La fruta que muchos rechazan y que ayuda al sistema inmune, cardíaco y a la regulación de azúcar en la sangre
El tomate de árbol, también conocido como tamarillo, es una fruta andina rica en vitaminas, fibras y compuestos antioxidantes que ayuda a cuidar el corazón, regular el azúcar en la sangre, fort...
El tomate de árbol, también conocido como tamarillo, es una fruta andina rica en vitaminas, fibras y compuestos antioxidantes que ayuda a cuidar el corazón, regular el azúcar en la sangre, fortalecer las defensas, proteger la vista y favorecer la pérdida de peso, entre otros beneficios.
Esta fruta científicamente llamada (Solanum betaceum) destaca por su aporte de vitamina C, vitamina A, carotenoides, fibras y compuestos fenólicos como el ácido rosmarínico y el ácido clorogénico. Gracias a esta combinación, el tomate de árbol tiene acciones antioxidantes, antiinflamatorias, hipoglucémicas, cardioprotectoras, inmunitarias, antimicrobianas y antihipertensivas.
Según la nutricionista Andreina de Almeida, uno de sus principales efectos es el cuidado del corazón. Sus fibras, polifenoles y antioxidantes ayudan a disminuir el colesterol LDL ‘malo’ y a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares como la aterosclerosis, los infartos y los accidentes cerebrovasculares.
También contribuye a regular el azúcar en la sangre. La doctora señala que su contenido de pectina, una fibra soluble, retrasa la absorción de glucosa a nivel intestinal. Además, su alto poder antioxidante podría modular el metabolismo de la glucosa y apoyar el control de la glucemia, según estudios citados.
En cuanto al sistema inmunitario, el tomate de árbol aporta vitamina C y vitamina A, claves para aumentar las células de defensa del organismo. A esto se suma el ácido rosmarínico, un polifenol con propiedades antivirales, antioxidantes y antibacterianas que refuerza las defensas naturales.
La vista y la piel también se benefician. La vitamina A es esencial para la salud visual, y su déficit puede derivar en xeroftalmía y ceguera si no se trata. Por otro lado, la combinación de vitaminas antioxidantes y polifenoles ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro, cuida la piel frente al daño de los radicales libres y contribuye a protegerla de la radiación ultravioleta, reduciendo la aparición de arrugas, flacidez y manchas.
El tomate de árbol favorece la pérdida de peso porque aporta pocas calorías, contiene fibras que aumentan la sensación de saciedad y suma vitaminas C, A y del complejo B asociadas con un mejor metabolismo energético. Además, por su contenido de fibra soluble ayuda a prevenir el estreñimiento al aumentar e hidratar el bolo fecal y mantener una flora intestinal saludable.
Otros beneficios que explica incluyen la posible prevención del cáncer, gracias a la acción antioxidante y antiinflamatoria del ácido rosmarínico y de las vitaminas A y C, así como la reducción de la presión arterial por sus compuestos fenólicos y su aporte de potasio, que facilita la eliminación de sodio a través de la orina. Incluso se señala que sus extractos pueden inhibir el crecimiento de bacterias como E. coli, Salmonella enteritidis y Enterococcus faecalis.
Respecto al consumo, el tomate de árbol puede comerse entero, en jugos, mermeladas, conservas, ensaladas, salsas o combinado con quesos. La recomendación general es incluirlo como cualquier otra fruta, preferiblemente con cáscara y semillas para aprovechar al máximo sus propiedades.
La profesional comenta que una porción adecuada es de unos 100 gramos (alrededor de una unidad y media), dentro de las 2 a 3 porciones de fruta diarias sugeridas, siempre bajo una dieta equilibrada y acompañada de actividad física regular le ayuda a mantenerse sano.