La hora del día en que el cuerpo absorbe mejor los medicamentos, según especialistas
El cuerpo humano no es una máquina estática que ...
El cuerpo humano no es una máquina estática que procesa sustancias de forma lineal las 24 horas del día, sino que, por el contrario, nuestros ritmos biológicos dictan una cadencia precisa, una realidad que la cronofarmacología comenzó a desentrañar para optimizar la eficacia de los fármacos. Según señala la académica Lorena Aguilar Arnal en la Gaceta UNAM, administrar un tratamiento a la hora correcta no solo potencia su efecto, sino que permite reducir la dosis necesaria y mitigar reacciones adversas, un principio que transforma la medicina personalizada.
El núcleo de esta disciplina reside en el ritmo circadiano, ciclos de aproximadamente un día que regulan funciones vitales como la presión arterial, la temperatura, la actividad hormonal y la proliferación celular. Tal como explica el artículo publicado en The Conversation, el organismo procesa los medicamentos de manera diferente según el momento de la administración, lo que afecta sus fases de liberación, absorción, distribución, metabolismo y eliminación.
“Más allá de parecer una simple pauta, la ciencia ha demostrado que el momento del día en que se administra un fármaco puede determinar la mayor o menor eficacia de un tratamiento”, asegura María Isabel Jiménez Serranía, profesora de Fisiología y Farmacología en la Universidad Europea Miguel de Cervantes.
En el ámbito de las enfermedades cardiovasculares, la precisión horaria resulta crítica: investigadores de la Universidad de Oxford y de la Case Western Reserve University indicaron que los niveles de la proteína KLF15, esencial en el ritmo cardíaco, fluctúan en un ciclo de 24 horas. Dado que los ataques cardíacos presentan una frecuencia tres veces mayor durante la mañana, la administración de ciertos medicamentos al comenzar la jornada, o incluso antes de levantarse, es considerada ideal para estabilizar los impulsos eléctricos del corazón.
Asimismo, estudios como el modelo de atención de personas con enfermedades crónicas (MAPEC) confirmó que la ingesta nocturna de antihipertensivos reduce significativamente el riesgo de infarto cerebral y angina de pecho, lo que optimiza el control de la presión arterial durante la noche. Otras patologías crónicas siguen lógicas similares, como por ejemplo el tratamiento para la osteoporosis mediante bifosfonatos, la cual requiere una administración matutina y preferiblemente en ayunas, además de evitar la ingesta de alimentos durante al menos media hora y con una postura erguida para prevenir la irritación gástrica.
En contraste, el colesterol se produce mayoritariamente durante la noche, de forma que las horas previas al descanso son el momento óptimo para consumir estatinas. En este sentido, la investigación de la UNAM subraya que ajustar las terapias a los ciclos internos del cuerpo mejora la gestión hospitalaria y el bienestar de los pacientes, para evitar alteraciones derivadas del uso indebido de luz artificial en unidades de cuidados intensivos.
En cuanto a los trastornos digestivos, Portal Odontólogos y diversas investigaciones de la Universidad de Kansas reportan que los inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol, alcanzan una eficacia superior al 70% cuando se consumen por la tarde o noche, ya que mitiga el reflujo durante el sueño. Por su parte, la hormona tiroidea T4 debe ingerirse por la mañana para aprovechar su absorción en ayunas, alineándose con las necesidades biológicas del paciente a esa hora.
Finalmente, la cronofarmacología también abarca la vacunación y la quimioterapia. Evidencia publicada en el medio especializado Vaccine sugiere que la inmunización matutina genera una respuesta superior en adultos mayores. Aunque el campo aún enfrenta el reto de la variabilidad individual, especialmente en personas con turnos nocturnos o insomnio, la tendencia hacia una medicina que integra el “cuándo” además del “qué” marca un hito en la eficiencia terapéutica. Como concluyen especialistas en el Panorama Actual del Medicamento, la administración correcta no es una sugerencia menor, sino un pilar para el éxito médico.