La familia mexicana que eligió autodeportarse luego de 20 años de vivir en California: “Vivir con miedo no es vivir”
Durante más de 20 años, la familia Burgueño desarrolló su vida en Long Beach, California. Allí criaron a sus dos hijos, establecieron relaciones comunitarias y levantaron desde cero un negocio...
Durante más de 20 años, la familia Burgueño desarrolló su vida en Long Beach, California. Allí criaron a sus dos hijos, establecieron relaciones comunitarias y levantaron desde cero un negocio de jardinería que les permitió sostenerse económicamente. Sin embargo, decidieron dejar todo atrás e ir a México debido al temor a una posible detención migratoria.
Una vida construida en California que quedó atrás por miedo a las detenciones migratoriasLa familia no fue objeto de una orden de deportación ni enfrentaba un proceso judicial abierto. Aun así, decidió abandonar EE.UU. de forma voluntaria. La madre y los dos hijos son ciudadanos estadounidenses, mientras que el padre no tiene estatus regular. Esa combinación de estatus, frecuente en miles de hogares, fue el principal factor que los llevó a tomar una decisión anticipada para evitar una separación forzada.
Según relataron, el miedo acumulado tras un encuentro cercano con agentes migratorios cambió la dinámica familiar. A partir de ese momento, el padre comenzó a sentir que su presencia en espacios públicos implicaba un riesgo constante.
“Vivir con miedo no es vivir en absoluto”, dijo Francisco Burgueño a NBC Los Angeles. “No quería que le quitaran su dignidad. No es un delincuente”, agregó su esposa Sonia Burgueño.
Debido a este contexto, decidieron vender el negocio de jardinería que había operado durante 20 años en el sur de California. “Nuestros clientes eran como familia”, señaló Sonia. También retiraron a su hijo menor de la escuela secundaria y se despidieron de clientes, vecinos y amigos que habían formado parte de su entorno cotidiano durante años.
La salida por la frontera de California con MéxicoLa salida se realizó por el cruce fronterizo de Otay Mesa, entre California y México. Al cruzar, el padre fue interceptado por autoridades fronterizas. “Le tomaron sus huellas. Todo esto es como su firma y le dijeron que no puede entrar a EE.UU. por diez años”, detalló Sonia en una entrevista con Telemundo.
El hombre fue deportado previamente cuando tenía 19 años, circunstancia que, según explicó, le impidió regularizar su situación migratoria posteriormente, incluso estando casado con una ciudadana estadounidense. Esa condición fue determinante en la imposibilidad de encontrar una vía legal de permanencia.
“Me siento humillado, ya no tenía esperanza de que podía vivir con libertad en ese país”, dijo Francisco a Telemundo. “Nos vamos juntos, y eso es lo más importante”, agregó.
Tras completar el cruce, la familia tiene la intención de continuar con su viaje hacia el estado de Sinaloa, lugar de origen del padre. El traslado se realizó con pertenencias limitadas y con un margen reducido de recursos económicos, lo que obligó a depender de ahorros y del apoyo de personas cercanas.
En redes sociales, allegados a la familia iniciaron una campaña de recaudación de fondos destinada a cubrir gastos básicos de la mudanza, regularización de vehículos, reparación de la vivienda y eventual reactivación de la actividad laboral en México.
“Nos acercamos a nuestra comunidad con humildad y esperanza para pedir apoyo para Francisco, Sonia y su familia durante una transición inesperada y difícil“, manifestaron en una campaña de GoFundMe. “Debido a la reciente intensificación de las medidas de control migratorio del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), la familia se vio obligada a mudarse sin previo aviso”, explicaron.
La familia mexicana que eligió autodeportarse con un negocio de 20 años en CaliforniaUn nuevo comienzo en MéxicoLa llegada a México implicó un proceso de adaptación para la mayoría de los integrantes de la familia, especialmente para quienes habían pasado prácticamente toda su vida en EE.UU. El entorno, las condiciones laborales y los trámites administrativos representaron nuevos desafíos.
Durante los primeros días, la familia enfrentó dificultades logísticas vinculadas al transporte de sus pertenencias y a la obtención de permisos para circular con sus vehículos. También debieron resolver cuestiones básicas como alojamiento temporal y resguardo de bienes.
“Estamos intentando encontrar un lugar para guardar nuestro camión y remolque con todas nuestras pertenencias sin que las roben y luego buscar un hotel que acepte perros porque tenemos a Toby", señaló Sonia en un video publicado en redes sociales. “No está saliendo según lo planeado. Estamos pasando por un momento difícil, pero vamos a sacar lo mejor de ello y vamos a resolverlo”, agregó.