Las academias nacionales y el futuro
¿Qué tienen en común Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Florentino Ameghino, Joaquín V. González, Francisco P. Moreno, Bartolomé Mitre, Carlos Saavedra Lamas, Alfredo Palacios, Ángel Gallar...
¿Qué tienen en común Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Florentino Ameghino, Joaquín V. González, Francisco P. Moreno, Bartolomé Mitre, Carlos Saavedra Lamas, Alfredo Palacios, Ángel Gallardo, Luis F. Leloir, Bernardo Houssay, René Favaloro, Antonio Berni, Clorindo Testa, Alberto Ginastera, Josefina Robirosa y Horacio Ferrer entre tantos otros nombres ilustres? Todos ellos fueron miembros activos de una o más Academias Nacionales de la República Argentina. Estas Academias constituyen un conjunto de 22 instituciones dedicadas a las ciencias, la tecnología, las humanidades y las artes. Integradas por especialistas representativos de cada una de esas disciplinas, tienen como misión promover la excelencia, estimular el estudio y la investigación, fomentar las vocaciones intelectuales y difundir el conocimiento producido en sus respectivos ámbitos.
Más allá de la diversidad de sus campos de acción, las 22 academias comparten un mismo hilo conductor: el dinamismo y la complejidad del proceso creativo
Son instituciones autónomas, reconocidas y apoyadas por el Estado nacional, cuyos miembros eligen a sus propias autoridades y, basados en el reconocimiento a logros profesionales, eligen a los nuevos miembros. Además, informan al público y a los actores políticos sobre los aspectos de su incumbencia, generan publicaciones, declaraciones e informes y, en algunos casos, tienen a su cargo institutos de investigación. Más allá de la diversidad de sus campos de acción, las 22 academias comparten un mismo hilo conductor: el dinamismo y la complejidad del proceso creativo. Científicos, tecnólogos, artistas y humanistas participan de una experiencia intelectual común, en la que la imaginación creadora se encuentra inseparablemente ligada a la objetividad, el rigor y el pensamiento crítico.
Todo proceso creativo produce conocimiento y, al mismo tiempo, se nutre de él. Por ello existen profundas afinidades epistemológicas entre la física, la biología, la literatura, la música, la pintura, el derecho, el periodismo, el análisis político y tantas otras formas de comprender la realidad. Aunque difieran en sus métodos y lenguajes, todas ellas comparten el propósito de descubrir, interpretar y comunicar aspectos del universo. Los cambios acelerados que caracterizan al siglo XXI, junto con los complejos problemas que enfrenta la humanidad, exigen sociedades capaces de adaptarse, innovar y generar respuestas sustentadas en el conocimiento.
Una nación que aspira a construir su porvenir sobre el conocimiento no puede prescindir de instituciones que encarnan la memoria artística, humanista, tecnológica y científica del país
La Argentina necesita iniciar una transición hacia una verdadera sociedad del conocimiento, en la que se reconozca al saber como su principal capital estratégico y promueva la investigación científica, la creación artística, el pensamiento humanístico, la innovación tecnológica y una educación de excelencia. En ella, el conocimiento no solo impulsa el crecimiento económico, sino que fortalece la cultura, mejora las políticas públicas y forma ciudadanos libres, críticos y comprometidos con el bien común. Las Academias Nacionales están llamadas a ser uno de los principales agentes estratégicos de esa transformación. La diversidad de disciplinas que representan les confiere una visión amplia de la realidad y una capacidad singular para abordar problemas complejos. Asimismo, están en condiciones de ejercer un liderazgo intelectual, promover el diálogo entre distintos sectores y establecer alianzas con universidades, organismos públicos, empresas y organizaciones de la sociedad civil, contribuyendo a la construcción de una auténtica sociedad del conocimiento. Una nación que aspira a construir su porvenir sobre el conocimiento no puede prescindir de instituciones que encarnan la memoria artística, humanista, tecnológica y científica del país y, al mismo tiempo, proyectan su capacidad creativa. Fortalecer las Academias Nacionales no significa mirar hacia el pasado, sino dotar a la Argentina de herramientas para pensar estratégicamente su futuro.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/las-academias-nacionales-y-el-futuro-nid22072026/