La única unidad de cuidados respiratorios no invasivos en el país se volvió un modelo de atención “for export” por sus resultados
Un tratamiento escalonado y no invasivo para estabilizar ya desde la guardia o el shock room a pacientes con falla respiratoria moderada a grave se convirtió, sin buscarlo, en un modelo de atenci...
Un tratamiento escalonado y no invasivo para estabilizar ya desde la guardia o el shock room a pacientes con falla respiratoria moderada a grave se convirtió, sin buscarlo, en un modelo de atención for export por sus buenos resultados en la recuperación fuera de terapia intensiva y la disminución del tiempo de internación.
“La insuficiencia respiratoria aguda es una de las principales causas de demanda asistencial, utilización de recursos críticos y presión estructural sobre las unidades de terapia intensiva del sistema público de salud. En los hospitales generales de agudos, esto tiene gran importancia por su impacto directo en la disponibilidad de camas críticas, la duración de las internaciones, la actividad del servicio de cirugía y los costos que están asociados”, explicó Guillermo Montiel, neumonólogo y coordinador de la Unidad de Soporte Ventilatorio No Invasivo (Usovni) del Hospital Fernández.
Es la única unidad especializada en su tipo que, como tal, siguió funcionando después de la pandemia de Covid. Los kinesiólogos de la Usovni trabajan junto con los médicos en el Departamento de Emergentología y protocolos predefinidos que guían en la selección y el estudio de los pacientes que podrían beneficiarse con la asistencia no invasiva.
Ada Toledo, neumonóloga y jefa de la Usovni, destacó que es la única unidad que siguió funcionado tras la pandemia no solo en el sistema público porteño, sino también en la Argentina. “Liberamos camas de terapia, abaratamos los costos de atención, disminuimos las complicaciones de la ventilación mecánica invasiva y la internación más prolongada en terapia intensiva y, además, el paciente vuelve a retomar su vida y a reinsertarse en sociedad, con cuidado de su calidad de vida”, enumeró en diálogo con LA NACION.
“Por eso –insistió la especialista–, es tan importante para el sistema de salud contar con unidades de este tipo, que demanda personal híper especializado con otra fortaleza, que es la docencia para la formación de esos equipos. Es lo que enseñamos a los profesionales que vienen a rotar a la Usovni: la ventilación no invasiva es útil y con los dispositivos e insumos disponibles, por mínimos que sean, se puede hacer la diferencia para los pacientes.”
El año pasado, ese modelo de atención redujo hasta 24 días –de 30 a seis días, en promedio– las internaciones en esos casos y evitó la derivación a terapia intensiva en más de un centenar de pacientes que llegaron a la guardia en estado crítico por crisis asmáticas, neumonía, apnea del sueño, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o problemas cardiovasculares y neuromusculares. Ahora, en un hospital de España buscan replicarlo.
“La manera como ponen en marcha manejo del paciente semicrítico desde la guardia, con los emergentólogos, es muy interesante”, explicó Jonathan Cámara, neumonólogo del Parque Sanitario San Juan de Dios, en Barcelona.
En diálogo con LA NACION por vía telefónica, mencionó que los resultados documentados de la Usovni con los pacientes atendidos demuestran que la disponibilidad de unidades de cuidados respiratorios intermedios “optimiza la atención y el uso de los recursos del hospital”. Con esos datos y la experiencia de primera mano en ese modelo –visitó la unidad cuando se inauguró–, impulsa implementarlo donde trabaja.
“Quedé sorprendido”, agregó. “Dieron el siguiente paso: no solo asistir al paciente descompensado, sino a ese amplio abanico de pacientes críticos que llegan a la guardia con insuficiencia respiratoria aguda de distinta especie, con riesgo de complicaciones cardiorespiratorias”, destacó Cámara.
Una “debilidad” que señaló frente al modelo a exportar es la falta de kinesiólogos respiratorios, tarea en la que deberían entrenar a enfermeros especializados en terapia intensiva o terapia intensiva respiratoria.
“Otro gran valor de la Usovni es que hacen cosas muy complejas desde el punto de vista médico y las hacen muy simples –ponderó el médico desde España–. La ventaja para los pacientes es que pueden comer, hablar o usar el celular durante la ventilación y eso los ayuda a sentirse más a gusto durante la atención. La percepción de la enfermedad cambia por completo.”
Dispositivos y protocolosLa eficiencia de la unidad se puso a prueba –y quedó demostrada– ya desde 2020 con la atención de los pacientes con Covid. Enseguida, profesionales, autoridades o centros de otras jurisdicciones buscaron asesoramiento para replicar sus protocolos, que incluyen el uso de cánulas nasales, máscaras o cascos para ir escalando en la administración de oxígeno de acuerdo con el daño pulmonar y la respuesta en cada caso.
Aun así, el sistema de salud no terminó capitalizando esos beneficios de un modelo de integrado de atención respiratoria y que también se traducen en ahorro para las cuentas de las instituciones. Solo en internaciones, por ejemplo, eso sería de US$ 1,8 millones por centenar de pacientes que llegan a una guardia por falla respiratoria moderada o grave.
La intervención arranca con cada caso que llega a la guardia, más allá de qué causa esa emergencia. Si no hay criterios clínicos de intubación de urgencia (por ejemplo, consumo de drogas o un trauma grave), tras la evaluación con los emergentólogos, el equipo inicia el soporte ventilatorio no invasivo de manera escalonada de acuerdo con una evaluación inicial y control de la respuesta clínica.
“Este proceso permite identificar de manera temprana a los pacientes críticos y seleccionar adecuadamente a los que son plausibles de un manejo no invasivo bajo un monitoreo estricto”, explicaron en la unidad. No hay necesidad de usar sedación ni otros cuidados que demanda el soporte ventilatorio invasivo.
Controlada la emergencia, los pacientes que aún necesitan asistencia respiratoria pasan a la Usovni y los que no, van a sala general, unidad coronaria o de alta. Antes de dejar el hospital, aprenden cómo seguir con una planilla de autocuidados (cómo usar la medicación, cuándo tienen que entrenar, qué es lo que tienen que comer, entre otras indicaciones). A los 15 días, vuelven al Hospital de Día Respiratorio, a través del que se hace el seguimiento y es lo que permitió que pudieran dar altas más precoces.
“Este esquema de derivación permitió asignar a cada paciente el nivel de atención que corresponde a su estado clínico real y evita la derivación indiscriminada a la unidad de terapia intensiva, lo que optimiza el uso de los recursos que están disponibles”, mencionó Montiel.
Resultados únicosEl año pasado, atendieron, en promedio, 13 casos por mes, un 24% más que en 2024 y evitaron que un 82% de 152 pacientes con insuficiencia respiratoria crítica que reunían criterios clínicos para recibir soporte ventilatorio no invasivo no fueran derivados a terapia intensiva. Con el hospital de día, evitan recaídas y reinternaciones.
Para Santiago Haedo, jefe de guardia del Departamento de Emergentología del Fernández, la llegada de la Usovni modificó todo. “Con sus recursos y equipos disponibles para el estudio de los pacientes con insuficiencia respiratoria aguda se pudo brindar un manejo de primer nivel en el mundo”, valoró. “Lo que fue transformador es la integración de equipo de kinesiología respiratoria”, continuó.
La intervención que debutó con el virus de Covid terminó por integrarse también a la Unidad de Stroke y las áreas de cirugía, otorrinolaringología, gastroenterología, anestesiología, traumatología, neurología, terapia intensiva y clínica médica. Toledo mencionó que empezaron a recibir pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) desde otros centros.
“Cuando se lo necesitó , el soporte ventilatorio no invasivo funcionó y, hoy, es una alternativa para los pacientes con insuficiencia respiratoria aguda –opinó Haedo–. Lo más poderoso fue ofrecerlo en pandemia para una enfermedad que no tenía un tratamiento efectivo. Permitió separar a los pacientes más grave que requerían cuidados intensivos con peor evolución de los que pudieron evitar sobretratamientos, que, a la vez, condicionaban su pronóstico.”
La formación de la unidad, durante la pandemia, tuvo en cuenta dos condiciones primordiales: la empatía con los pacientes y el trabajo ordenado, basado en protocolos. Así surgió un equipo con roles definidos, ateneos, entrenamiento y resultados objetivos. “A partir de esto, se pudo dar la interacción con otros servicios. El más importante, el servicio de Emergencias, del que dependemos. Más del 60% de los pacientes que llegan a la Unidad provienen de ahí”, amplió Montiel.
Ante la consulta de LA NACION, el especialista destacó la relevancia de poder atender al paciente con insuficiencia respiratoria “en el primer momento”, cuando recién llega al hospital. “Esta forma de trabajo es, por el momento, única en el país y en la región. Y es lo que atrae en el exterior”, indicó.
A la Usovni llegan para capacitarse en rotaciones kinesiólogos, médicos, enfermeros, paliativistas, psicólogos o psiquiatras, nutricionistas y trabajadores sociales, entre otros más, tanto de la Argentina como de otros países. La lista es cada vez más amplia en especialidades y el entrenamiento, en muchos casos, también alcanza a personal administrativo y de facturación.
“Uno de los resultados más importantes que tuvimos es que los pacientes con EPOC, asma, obesidad o asistencia respiratoria en el domicilio que pasan por la Usovni prácticamente no tienen reingresos en Emergencias, por lo menos en los primeros seis meses que se les sigue dando asistencia fuera del hospital”, finalizó Montiel.