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Las batallas calientes que se abren detrás del pacto Trump-Milei

La firma del acuerdo comercial entre la Argentina y EE.UU. es un hito histórico que fortalecerá el vínculo geopolítico entre Javier Milei y Donald Trump, abrirá oportunidades de mercado para l...

Las batallas calientes que se abren detrás del pacto Trump-Milei

La firma del acuerdo comercial entre la Argentina y EE.UU. es un hito histórico que fortalecerá el vínculo geopolítico entre Javier Milei y Donald Trump, abrirá oportunidades de mercado para l...

La firma del acuerdo comercial entre la Argentina y EE.UU. es un hito histórico que fortalecerá el vínculo geopolítico entre Javier Milei y Donald Trump, abrirá oportunidades de mercado para las empresas locales y fomentará inversiones en el país. Pero, a la vez, este pacto no estará exento de polémicas. Las dos más visibles son el impacto en América Latina de la guerra tecnológica y comercial que enfrenta a Trump con China y una serie de controversias que abrirá este acuerdo con sectores gravitantes de la economía en la Argentina.

Lo que se selló no es un Tratado de Libre Comercio (TLC), sino un acuerdo de aranceles recíprocos. Eso implica que, para Trump, sólo basta una decisión ejecutiva para ponerlo en marcha. En la Argentina, como se anunció, deberá pasar por el Congreso.

Pero este pacto es mucho más, porque implica un proceso de facilitación de inversiones y desregulación que beneficia a compañías norteamericanas —en detrimento de las chinas— y que abre varias cajas de Pandora en la Argentina, con cambios en la propiedad intelectual para la biotecnología (semillas) y medicamentos, pero también en minerales críticos o la infraestructura tecnológica (5G y 6G).

La mayoría de los productos que vende la Argentina vuelven al nivel arancelario previo al famoso Liberation Day, (en su mayoría 0%). Luego hay un porcentaje que accede a 0% (35 posiciones) y otros en los que se fija un arancel máximo del 10% como tope. Habrá además, cupos para casi todos los productos agrícolas. La Argentina eliminará 221 posiciones arancelarias.

Según el cálculo del Gobierno, esto recuperará exportaciones por más de US$1000 millones. Pueden ser más si se anticipa que algunas empresas pueden invertir en la Argentina para exportar a EE.UU. aprovechando los aranceles extraordinarios.

Un caso interesante es el de la carne. No está en el acuerdo firmado entre las partes, sino en una negociación paralela entre los gobiernos. Para que se active el aumento de la cuota que el país venderá en EE.UU., Trump firmó una decisión ejecutiva. El ingreso preferencial para este producto se quintuplicaría (en 2026 pasarían de 20.000 toneladas a 80.000 toneladas). También ellos venderán a la Argentina, con una cuota que llegará a las 80.000 toneladas.

Otro tema que generó sorpresa es la cuota de 10.000 autos con arancel 0% que llegará de EE.UU. Se trató de una negociación bilateral —como la carne, se maneja por fuera del Mercosur—. Se sumarán así a los cupos de 50.000 autos (muchos chinos) extrazona que entran sin pagar el arancel común. Para un mercado local de más de 600.000 en 2025, es aún poco para presionar precios (el 53% del valor de autos son impuestos).

A esto se suma que las normas de seguridad aprobadas para los autos estadounidenses serán aceptadas desde ahora por las autoridades argentinas, lo que facilitará su importación, según la letra del acuerdo.

El ruido local

Más allá de que comiencen a llegar los Tesla a la Argentina, el acuerdo provocará algunas tensiones con sectores económicos locales. Es que algo parecido a lo que pasa con los autos ocurrirá con los remedios del país del norte. Una aprobación de la FDA —la Anmat del norte— será automáticamente aceptada por las autoridades argentinas, según el pacto firmado. Pero hay cosas que preocupan más a los laboratorios.

En el pacto con Trump, Milei se compromete a llevar antes del 30 de abril al Congreso el Tratado de Cooperación en materia de Patentes, hecho en Washington el 19 de junio de 1970, enmendado el 28 de septiembre de 1979 y modificado el 3 de febrero de 1984. En la industria local creen que ese tratado administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) beneficia más que nada a las empresas de países desarrollados (EE. UU.), que así solicitan y obtienen mayor cantidad de patentes en todo el mundo. En el sector industrial local darían su opinión sobre el acuerdo el lunes que viene, pero creen que este pacto los deja en situación de desigualdad.

No es lo único que preocupa allí. “En medicamentos, la anomalía es la resolución 118/12, firmada en su momento por Débora Giorgi y Juan Manzur, que restringía fuertemente la patentabilidad de medicamentos en Argentina”, dijo el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en un hilo de X sobre una de las normas que derogará el Gobierno de manera inminente y que también tiene que ver con las patentes del sector. La otra es la resolución 283/15 del INPI, “la que no permite el patentamiento de innovaciones genéticas en biotecnología”, explicó “el coloso”, como lo llama Milei. Esto preocupa a los productores, que podrían vislumbrar un alza de costos en las cosechas, sobre todo en soja y trigo, a la hora de la reutilización de las semillas que hoy no pagan canon.

El acero y el aluminio seguirán pagando un arancel del 50%. No habrá cambios allí. Se trata de un sector que, por la sobrecapacidad china, está en el ojo de la tormenta para Trump. De hecho, será uno de los temas que se introdujo en el debate que se hará en el G20 en ese país. Estados Unidos se comprometió en el acuerdo sólo a continuar las negociaciones.

Sin nombrarlo, China aparece en el compromiso firmado. En la letra chica del mismo se afirma que la Argentina “priorizará a Estados Unidos” como socio comercial y de inversión para el cobre, el litio y otros minerales críticos, incluyendo productos en bruto, procesados y terminados, “por encima de las economías o empresas que manipulan el mercado”. El último textual tiene un sólo nombre: China. Esa priorización, además, llegará con la facilitación a empresas de EE.UU. para sumarse al RIGI, el régimen de inversiones creado por Javier Milei para empujar a sectores clave (energía y minería).

No es la única referencia velada al país oriental. El artículo 2.9 impulsa a no importar bienes que se produzcan en países que no respondan los derechos laborales enarbolados por la OIT. A contramano, en 3 años, a los bienes de EE.UU. se les eliminará un impuesto a las importaciones. Es la tasa estadística, que actualmente tiene un arancel del 3%.

Por último, aunque cada hora aparecen nuevos detalles sorprendentes, el acuerdo habla de proveedores de infraestructura en telecomunicaciones (5G y 6G) y satelital “confiables”. No dan nombres en particular para los mismos. En el Gobierno negaron que fuera una cláusula contra la empresa china Huawei.

El pacto formalizado entre Trump y Milei no es solo un acuerdo para mejorar la competitividad y productividad argentinas, y abrir mercados para las empresas de ambos países, sino que es la potenciación de un alineamiento geopolítico que muchos ven como duradero en el tiempo y, ahora cristalizado, difícil de romper, incluso para cualquier gobierno en el futuro.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/las-cajas-de-pandora-que-abre-el-acuerdo-entre-trump-y-milei-nid06022026/

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