Las cuentas claras
Existen las verdades, las mentiras y las estadísticas. La vieja ironía siempre vuelve. “Primero los datos”, dice el Presidente, que arroja cifras. Y descalificaciones a sus contradictores. Un...
Existen las verdades, las mentiras y las estadísticas. La vieja ironía siempre vuelve. “Primero los datos”, dice el Presidente, que arroja cifras. Y descalificaciones a sus contradictores. Unas tras las otras. Como balas de ametralladora. Que las revisiones posteriores confirman parcialmente, cuestionan, relativizan o desmienten. Ni con los números hay verdades absolutas cuando los cuenta la política. Sujetos a interpretaciones, recortes y manipulaciones. El rigor de la ciencia exacta suele quedar a merced del arte. De la fantasía. O del fraude.
La contabilidad creativa siempre está a disposición de gobernantes, economistas, políticos, periodistas, contadores, abogados, empresarios, banqueros Mucho más cuando desde el poder se trata de justificar deudas y u ocultar ingresos o no poder explicar gastos. Toda una paradoja. O una ironía. La matemática procura resolver incógnitas y busca despejar vaguedades. Pero cada uno escribe su cuento. Sin tener en cuenta algunos principios fundamentales de la buena literatura. Como dice el gran escritor y matemático Guillermo Martínez, la relación entre un buen cuento y una demostración matemática está en la resolución. Y ya se sabe que la política está plagada de malos finales. Por hacer mal las cuentas. Y contar peor el cuento. Las cuentas claras conservan la amistad. Ylas cuentas oscuras, ¿los votos?
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/las-cuentas-claras-nid26082026/