en Buenos Aires—, compró un terreno en La Falda, Valle de Punilla, para construir una casa de verano.
Contrató para el proyecto al prestigioso arquitecto Wladimiro Acosta (Odesa, 1900- Buenos Aires, 1967), quien dejó una huella significativa en la arquitectura moderna argentina. La propiedad, que llevó el nombre de Casa Miramontes, fue estrenada a comienzos de 1940 y hoy es considerada de valor nacional e internacional por varias particularidades de su diseño.
La Municipalidad de La Falda avanza en declararla patrimonio cultural de interés arquitectónico, cultural y ambiental, e intenta impulsar a que el gobierno nacional haga lo propio para lograr preservarla de futuras modificaciones.
Fabio Grementieri, arquitecto de vasta trayectoria en patrimonio, está asesorando a La Falda no solo con la Casa Miramontes, sino en el desarrollo de una normativa general de preservación. Enfatiza, en diálogo con este diario, que la Casa Miramontes forma parte de un “pequeño y selecto grupo de casas vanguardistas del Movimiento Moderno de la Argentina que son referencia a nivel internacional”.
A este grupo lo integran la Casa Curutchet, en La Plata, que es patrimonio mundial Unesco; la Casa Sobre el Arroyo, en Mar del Plata, del arquitecto Amancio Williams, y la Casa Ocampo, en Buenos Aires, diseñada por Victoria Ocampo y Alejandro Bustillo.
La Casa Miramontes es considerada un modelo de relevancia mundial del sistema Helios de la arquitectura bioclimática. Este sistema, destaca Grementieri, implica construir según la orientación y la latitud, de manera que se pueda aprovechar el sol y también “controlarlo” durante todo el año.
Esta es una de las cuatro casas que construyó Acosta mientras experimentaba con el sistema y la única construida en un “contexto de baja densidad urbana y un entorno natural privilegiado”. Dos de las que construyó en Buenos Aires sufrieron varias modificaciones y otra, situada en el centro de la ciudad de Bahía Blanca, está en buen estado y alberga oficinas.
“Es una obra que se inscribe en la evolución internacional de la arquitectura moderna, su globalización, su eclecticismo y su regionalización. Es además la demostración del estudio, la teoría, la praxis y la trayectoria de un arquitecto y urbanista destacado y comprometido con cuestiones técnicas, sociales y culturales de la época y del país. Es un recurso cultural de valor excepcional para la ciudad de La Falda y el Valle de Punilla, la pieza culminante en el desarrollo de la arquitectura serrana, y un gran ejemplo de arquitectura vacacional moderna de la Argentina”, afirma Grementieri.
La Casa Miramontes integra el libro de Acosta sobre el Sistema Helios. “Es un equivalente a las grandes casas de la modernidad, tiene valor nacional e internacional —insiste el asesor—. No se puede museificar todo, se puede usar la construcción preservándola. Hay que trabajar sobre lo que está alrededor y también sobre las nuevas construcciones para que respeten la arquitectura serrana, consensuar”.
Deshabitada y en buenas condicionesAna Elizondo, secretaria de Cultura de La Falda, explica a LA NACION que la construcción, que está deshabitada, está en condiciones óptimas de mantenimiento. El propietario quiso hacer una subdivisión del lote, pero la Municipalidad no se lo permitió.
“Logramos un acuerdo con él por haberle restringido su dominio. La idea es habilitarla para fines comerciales que no afecten al lugar y, a la vez, permitan admirarla”, afirma Elizondo. Advierte que ya se hicieron algunas modificaciones en la casa. “Los faldenses nos dimos cuenta tarde de la joya que tenemos en la ciudad”.
Karim Blanco, presidenta de la Junta Municipal de Historia de La Falda, detalla que hace dos años impulsaron la ordenanza municipal para declararla de interés patrimonial, mientras que solicitaron la protección de interés patrimonial nacional. “Ya tiene dictamen de la Comisión Nacional de Monumentos”, advierte.
El proyecto de ordenanza destaca que la Casa Miramontes es “una obra maestra de la arquitectura argentina” y que, por sus características únicas, “la preservación debe ser integral e incluir no solamente todo lo edificado (casa, pileta, cerco y caminería), sino además el terreno con sus características y todo el espacio vacío dentro del inmueble”.
También, de acuerdo a la iniciativa, “se debe incluir un área de amortiguación para proteger el entorno inmediato”, tanto el espacio público como el tejido de la manzana y de las circundantes mediante normativa municipal, provincial y nacional”.
Blanco señala que la casa cambió de manos en los ’80 y puntualiza que tanto la Carta Orgánica Municipal como las ordenanzas vigentes determinan que “cualquier modificación a construcciones de más de 50 años debe pasar por la autorización de la Junta de Historia Municipal, que equipara una subdivisión con una demolición". “En otras gestiones se habían permitido las modificaciones; ahora estamos acompañando las tratativas con el propietario para la preservación”, dice.