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La insólita combi que traslada perros hace más de 20 años y revoluciona a los vecinos porteños

Frecuenta las manzanas de los barrios porteños de ...

La insólita combi que traslada perros hace más de 20 años y revoluciona a los vecinos porteños

Frecuenta las manzanas de los barrios porteños de ...

Frecuenta las manzanas de los barrios porteños de Recoleta y Palermo. La combi “Escocanes” se convirtió en un fenómeno barrial: cada parada que hace para recolectar a sus pasajeros es interceptada por vecinos que se acercan a sacar fotos y hacer videos del vehículo. A diferencia de los micros escolares que llevan niños al colegio, este se caracteriza por trasladar perros hacia el Parque Thays.

Gustavo Rubén Biondini, de 55 años, es quien recibe los halagos y simpatía de los vecinos porteños. Pasea perros desde fines de los 90 y, aunque reconoce que siempre fue ‘mascotero’, nunca pensó que se volvería su oficio.

“Tenía 19 años y venía de Colonia Seré −pequeña localidad del Partido de Carlos Tejedor, provincia de Buenos Aires−, el paso a la Capital fue un giro de 180°“, dice al rememorar cómo empezó la historia. Estudiaba en la UCA la tecnicatura en Producción Agropecuaria y se acercaba al Parque Thays para conectar con esa naturaleza que le había quedado muy lejos, a 471 km, en Colonia Seré. ”Capaz estaba ahí, leyendo, y se me acercaban los perros; yo los acariciaba y se quedaban conmigo un rato”, relata. No le era algo ajeno, siempre disfrutó de la compañía de los canes; su vínculo con ellos era tan palpable que un día un señor que frecuentaba el parque con dos gran daneses le ofreció pasearlos diariamente. La propuesta era convincente: ganaría algo de plata por hacer algo que le salía naturalmente.

@sofiafortuny

No es escolar, es ESCOCAN 😂😂😂 #buenosaires #perrosdetiktok

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Pasaban los días y más personas se acercaban para pedirle que fuera el paseador de sus perros. ‘¿Por qué no?’, se decía a sí mismo. Llegó a tener bajo su resguardo a más de 20 perros. A la par seguía estudiando y aceptaba hacer ciertas ‘changas’ como ser seguridad en un boliche o vender autos.

En medio de toda esa vorágine se enteró que donde trabajaba comercializando autos habían adquirido una camioneta escolar. Ese fue el puntapié que cambiaría todo. La lamparita se prendió y Biondini pensó: ‘¿Y si la uso para llevar a los perros al parque?’.

A los días esa combi ploteada haría su ingreso triunfal en Av. del Libertador 2048-2002. “La gente se enloqueció cuando vio que de una camioneta escolar bajaban perros”, recuerda.

Era el personaje del parque, algunos dirían que de todo el barrio, incluso. Para ese entonces si bien ya existía el oficio de paseador de perros en la Ciudad de Buenos Aires, no era una profesión tan masificada como lo es hoy en día. Ese fue el gran diferencial que tuvo Biondini: no solo la competencia era poca sino que nadie contaba con un transporte exclusivo para las mascotas.

La notoriedad que cobró lo llevó a que un día un periodista se le acercara a sacarle fotos a la camioneta y titulara una nota con la frase “niños por la mañana y perros por la noche”. Gustavo describe el hecho como una falsa acusación que derivó en un odio desmedido por parte del público que se hizo eco de una historia inverosímil. “Mintió para vender”, asegura. Como en la fachada de la combi figuraba su teléfono y mail comenzó a recibir insultos y amenazas a toda hora. El episodio acabaría con la retractación del periodista y el nacimiento de “escocanes”, la solución que encontró Biondini al malentendido con los transportes escolares.

La palabra tenía un lugar central en el nuevo ploteo de la combi y describía a la perfección el trabajo: era un vehículo que llevaba perros ‘a la escuela’, o sea, a uno de los entornos verdes que tiene CABA para que pasaran gran parte del día allí.

Los años pasaron y “la combi de escocanes” se volvió parte de la identidad cultural porteña. “Los tacheros me frenan y me felicitan; los turistas no lo pueden creer, algunos se me acercan y me hacen preguntas porque les parece insólito”, cuenta Biondini.

En un momento llegó a tener dos camionetas más para transportar a los perros. La demanda crecía diariamente y con ella decidió sumar el servicio de pensionado. “Tengo una quinta en General Rodríguez y cuando mis clientes necesitan por vacaciones, viajes o fines de semana llevo a los perros en la combi hasta allá”, revela. Allí, junto a sus propias mascotas disfrutan del verde y la tranquilidad sonora que la ciudad no tiene.

Tanto contacto con ellos lo llevó a instruirse para ser juez de competición especialista en razas y en presidente del club del dogo de Burdeos, su raza favorita y de la cual ha sido distinguido como uno de los mejores criadores en el país. Frente a esta cuestión se anticipa: “Estoy en contra de quienes viven de criar perros y los explotan, yo solo he presentado eventualmente en competiciones crías de mis perros, pero no es algo recurrente".

Para él, los perros tienen que estar felices y bien cuidados; quienes no cumplen con esos requisitos, dice, no los aman verdaderamente.

Valor agregado

Arranca a las seis de la mañana y va, departamento por departamento, recolectando canes. Lo esperan en los halls de los edificios moviendo la cola y saltando; para todos ellos ese momento de la mañana es sagrado.

“Aman subirse a la camioneta, es su casa”, dice e ilustra lo mencionado contando que, cuando se acerca gente a ver el vehículo, se ponen a ladrar para alertarlo. “Después de estar unas horas en el parque algunos se cansan de corretear y jugar y se acercan a la combi para descansar un rato”, añade.

A diferencia de otros paseadores que los llevan caminando de a montones Biondini los deja libres en el parque y sin correas. Arma dinámicas para que jueguen entre ellos, estén cerca de él y no molesten a quienes están también allí. “Nunca fui de pasearlos con correa por varias cuadras porque cuando lo intenté me di cuenta de que el perro no disfruta de hacer eso: no puede frenar, oler y se sienten incómodos”, explica.

Imaginate vivir en Suiza pic.twitter.com/WYxhaGdE81

— Sofi Maschio (@maschiomar) April 10, 2026

Tantos años a su lado le permitieron darse cuenta de qué perros son problemáticos o no y, en base a eso, armar un grupo que pueda disfrutar de la salida y sea manejable.

¿Planes a futuro? Asegura que es feliz haciendo lo que hace y que pretende seguir en el mismo camino aunque “no sabe cuánto más va a resistir su físico”. Los fines de semana en General Rodríguez son de lo que más ansía junto con sus clientes de cuatro patas. Piensa que quizá sus dos hijos (también amantes de los perros) puedan trabajar con él más adelante, pero no pretende coaccionarlos para que lo hagan. “Vivo con alegría el hoy”, finaliza.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/salud/vida_sana/la-insolita-combi-que-traslada-perros-hace-mas-de-20-anos-y-revoluciona-a-los-vecinos-portenos-nid18042026/

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