Las diez frases más fuertes de Gisèle Pelicot en su entrevista con The New York Times
Gisèle Pelicot, la mujer francesa cuyo caso conmocionó al mundo, ...
Gisèle Pelicot, la mujer francesa cuyo caso conmocionó al mundo, realizó una entrevista reveladora a The New York Times, donde, por primera vez, desglosa los horrores vividos a manos de su esposo, Dominique Pelicot, y decenas de hombres. Sus palabras, crudas y emotivas, las cuales también publicó en un libro, ofrecen una perspectiva íntima de la manipulación, el descubrimiento de los abusos y su increíble resiliencia.
El caso de Pelicot salió a la luz en 2020, cuando su esposo fue arrestado por filmar mujeres en un supermercado. La Policía halló en su domicilio videos y fotografías que documentaban el abuso sexual sistemático de Gisèle mientras estaba sedada, perpetrado por Dominique y al menos 70 hombres más, a quienes convocaba a su propio hogar. Los abusos comenzaron en 2011, pero Gisèle no los detectó hasta la irrupción policial. La pareja llevaba 50 años de matrimonio y vivía en Mazan, al sudeste de Francia, un lugar que Gisèle recordaba como “la casa de la felicidad” junto a sus nietos.
La entrevista de casi tres horas en París es un testimonio de reconstrucción y autoafirmación. Gisèle Pelicot compartió detalles de los primeros años de su matrimonio, la crisis familiar tras el juicio y cómo, a pesar del trauma, logró encontrar amor y paz. Sus declaraciones más fuertes reflejan la complejidad de la situación, desde la incredulidad inicial hasta la fortaleza manifestada durante el proceso judicial, evidenciando una lucha incansable por la justicia y su propia sanación.
Las diez frases más impactantes de la entrevista a Gisèle PelicotSobre la manipulación de su esposo: “Confiaba tanto en él que no podía imaginar que me estuviera manipulando”.Acerca del propósito de compartir su historia: “Yo escribí el libro porque quería que mi historia les sirviera a los demás. También me permitió mirar hacia adentro, hacer un balance de mi vida y tratar de reconstruirme entre las ruinas”.Su mensaje de fortaleza: “Bueno, yo necesitaba transmitir que soy una mujer que sigue de pie”.Respecto a la fachada de su marido: “Yo solo conocía a un hombre amable y cariñoso. Y por eso es todo aún más aterrador…”Sobre las primeras señales de alerta: “Mi inconsciente había detectado algo, pero lo enterré”.Acerca de su incredulidad ante los hechos: “Mucha gente me pregunta: ‘¿Cómo es posible que no te hayas dado cuenta?’. Pero esa es la realidad. Confiaba tanto en él que no podía imaginar que ese hombre me estuviera manipulando. Me repetía que yo era el amor de su vida. Nadie trataría así al amor de su vida. Era impensable”.Al ver las pruebas del abuso: “Devastador. Era una muñeca de trapo. Estaba completamente anestesiada. Al ver lo que me hacían esos hombres, ¿cómo es posible que mi cuerpo no sintiera nada? O sea que realmente fue anestesia. Por suerte no tengo recuerdos, porque creo que me habría suicidado”.Su mecanismo de supervivencia: “No tengo alma, nada. Esa mujer no era yo. Tal vez repetirme eso fue lo que me salvó”.La violencia insospechada: “Fue increíblemente violento descubrir que no se privaron ni de eso”.Durante el juicio, ante los perpetradores: “Todos intentaron quebrarme. Sus abogados me hacían preguntas para desestabilizarme, para humillarme. Fue entonces cuando empecé a alzar la voz, para poner fin a esa farsa”.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA