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La noche de Mirtha y Almorzando con Juana, por dentro: curiosidades, perlitas y lo que no se vio del reestreno de ambos programas

MAR DEL PLATA.- Sin chimeneas ni el mantra acompasado de una maquinaria que se pone en marcha, el jueves pasado una factoría diferente se accionó bien temprano en el salón Juan de Garay del Hote...

La noche de Mirtha y Almorzando con Juana, por dentro: curiosidades, perlitas y lo que no se vio del reestreno de ambos programas

MAR DEL PLATA.- Sin chimeneas ni el mantra acompasado de una maquinaria que se pone en marcha, el jueves pasado una factoría diferente se accionó bien temprano en el salón Juan de Garay del Hote...

MAR DEL PLATA.- Sin chimeneas ni el mantra acompasado de una maquinaria que se pone en marcha, el jueves pasado una factoría diferente se accionó bien temprano en el salón Juan de Garay del Hotel Costa Galana.

Durante todo el día, decenas de técnicos y productores fueron y vinieron dentro de las instalaciones ubicadas frente a la bahía de Playa Grande al servicio del montaje de La noche de Mirtha y Almorzando con Juana, los programas, producidos por StoryLab, que el último fin de semana iniciaron su temporada de verano por la pantalla de eltrece.

LA NACION fue testigo privilegiado de este engranaje puesto en marcha por sesenta personas: directores, productores, técnicos, maquilladores, vestuaristas, peluqueros, ambientadores y, en coherencia con el formato, un chef y un ejército de camareros.

“El programa salió muy simpático, divertido”, reflexiona Mirtha Legrand, todavía sentada frente al escritorio de la escenografía y luego de ponerse al frente de su “mesaza” que lleva casi seis décadas en el aire. Un fenómeno comparable con el aún vigente The Tonight Show de la televisión de Estados Unidos y de los extintos formatos latinos Siempre en domingo (México), conducido por Raúl Velazco o Sábado gigante (Chile-Estados Unidos), a cargo de Don Francisco.

Si de récords se trata, el próximo 23 de febrero la diva cumplirá 99 años. Un caso único de vigencia, lozanía, lucidez y longevidad en los medios de comunicación del mundo.

Antes de la grabación, Nacho Viale y Diego Palacio, fundadores de StoryLab, no dejaron detalle librado al azar. Omnipresentes, aunque confiados y respaldados por un sólido equipo de producción y un staff técnico de gran profesionalidad.

“Los invitados llegan con una energía diferente, todos estamos distintos, debe ser lo distendido de estar trabajando frente a la playa”, analiza Juana Viale. Hace pocos minutos se apagaron las cámaras y la conductora ya no luce el outfit que utilizó para conducir su programa. Se sabe, prefiere jeans, remeras y zapatillas para andar por la vida “de civil”.

“Dentro de muchas décadas, cuando se lea un libro sobre la historia de la televisión argentina, sin dudas, este programa y Mirtha tendrán un capítulo trascendental”, sostiene Nacho Viale, nieto de la gran leyenda del espectáculo argentino y hermano de la conductora del ciclo de los domingos, quien asumió la proeza de reemplazar a su abuela cuando irrumpió el confinamiento debido a la pandemia del Covid.

“La civilización democrática se salvará únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica y no una invitación a la hipnosis”, sostuvo, alguna vez, el pensador italiano Umberto Eco.

De eso se trata en estos programas que pivotean desde la actualidad cruda al entretenimiento liviano que propone la farándula. Una experiencia multitasking regada por una comida de tres pasos.

A punto

Es viernes y es hora de poner a prueba el montaje levantado el día anterior que será reproducido por las cuatro cámaras que no le perderán pisada a las conductoras y a sus invitados estelares. El clima es celebratorio, bien diferente a las urgencias usuales de la televisión. ¿Será la sal marina que sobrevuela la atmósfera?

Afuera del salón se montó el control que switchea qué saldrá al aire y una gran mesa de sonido se escabulle a un costado de la preciosa escenografía muy bien ambientada por Leo Gaetani, un colaborador estrecho del ciclo desde hace varios años que le proporciona elegancia y actualidad al estilismo del espacio.

La muy experimentada Luz Gago, productora ejecutiva de los programas desde hace años, se multiplica. Va y viene cerciorándose que todo marche como estaba previsto. No menos minuciosa es la productora Marita Tedeschi, otra histórica integrante de este numeroso plantel de profesionales que sabe tanto del medio televisivo como de la empatía a la hora de establecer sus vínculos con las conductoras. No es posible un buen programa cuando ese intercambio profesional y amoroso no sucede. Gago y Tedeschi de eso saben y mucho.

Afuera, los turistas disfrutan del verano sobre la arena, algún barco anclado esperando su turno de ingreso anuncia la cercanía con el puerto de la ciudad y una avioneta va y viene haciendo flamear una gran tela con un aviso publicitario, una postal clásica de La Feliz.

Tan clásica como la presencia de este formato que, desde hace décadas, hace pie en la capital del espectáculo veraniego. Un prólogo a las emisiones regulares desde Buenos Aires que, según está previsto, se continúen a partir de febrero, ya con una de sus conductoras desandado su camino hacia el centenario.

“Le damos valor a la escenografía, a la puesta en escena, no utilizamos pantallas y no apelamos a regalarle nada a la gente, recursos que hoy en día están muy instalados”, afirma, con certeza, Nacho Viale.

A un costado se instalan los ramos de flores destinados a agasajar a las conductoras en el debut. Mauro, chef del establecimiento hotelero donde se realizan los ciclos, va y viene desde la cocina. Si la grabación se atrasase, sus platos igual deben ofrecerse a punto. Un desafío.

Mónica, asistente de las “mesazas” y que también colabora en la vida personal de Mirtha Legrand observa que el protocolo de la mesa no se altere. “Chicos, nadie se apoye sobre el mármol, no corran los platos ni las copas”. Determinada. Todos le hacen caso y huyen antes de cometer el sacrilegio de romper con la disposición perfecta que aguarda por sus comensales.

Juana, primero

Mientras en la suite presidencial ubicada en las plantas superiores se alista Mirtha Legrand, a su nieta Juana Viale le toca grabar su programa. Romperá el hielo de la temporada que, durante la primera semana de enero, ofreció temperaturas otoñales.

Nacho Viale conversa con Claudia Álvarez Argüelles, propietaria del Costa Galana. La empresaria, muy simpática, no deja de sonreír, pero no pierde de vista que su casa de huéspedes esté a la altura de las circunstancias, incluido su personal que también pone al servicio del programa. Otra curiosidad de esta aventura, donde los servicios televisivos se amalgaman con la hotelería.

Antes de la llegada de Juana Viale al set, van arribando sus invitados. Florencia Peña conversa muy animadamente con Laurita Fernández sobre la marcha de la venta de entradas, Juan Ingaramo se sienta a la mesa al igual que Fede Cyrulnik, el más tímido de todos. El último en aparecer, algo demorado es Martín Bossi.

En el interín, se intentó tomarle fotos a Juana Viale en la terraza que linda con el salón. El viento del mar, que soplaba fuerte desde el sur, impidió la sesión.

“Buena temporada para todos”, azuzó el director y todos aplaudieron antes de que se comience a escuchar “Siempre contigo”, la festiva cortina musical leitmotiv del programa, compuesta e interpretada por Valeria Gastaldi, media hermana de Juana Viale.

En el inicio de la grabación se vivió uno de los momentos más emotivos, cuando fue presentada públicamente la diseñadora Florencia Ullón, quien vistió a Viale con un atuendo cuya paleta de colores fue de la tierra colorada de su provincia -Misiones- hasta el celeste marino marplatense. Ullón fue seleccionada a partir de una convocatoria pública que permitirá que diseñadores noveles vistan a la animadora durante el verano.

“Acá hay tiempo para explayarse, escucharse y disentir. Las dos conductoras manejan las mesas super cómodas, sin condicionamientos y la gente que viene de invitada dice lo que quiere. No son tantos los espacios donde sucede eso y, por otra parte, nadie pregunta con quién va a compartir la mesa ni qué se le va a preguntar. No hay cañitas voladoras ni fuegos artificiales”, argumenta el productor Diego Palacio, quien estuvo acompañado por su esposa e hijos.

En sintonía con su socio, Nacho Viale, destaca que “se valorice la conversación, en un mundo de redes sociales que es bastante efímero; aunque desde estos programas se pueden hacer recortes de lo que se dice”.

Además, el empresario y productor, cuando se le remarca la pluralidad a la hora de invitar a potenciales comensales, recuerda: “Mauricio Macri y Hugo Chávez estuvieron sentados juntos en la mesa de Mirtha, eso pasó acá”. Hoy suena tan lejano como utópico.

Lejos del tono de su abuela. Juana Viale bastonea las conversaciones con cierta informalidad, acorde a una generación que se permite preguntar desde otro lugar. “Mirtha se aggiorna, porque la sociedad comenzó a hablar sobre otras temáticas, cambió la agenda y ella fue detrás de eso. Es una persona de mucho sentido común, algo a lo que le doy más importancia que a la propia ideología”, argumenta Nacho Viale, quien no se refiere a Legrand como “abuela”, sino como “Mirtha”, a diferencia de su hermana que prefiere priorizar el lazo sanguíneo.

Luego de dos horas de grabación, finaliza el registro de Almorzando con Juana. Ahora es tiempo de resetear la técnica y montar el set con algunos cambios acordes a La noche de Mirtha.

La señora

“Apaguen el aire, hace mucho frío para Chiquita”, ordena una productora, sabiendo cómo proteger a la reina madre de nuestra televisión. Hay clima de un volver a empezar. Se modifican objetos escenográficos y se ambienta el set con una iluminación acorde a la nocturnidad de la salida al aire del programa.

Por una puerta lateral que se abre especialmente, ingresa la gran dama al set que estalla en un aplauso. Invitados, productores y técnicos celebran su llegada y la estimulan con sus vítores.

Entre lo milagroso y lo legendario. Mirtha Legrand, a sus casi 99 años irrumpe en el gran salón y su aura lo eclipsa todo. Sonriente, divertida, saluda a todos con entusiasmo. “Chicos, ¿estamos listos?, no veo la hora de grabar”, dice como un futbolista que aguarda pisar el césped.

Legrand llega acompañada por Héctor Vidal Rivas, su asesor de vestuario, la maquilladora Gladys Andrade, Humberto Mejías, su peinador en Mar del Plata, y la incondicional Elvira, su asistente desde hace más de cuarenta años.

“Cambien los portarretratos”. E inmediatamente, aparecen las imágenes de Mirtha Legrand actuales y hasta de su época en la era del cine blanco y negro. Sorprende ver cómo todo un engranaje se vuelve a poner en marcha desde cero.

“¿Qué nos hizo achicarnos tanto a nivel producción?”, se pregunta en voz alta Nacho Viale, ante la requisitoria de LA NACION de pensar la oferta televisiva actual.

Ambos programas se graban con anterioridad en una misma jornada, lo cual reduce costos, algo esencial para que pueda cumplirse la proeza de salir con una estructura de semejante dimensión fuera del espacio tradicional porteño.

No es sencillo movilizar a un plantel de trabajadores tan numeroso y un montaje que no deja nada librado al azar. Una rara avis en una pantalla abierta endogámica fue desechando desde la ficción hasta los grandes musicales en vivo.

La noche de Mirtha y Almorzando con Juana se paran de bruces contra eso y ofrecen un dispositivo, lógica y presupuesto a la vieja usanza, que el televidente agradece.

“Desde la pandemia se achicó la inversión productiva de la televisión, pero, desde hace un año y medio comenzó a levantar de nuevo”, analiza Viale, mientras que Palacio sostiene que “se trata de dos programas diferentes y muy fortalecidos”.

La realización de los ciclos es posible gracias a que la productora StoryLab cuenta también con el esfuerzo de eltrece. Una suerte de sociedad ad hoc.

Soledad y Natalia Pastorutti y los hermanos Lucía y Joaquín Galán (Pimpinela) prueban sonido. Durante el programa, Mirtha los invitará a cantar algunos de sus hits. Superada la instancia, se acomodan en la “mesaza”.

Suena “Emperatriz”, el himno compuesto por el maestro Luis María Serra que identifica el ciclo de “La Chiqui”. Un santo y seña. Ese mismo que suena en las salas cada vez que visita un espectáculo.

Infaltable el lucimiento de las joyas y la ropa, un clásico. Esta vez, el estilismo incluyó pantalones, algo a lo que solo la diva accede en su modo veraneo, creado por el diseñador local Gerónimo de la Iglesia.

“Mirtha y Juana no son mujeres difíciles, pero si son muy rutinarias, aunque no tienen nada que ver la una con la otra. Mirtha es más mañosa que Juana, pero porque vivió tres o cuatro tipos de televisión”, dice a modo de confesión Nacho Viale.

Dos generaciones diferentes y dos modos de encarar la charla y la tecnología. Mirtha suele quejarse que sobre ella hay menos luz que tiempo atrás, pero se trata de su percepción, dado que hoy los focos son tecnología led, un tipo de iluminación fría, que no irradia calor, con la que Juana está acostumbrada a trabajar desde siempre. “Tienen más luz que antes”, reconoce un técnico.

Luego del tradicional “como te ven te tratan” dicho por Legrand, la grabación llega a su fin. Otra vez los aplausos. Proeza cumplida. Y ella, como si nada, sonriente y casi lista como para iniciar alguna de sus visitas a algún teatro de la ciudad, donde emerge ese otro ritual que la diva adora y que los espectadores toman como un bonus track a la función.

“Juana tiene mucho respeto por la figura de Mirtha, más allá que sea su abuela. El aura de Mirtha es muy pesado para cualquiera, pero hoy, su continuadora natural es Juana”, afirma Nacho Viale.

Diego Palacio, en tanto, reconoce que “durante tres años, Juana hizo La noche de Mirtha sin cambiarle el nombre, solo se aclaraba la leyenda ´con Juana´, pero ella supo como manejar el auto en una silla codiciada por mucha gente”.

Luego de la emisión de La noche de Mirtha, el sábado pasado, StoryLab estrenó el docu-reality Captura salvaje, una gran apuesta también de notable calidad de producción.

Volvieron las “mesazas”. Un exotismo en la televisión mundial. Mirtha y Juana. Abuela y nieta. La leyenda continúa.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/la-noche-de-mirtha-y-almorzando-con-juana-por-dentro-curiosidades-perlitas-y-lo-que-no-se-vio-del-nid14012026/

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