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La particular historia del Toyota más raro producido a principios de los 2000

Toyota construyó su reputación global sobre una fórmula bastante clara, basada en autos confiables, racionales y generalmente conservadores en términos de diseño. Modelos como el Corolla o el ...

La particular historia del Toyota más raro producido a principios de los 2000

Toyota construyó su reputación global sobre una fórmula bastante clara, basada en autos confiables, racionales y generalmente conservadores en términos de diseño. Modelos como el Corolla o el ...

Toyota construyó su reputación global sobre una fórmula bastante clara, basada en autos confiables, racionales y generalmente conservadores en términos de diseño. Modelos como el Corolla o el Camry se transformaron en éxitos justamente por priorizar practicidad antes que extravagancia.

Por eso, cuando a comienzos de los años 2000 apareció el Toyota WiLL Vi, muchos ni siquiera podían creer que hubiese salido de la misma compañía.

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El modelo fue presentado en Japón en enero de 2000 como parte del proyecto “WiLL”, una alianza comercial entre Toyota y otras grandes empresas japonesas como Panasonic, Asahi Breweries y Kao.

El objetivo era desarrollar productos orientados a consumidores jóvenes, especialmente personas de entre 20 y 30 años interesadas en diseños distintos y productos con identidad propia.

Toyota fue la única automotriz del proyecto y decidió romper completamente con su línea estética habitual. El resultado fue un pequeño auto compacto de aspecto neorretro, construido sobre la plataforma del Toyota Yaris pero con una carrocería completamente diferente.

La propia compañía describió en su momento este diseño como una “reinterpretación moderna de antiguos carruajes europeos”. La luneta trasera invertida, los guardabarros marcados y las líneas curvas hacían que el modelo pareciera una mezcla entre un auto francés de posguerra y un concept car futurista.

Muchos especialistas incluso encontraron similitudes con el Citroën Ami 6, especialmente por la caída invertida de la parte trasera.

Puertas adentro, el enfoque seguía la misma lógica. El tablero tenía un diseño moderno para la época, aunque combinado con colores claros, detalles retro y soluciones poco habituales, como correas en lugar de manijas tradicionales en las puertas.

Incluso existió una versión con techo de lona retráctil para reforzar todavía más esa estética inspirada en autos clásicos europeos.

Más allá de su apariencia, técnicamente era un vehículo bastante convencional. Utilizaba un motor naftero 1.3 litros de cuatro cilindros con aproximadamente 87 CV y caja automática de cuatro velocidades, asociado a tracción delantera.

A pesar de todo esto, el experimento duró poco, ya que el modelo dejó de fabricarse en diciembre de 2001 y terminó convirtiéndose en una rareza incluso dentro de Japón.

Esa baja producción es parte de lo que hoy lo transformó en un objeto de culto entre fanáticos de los autos japoneses poco convencionales. Mientras gran parte de los coleccionistas apuntan a deportivos legendarios como el Nissan Skyline GT-R o grandes sedanes japoneses de lujo, el WiLL Vi quedó como una pieza mucho más excéntrica y desconocida.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/autos/la-particular-historia-del-toyota-mas-raro-producido-a-principios-de-los-2000-nid09052026/

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