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La industria lidera la pérdida de empleo privado formal con Milei y un informe publicado por Techint alerta por su “extrema fragilidad”

Más de uno de cada tres asalariados privados formales que perdieron su trabajo desde la llegada de Javier Milei al Gobierno correspondió a la industria manufacturera. El sector lidera la caída y...

La industria lidera la pérdida de empleo privado formal con Milei y un informe publicado por Techint alerta por su “extrema fragilidad”

Más de uno de cada tres asalariados privados formales que perdieron su trabajo desde la llegada de Javier Milei al Gobierno correspondió a la industria manufacturera. El sector lidera la caída y...

Más de uno de cada tres asalariados privados formales que perdieron su trabajo desde la llegada de Javier Milei al Gobierno correspondió a la industria manufacturera. El sector lidera la caída y, si se toma como referencia su último máximo, en agosto de 2023, acumula casi 90.000 trabajadores en blanco menos. A ese retroceso se suma un fenómeno de más largo plazo: la informalidad fabril creció casi 10 puntos porcentuales durante la última década.

El escenario también será el telón de fondo del próximo Día de la Industria. La Unión Industrial Argentina (UIA) realizará el 2 de septiembre su celebración en la planta de Laboratorios Elea, en la provincia de Buenos Aires. Fueron invitados Milei, sus ministros, el gobernador Axel Kicillof, sus funcionarios y las cúpulas de las principales fábricas del país.

La radiografía coincidió con un diagnóstico particularmente crítico publicado en la última edición del Boletín Informativo Techint, del principal grupo industrial del país. En un trabajo firmado por los economistas Bernardo Kosacoff y Diego Coatz, los autores describieron una industria en situación de “extrema fragilidad” y plantearon que detrás de los grandes agregados conviven “tres Argentinas”: un núcleo moderno, productivo y exportador; un amplio entramado de empresas orientadas principalmente al mercado interno, con capacidades acumuladas pero problemas de productividad y competitividad; y un segmento de baja productividad y elevada informalidad.

Para Kosacoff y Coatz, sin embargo, el deterioro excede ampliamente a la actual gestión. Entre 2011 y 2025, el PBI industrial por habitante se contrajo 28% y, en ese período, no se creó empleo formal adicional en el sector, mientras la población aumentó más de 15%. Tras la fuerte caída de 2024, la recuperación fue además heterogénea: las actividades vinculadas con la molienda agrícola y la producción hidrocarburífera mostraron un mejor desempeño, mientras buena parte de las ramas orientadas al mercado interno continuó rezagada.

Esa fragmentación adquiere una dimensión adicional frente a la transformación del comercio mundial. China ya concentra, según el trabajo, el 50% de la producción industrial mundial y más del 20% del comercio de manufacturas, en un escenario marcado además por excedentes de capacidad y una competencia internacional cada vez más atravesada por subsidios y políticas productivas. Para Kosacoff y Coatz, ese nuevo contexto obliga a repensar la inserción argentina. El país tiene una oportunidad extraordinaria en el oil & gas de Vaca Muerta, la minería y la agroindustria, pero el desafío es que esos nuevos motores exportadores generen encadenamientos con proveedores locales, ingeniería, tecnología, bienes de capital y empleo calificado. Ese proceso, advirtieron, no ocurrirá de manera automática.

Según un análisis de LA NACION sobre la serie desestacionalizada del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que releva la Secretaría de Trabajo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 la cantidad de asalariados privados formales se redujo en 241.176 trabajadores. De esa caída, 85.561 correspondieron a la industria manufacturera, el 35,5%: más de uno de cada tres. La construcción fue el segundo sector más golpeado, con 62.747 trabajadores menos en el mismo período. Entre ambas actividades explicaron el 61,5% de la reducción de asalariados privados formales desde noviembre de 2023.

Una parte de esa pérdida fue compensada por el crecimiento de modalidades independientes registradas, principalmente trabajadores inscriptos como monotributistas, mientras que otra parte de quienes quedaron fuera del empleo asalariado encontró inserción directamente como cuentapropista informal.

Un informe elaborado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), que circuló esta semana entre empresarios y al que accedió LA NACION, mostró que solo en mayo la cantidad de trabajadores registrados en la industria se redujo en otros 3.157 unidades, aunque la caída se desaceleró frente al promedio de los seis meses anteriores, de unos 5.100 empleos mensuales. Desde agosto de 2023, último máximo del sector, la pérdida acumulada alcanzó los 89.667 trabajadores (-7,5%) y consolidó a la industria en la actividad con mayor destrucción absoluta de empleo formal.

Textiles, confecciones, cuero y calzado encabezaron la caída, con 28.088 puestos menos desde agosto de 2023 (-23%), seguidos por la metalmecánica, con 21.384 (-9%). Más atrás quedaron otras manufacturas, con 15.368 empleos en blanco menos (-13,2%); automotores y neumáticos, con 9.552 (-10,7%); madera, papel, edición e impresión, con 6.241 (-6,7%); y química y petroquímica, con 5.453 (-3,8%). Alimentos y tabaco fue la rama más resistente, con una reducción de apenas 856 puestos (-0,2%).

Un reciente estudio del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), reconstruyó la evolución de la formalidad laboral durante casi una década y encontró un cambio significativo precisamente en una actividad “históricamente asociada al trabajo registrado”: la informalidad en la industria manufacturera pasó del 32,2% en el cuarto trimestre de 2016 al 41,9% en el tercero de 2025.

El fenómeno tuvo lugar en medio de una transformación más amplia del mercado laboral. Entre 2017 y 2025, el peso del cuentapropismo pasó del 21,1% al 24,5% de los ocupados, a costa del empleo asalariado. La diferencia entre ambas formas de inserción es marcada: en el primer trimestre de 2026, el 65,3% de los cuentapropistas era informal, frente al 37,9% de los asalariados. Para los autores del estudio, el aumento de la informalidad responde así no solo al deterioro dentro de cada categoría, sino también a una recomposición de la estructura del empleo hacia modalidades más informales.

Esa brecha tiene además una traducción directa sobre las condiciones de vida. En el cuarto trimestre de 2025, el 34,3% de los trabajadores informales vivía en un hogar pobre, frente al 10% de los formales: una incidencia 3,4 veces mayor. El informe de la UNR definió por eso a la formalidad como una “frontera del bienestar” y encontró que la relación entre informalidad y pobreza se sostuvo a lo largo de toda la serie analizada.

La divergencia también aparece en los números de actividad. En un reciente informe distribuido entre inversores, Barclays advirtió que, si se excluyen la agricultura y la minería, la economía se mantiene prácticamente estancada en los niveles de noviembre de 2023, inmediatamente antes de la llegada de Milei al poder. El consumo tampoco encuentra demasiado respaldo en el mercado laboral: los salarios formales reales se ubican 7% por debajo del primer semestre de 2023 y el empleo formal, 3,5% por debajo del cuarto trimestre de ese año.

Para el banco, parte de la debilidad puede atribuirse a una normalización de la política comercial. El textil, cuya producción se encuentra 35% por debajo del primer trimestre de 2023, es el caso más evidente. Sin embargo, Barclays advirtió que “no son solamente los segmentos manufactureros no competitivos los que están mostrando un mal desempeño”. La producción de alimentos procesados, un sector en el que la Argentina tiene ventajas competitivas, se encuentra apenas 0,5% por encima del primer trimestre de 2023 y creció solo 0,1% interanual. La debilidad alcanza incluso a actividades no transables —por definición, no afectadas directamente por la apertura comercial—, como la construcción, que se ubica 13% por debajo del primer trimestre de 2023.

Barclays también relativizó la expectativa de que la baja de las tasas de interés o el impulso a los créditos en dólares pudiera impulsar por sí sola la demanda. El crédito bancario se mantuvo prácticamente estancado en términos reales durante 2026, en un contexto en el que el crédito representa una porción pequeña del PBI, los bancos tienen poco margen adicional para prestar y la morosidad permanece elevada. El banco consideró que la combinación actual plantea un desafío adicional para el dólar: “Una política fiscal restrictiva junto con la liberalización comercial probablemente requiera una moneda más débil” para que mejoren los sectores no transables y aquellos que compiten con las importaciones.

Frente a ese cuadro, Kosacoff y Coatz plantearon una agenda en tres planos: una macroeconomía estable pero compatible con el crecimiento y la inversión; una mejora de la competitividad sistémica —crédito, impuestos, logística, energía e infraestructura—; y una agenda de productividad dentro de las empresas, apoyada en digitalización, inteligencia artificial, sustentabilidad y formación de talento.

Los autores buscaron además tomar distancia tanto de una vuelta al proteccionismo tradicional como de una apertura sin estrategia. “No se trata de volver a una vieja política industrial defensiva, sino de construir una política productiva moderna, evaluable, compatible con la macro ordenada, abierta al mundo, pero no ingenua frente a China, subsidios, dumping y el nuevo proteccionismo”, señalaron.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/la-industria-lidera-la-perdida-de-empleo-privado-formal-con-milei-y-un-informe-publicado-por-techint-nid16082026/

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