La Finalissima, en suspenso: la postura de Argentina y España, la puja por la sede y el riesgo de llegar al Mundial sin partidos preparatorios
La escalada de tensión en Medio Oriente modificó el mapa mundial y también impactó en el deporte. Tras los bombardeos de Irán sobre Qatar, aliado político de Estados Unidos, la Finalissima en...
La escalada de tensión en Medio Oriente modificó el mapa mundial y también impactó en el deporte. Tras los bombardeos de Irán sobre Qatar, aliado político de Estados Unidos, la Finalissima entre Argentina y España, prevista para el 27 de marzo en Doha, quedó en suspenso y tanto la Conmebol como la UEFA ya trabajan en un posible cambio de sede.
Ni Lionel Scaloni ni Luis de la Fuente parecían demasiado interesados en disputar este encuentro a menos de tres meses del inicio de la Copa del Mundo, pero ahora la AFA y la Federación Española impulsan su realización “a como de lugar”, ya que una cancelación definitiva dejaría a la Albiceleste y a la Roja sin compromisos preparatorios antes de la gran cita en Estados Unidos, Canadá y México.
Este sábado, tras los bombardeos de la Guardia Revolucionaria iraní contra la base aérea Al Udeid -la principal base militar estadounidense en Qatar, ubicada a 70 kilómetros del estadio Lusail, donde debía disputarse la Finalissima-, la asociación de fútbol local anunció el aplazamiento de todos los torneos, competiciones y partidos “con efecto inmediato y hasta nuevo aviso”. La medida afecta principalmente a los certámenes domésticos, pero también incluye el esperado cruce entre el campeón de América y el de Europa.
Si bien desde Doha buscan sostener al país como organizador, teniendo en cuenta que ya se habían vendido los 88.966 tickets disponibles y que, además, el evento implicaría una fuerte inyección de dinero en concepto de turismo y sponsoreo, entre otros rubros, la postura de las federaciones es trasladar la Finalissima a otro país y, sobre todo, fuera del Golfo Pérsico. En ese marco, y tras los primeros contactos que se produjeron este lunes, las opciones que emergen son otros dos escenarios donde la selección de Lionel Scaloni ya se consagró: el Hard Rock Stadium de Miami, donde obtuvo el título en la Copa América 2024, y Wembley, estadio de la Finalissima 2022 ante Italia. Este último, en caso de ser elegido, incluso podría consolidarse como sede fija para este tipo de encuentros.
Ante la posibilidad latente de llegar sin rodaje a la Copa del Mundo, y tratándose además de las dos selecciones mejor posicionadas en el ranking de la FIFA, las partes coincidieron en la necesidad de disputar el partido sin que eso implique poner en riesgo a las delegaciones. “Sabemos que las conversaciones están en marcha y que las negociaciones continúan. Desconocemos realmente cuánto tiempo se prolongarán, pero entiendo que la solución, si el partido no se puede jugar allí, sería buscar otra sede”, explicó De la Fuente, entrenador español, en diálogo con Radio Nacional.
En la AFA no hubo voces oficiales hasta el momento. Desde Viamonte apenas se dejó trascender la convocatoria a una reunión de Comité Ejecutivo agendada para este martes, en la que se evaluará si finalmente se sostiene el paro de actividades en el fútbol argentino o si, teniendo en cuenta la reacción adversa que generó la medida entre los hinchas, se opta por dar marcha atrás.
Además de la Finalissima, Argentina y España ya tenían acordado un segundo compromiso en Doha a finales de marzo: el equipo de Scaloni debía enfrentar al seleccionado qatarí el 31, mientras que la Roja planeaba medirse con Egipto, el 30. Ambos partidos formaban parte del Qatar Football Festival, un espectáculo que también contemplaba la participación de Arabia Saudita y Serbia.
Ese panorama, junto con la caída de los amistosos que Argentina tenía planificados para junio frente a México y Honduras en Estados Unidos, dejaría a la selección sin compromisos previos a la Copa del Mundo, salvo que se cierre un acuerdo de último momento.
Según pudo averiguar LA NACION, la intención de la Conmebol y la UEFA es resolver la cuestión antes del fin de semana. Pese a los esfuerzos de Qatar por sostener la organización -y el negocio que implica-, tanto en la AFA como en la Federación Española dan prácticamente por descartada la posibilidad de jugar en Doha: hoy es imposible acceder a la ciudad, ya que, debido a la situación bélica, permanece cerrado el espacio aéreo de buena parte de la región, incluido el Aeropuerto Internacional de Dubái, uno de los de mayor tráfico del mundo.
Pese a que fue Estados Unidos -en alianza con Israel- quien tomó la iniciativa en el conflicto contra Irán, desde el país gobernado por Donald Trump hicieron saber que están dispuestos a albergar el partido y que pueden ofrecer las mismas garantías de seguridad proyectadas para el Mundial.
En términos organizativos, Miami aparece como una opción fuerte por distintos factores. Es la tercera ciudad del planeta con mayor cantidad de argentinos, a nivel marketing representa la plataforma ideal como antesala de la Copa del Mundo -allí se disputarán siete partidos- y, además, es un escenario que históricamente le ha resultado cómodo a la Argentina y, claro, a Lionel Messi. El problema es que para esa fecha, entre el 15 y el 29 de marzo, el Hard Rock albergará el Miami Open, por lo que el partido debería moverse, al menos, unos días.
Del lado español, en cambio, cobra mayor fuerza la alternativa de jugar en Londres, sobre todo por la cercanía con la capital inglesa y por una cuestión estrictamente logística. De todos modos, habrá que ver si se llega a tiempo para organizar un evento de semejante magnitud en apenas unas semanas. Por lo pronto, la idea es sostener la fecha original y también la del segundo amistoso, aunque todo quedará supeditado a la definición de la sede.
En caso de suspenderse la Finalissima y de no conseguir un rival para una última prueba antes del Mundial, Scaloni debería definir la lista de convocados sin más exámenes -la nómina debe presentarse a finales de mayo- y Argentina llegaría al debut frente a Argelia con 213 días sin competencia oficial. En 2022, en cambio, había disputado cuatro amistosos entre junio y noviembre: todos ante rivales de menor jerarquía, pero que al menos sirvieron para darle rodaje al plantel y para que futbolistas como Enzo Fernández comenzaran a ganarse un lugar.
La imprevisibilidad de la guerra y la falta de planificación de la AFA sitúa a la selección en una situación delicada, sin partidos en el horizonte a menos de dos meses de salir a defender el título, una cruzada que debería ser prioridad, aunque hoy la atención del fútbol argentino se centre en asuntos que, lamentablemente, van mucho más allá de la pelota.