Generales Escuchar artículo

La gran pregunta que Google no responde

...

La gran pregunta que Google no responde

...

Cada año se realizan dos billones de búsquedas de todo tipo en Google. Un billón equivale a un millón de millones. Según Google Trends, instrumento que registra el volumen y las tendencias de las búsquedas, la palabra “propósito”, entendida como sentido existencial, es una de las que experimentó un aumento más significativo en esas indagaciones entre 2015 y 2025. Books Ngram Viewer, otra herramienta del buscador, en este caso orientada a detectar con qué frecuencia una palabra se repite en libros, reveló que, en tres décadas, entre 1992 y 2022, la presencia de “propósito” aumentó más del 3.000%.

Cada uno por su parte, Jung y Frankl decían que al menos dos tercios de las personas que acudían a ellos no tenían problemas psíquicos reales, sino que sufrían de angustia existencial

Si se observa que, según datos de la Facultad de Medicina de la UNAM (Universidad Autónoma de México), una de cada seis personas en Occidente consume psicofármacos, es decir medicamentos antidepresivos, antipsicóticos, tranquilizantes, sedantes o hipnóticos, y estabilizadores del estado de ánimo, y que entre 30 y el 50 % de las veces ese uso no tiene justificación clínica, la búsqueda de lo que significa el sentido existencial en Google y en libros alcanza una cierta explicación. Algo que grandes referentes de la psicología, como Carl Jung y Víktor Frankl, veían en sus consultorios al promediar el siglo pasado, parece acentuar su vigencia hoy. Cada uno por su parte, Jung y Frankl decían que al menos dos tercios de las personas que acudían a ellos no tenían problemas psíquicos reales, sino que sufrían de angustia existencial. Una cuestión filosófica antes que clínica.

En un mundo en el que la tecnología adquirió un desarrollo impresionante y ofrece soluciones “confortables” a muchos problemas cotidianos y en donde los avances materiales ponen más cosas al alcance de más gente, hay algo que ningún adminículo ni parafernalia técnica pueden proporcionar: una respuesta a las preguntas que la vida repite a cada persona una y otra vez a través de diversas situaciones y circunstancias. Esos interrogantes se expresan así: ¿para qué estás aquí?, ¿cuál es el propósito de tu existencia?, ¿qué huella dejarás para que tu tránsito tenga sentido? Hay muchas formas de eludir la respuesta, y varias de ellas se esconden detrás de adicciones, de maniáticas formas de diversión, de voraces actitudes consumistas, de vínculos tóxicos seriales, de persecución de éxitos y famas efímeras y también de la apelación tantas veces injustificada a los psicotrópicos antes mencionada.

Esos interrogantes se expresan así: ¿para qué estás aquí?, ¿cuál es el propósito de tu existencia?, ¿qué huella dejarás para que tu tránsito tenga sentido?

Más allá de todo esto las preguntas existenciales continúan abiertas, no cejan en el pedido de respuesta. Y, por cierto, estas no se encuentras en Google ni en alguna fuente externa a uno mismo. Cada vida tiene un sentido propio, sostenía Víktor Frankl, cuyo clásico libro El hombre en busca de sentido ilumina esa idea. El desafío, que requiere presencia y coraje espiritual, es encontrar ese sentido, ese propósito. No se trata de que algo externo (una actividad, una persona, una meta) le de sentido a nuestra vida, puesto que ésta ya lo tiene y es único. La gran cuestión existencial consiste en descubrirlo. No viene de afuera. Viene de adentro. Y una vez encontrado, trasciende. Esto significa que se proyecta como una luz que ilumina a algo o a alguien. Cuando esa búsqueda se desecha o se pospone indefinidamente, la ausencia de respuesta genera un vacío en donde nace la angustia existencial. Es el gran mal de esta época llena de ruido exterior, de seducciones materiales ilusorias, de satisfacciones fugaces, de placer sin felicidad, de alegrías e inteligencias artificiales.

Una advertencia de Frankl resulta clave para este tiempo impaciente y ansioso. El sentido no se encuentra mágicamente en un instante y para siempre. Es el resultado constante de una manera de vivir, de estar en el mundo, de honrar nuestros vínculos y nuestra tarea. Su misma búsqueda es un propósito que justifica la vida. Y al final del viaje la respuesta está en el interior de cada uno, no en Google.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/la-gran-pregunta-que-google-no-responde-nid26042026/

Volver arriba